DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: EL DINOSAURIO ESCARLATA

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por, Héctor Julio Cedeño Negrín

Raúl Castro parece estar consciente de la realidad, aunque su enfoque en el marco de las negociaciones con los Estados Unidos se perfila como un atrincheramiento intencionado en las posiciones más retrógradas de su tiranía. Esto me parecer la táctica de un negociador perspicaz; dar lo menos posible y obtener las mayores ventajas.

Estas pueden ser desde luego las ideas de Fidel Castro, el instructor estrella del hermano. Pero los tiranos también cometen sus errores y tal vez mal aconsejado o por iniciativa personal, Raúl intentó amurallarse en una pretensión tan obcecada, como la de exigir la devolución de la base de Guantánamo, más la derogación del embargo norteamericano, más la salida de entre las naciones que patrocinan el terrorismo, la eliminación de la Radio y la Televisión Martí, además de una descabellada indemnización multimillonaria. Cuestiones ajenas por completo a la simple reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

De inmediato todos los patrocinadores norteamericanos enmarañados en el  cambio de política, comprendieron que era insostenible aquella negociación y de pronto, todo se congeló. Fueron precisamente los parlamentarios demócratas que visitaron a la satrapía, los que ayudaron a destrabarla, entre ellos Nancy Pelosi.  Aquellas declaraciones de Raúl Castro ante la cumbre de la CELAC resultaron en un costoso error político, él descubrió la verdadera faceta obstruccionista de los gobernantes cubanos.

Raúl sin proponérselo le infringió una formidable derrota  a la política de Barack Obama, que ha perdido liderazgo y que ha ensalzado la influencia política de los congresistas cubano-americanos ante el congreso de los Estados Unidos. Ellos han desempeñado un papel preponderante exigiendo a los gobernantes el respeto por las libertades y por los derechos de todos los cubanos. Los congresistas han organizado las exposiciones de los opositores ante el propio parlamento estadounidense, que ha conocido de primera mano sus razones.

Por cierto, los cubanos disfrutamos de una formidable ventaja que jamás han poseído los tiranos; las de exponer nuestras inquietudes ante el propio congreso de los Estados Unidos, pero además tenemos nuestros propios delegados ante el parlamento americano, algo de lo que pocos países se pueden jactar, de eso nunca ha podido disfrutar la satrapía.

¿Se atrevería Raúl Castro a exponer sus razones ante el parlamento estadounidense? ¿Soportaría las interpelaciones de los congresistas norteamericanos? ¿Cuántas mentiras se atrevería a repetir Raúl, ante los senadores y los representantes a la cámara?

La negociación unilateral y caprichosa iniciada por el Presidente Obama, hoy está  siendo cuestionada y corregida por el parlamento, quien debió ser su fiscalizador desde el primer instante. Al parecer el Presidente está comprendiendo que sin la participación del congreso no irá a ninguna parte. Esto sin dudas ha contrariado a los tiranos cubanos, manipuladores por excelencia de los Presidentes demócratas, de entre los  que Barack Obama no se ha podido separar, por ser otro romántico soñador de utopías.

Hasta José María Aznar, con su influencia política,  sus conocimientos y su experiencia, ha debido llamar la atención del Presidente Obama, cuya inteligencia se ha tornado de color gris. Los negociadores norteamericanos debieron convencer a Raúl Castro de que ninguna de sus exigencias puede incluirse en las negociaciones. No se sabe que promesas les habrán hecho los congresistas que visitaron la Habana, pero cada vez será más difícil hacerle concesiones a la tiranía.

Se mantiene el reto para el Presidente, pero han disminuido las expectativas ¿Cómo convencer a los gobernantes cubanos para que transformen su régimen? Si un país tan gigantesco y poderoso como China, ícono insustituible del socialismo mundial se ha transmutado ante los ojos del mundo y ha sabido sacar de la pobreza a un por ciento  sustancioso de sus ciudadanos, ¿Cómo es posible que el régimen cubano se niegue a transformarse?

Cierto que China continua reprimiendo a sus ciudadanos y violando sus derechos, pero China reconoce la propiedad privada y toda una serie de preceptos, que en Cuba ni siquiera se discuten. Estamos mucho más atrasados que el país asiático, siendo un país del hemisferio occidental.

Pero si China comunista se transformara en un portentoso país capitalista y desmantelara por fin el comunismo, solo los propios chinos se podrían resistir. Pero verdaderamente China no se está resistiendo al cambio, ¿Cómo piensan los tiranos  que ellos podrían hacerlo? Mucho menos aliándose a la propia China que es hoy por hoy,  una portentosa economía de mercados con toda  ley, porque la cultura occidental  está diluyendo sus ideas arcaicas, transformando la sociedad y hasta su filosofía absolutista.

La posibilidad de que el gobierno de Raúl Castro obtenga ventajas sustanciales de las negociaciones, la veo bastante remota, probablemente las principales concesiones tendrá que hacerlas el propio Raúl Castro, so pena de no conseguir absolutamente nada de lo que él esperaba. Raúl Castro deberá tener en cuenta el poco tiempo que le queda a Barack Obama y conseguir un compromiso estable con el gobierno estadounidense, tomando en cuenta ambos partidos políticos, demócrata y republicano.

El congreso de los Estados Unidos se encuentra activado con esto de las relaciones con Cuba, pero si la negociación resultara larga y tediosa, los pocos interesados en favorecer a los gobernantes cubanos, pueden diluirse por completo y pasar a un segundo plano. La tremenda propaganda mediática de la izquierda norteamericana, mantenida durante meses, está bastante desgastada y el impacto mediático ya se está diluyendo.

Raúl deberá aprovechar la ocasión o perderá la partida.

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