DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: EL ENVEJECIMIENTO DE BARACK

BARACKOBAMACOMOHAENVEJECIDOHECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por, Héctor Julio Cedeño Negrín

Hace algunos años miraba en la Internet una foto que recreaba según los que la realizaron, lo que sería la vejes de Barack Obama. La foto representaba al presidente con setenta años aproximadamente, para los que le faltarían pasando el próximo  4 de agosto, dieciséis años por cumplir. Me parece que en la foto recreativa el Presidente tiene menos canas y pocas arrugas, muchas menos de las que tiene ya en el día de hoy.

Parece imposible que en solo seis años un hombre pueda envejecer tan rápidamente. Sin dudas la tarea del Presidente de los Estados Unidos es harto difícil y muy engorrosa, llena de sinuosidades y de contradicciones, de sobresaltos y exabruptos. A mi modo de ver Barack Obama es hasta el día de hoy uno de los Presidentes más controversiales de las últimas décadas en la nación norteamericana y tantos desasosiegos y encontronazos, le han marcado determinantemente en su configuración física.

En las imágenes de Barack durante los días de su candidatura daba la impresión de ser un hombre juvenil a sus cuarenta y siete años, dinámico y desenfadado. Hoy con solo seis años más me recuerda a Nelson Mandela en el momento de ser excarcelado, blanco en canas y con el rostro desencajado con el ceño fruncido, como quien ya ha vivido muchos años. Esa habilidad de subir o bajar las escalerillas casi corriendo, las ha perdido por completo el mandatario y es como quien se mueve con una abrumadora carga sobre sus espaldas.

Siempre me había parecido que la presidencia de los Estados Unidos era un traje demasiado grande para Barack Obama, ahora se le ve como impaciente por salir de ese trance, abrumado por el cargo y por las críticas a su gestión. Lo peor de todo es que su batalla puede ser  inútil, pensar que luego de terminar la presidencia todos sus proyectos, medidas y leyes  pueden ser derogadas y revertidas y no quedar nada de ellas, absolutamente nada para la historia. La presidencia de Barack Obama sería entonces, como ese libro; “La vida inútil de Pito Pérez”.

Los próceres de la independencia norteamericana tal vez no imaginaron que sus legados perdurarían hasta nuestros días, doscientos treinta y nueve años después y es que el pensamiento de Hombres como George Washington, Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, James Madison y un largo etc. Eran pensamientos profundos, personas que tuvieron una larga luz y que no pensaban en su gloria personal sino en el bienestar de los Estados Unidos.

La última de las disparatadas acciones del Presidente, digamos la última sobresaliente, ha sido el reconocimiento de la tiranía sanguinaria de los hermanos Castro, cree Barack Obama que esa operación le proporcionará esa gloria que para nada ha podido conseguir en sus más de seis años de presidencia casi inútil y tal vez pueda estar acertado en eso y en que la historia le recordará por esa acción, pero no por su buen resultado sino por su completo fracaso.

Hoy esperamos un aniversario más de la feliz independencia de los Estados Unidos, pero sin  la esperanza de poder participar en la celebración como en años anteriores, porque hoy ha cambiado mucho el panorama y los amigos de Barack Obama ahora no somos nosotros, sino que son los tiranos de la patria de José Martí, hoy hasta el Apóstol ha sido marginado. Podríamos decir que el Presidente norteamericano de hoy es un cambia casaca o por lo menos que simpatiza ideológicamente con los hermanos Castro.

En un artículo que redacté antes de que fueran anunciadas las medidas del pasado 17 de diciembre, especulaba sobre quienes serían los que se tomarían las fotos junto al águila de bronce que se encuentra en el patio de la residencia del Embajador o del llamado  Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos de América allá en el Reparto Cubanacan y que fue la primera de las dos águilas que fueron colocadas en el Monumento al Maine del malecón habanero y que fue derribada por el ciclón de 1926, la otra fue derribada por los tiranos de hoy.

Esperemos ver en el libelo Granma una foto de Raúl Castro o de alguno de sus rimbombantes acólitos junto al águila del patio, ahora son los nuevos amigos de los antiguos “Yanquis Go Home” y que hoy dicen “Yanquis Come Home”; bienvenidos Barack a la casa de la satrapía, buen provecho y que disfrute de sus tiranos, esperamos que no se indigeste pero recuerde que la historia lo está esperando.

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