DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: ENTRE EL 14 Y MEDIO Y YOANISLANDIA

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por Héctor Julio Cedeño Negrín

Cuando Yoani Sánchez divulgó desde el extranjero que crearía un periódico  en Cuba, me llené de asombro, yo que he visitado su casa y leído la revista Voces, pensé; bueno, la sociedad Civil y el pueblo cubano tendrán un diario alternativo al periódico Granma. Pero parece que yo soy más tonto que nadie.

Me preguntaba dónde y cómo imprimirían el periódico, porque la tiranía acabó con todos los impresores y los impresos que cualquier cubano trató de confeccionar dentro del país. A partir del triunfo de la noche en 1959 se eliminaron todos los diarios y revistas y cada folleto que alguien intentaba confeccionar, lo desmantelaban. Metió preso a todo el mundo acusándole de “propaganda enemiga”.

Arrasó con la Revista de Cuba en el 2003 que solo pudo sacar dos ediciones, la tercera se hizo desde el exilio y con todo el mundo preso. Consiguió desarticular la revista Vitral del profesor Dagoberto Valdés y la revista Bifronte de mis fraternos Luis Felipe Rojas y Yosvani Anzardo. Yo me preguntaba como lo conseguirían. Pero ya veo que era un periódico digital. Digital, como muchos periódicos, que se hacen sobre Cuba, aunque se confeccionen fuera de Cuba.

Para el caso es lo mismo, un periódico que ningún cubano de a pie puede leer. Poco importa que se confeccione en Cuba o se haga en China, si nadie aquí lo puede leer. Yo he podido leer el 14 y medio y no está mal, pero me puedo contar entre los privilegiados, porque tengo acceso a la Internet. Esto se lo agradezco  a mis amigos, pero  lo que se necesita es un medio accesible a todos los cubanos, no a los extranjeros o a un pequeño grupo dentro de Cuba. Aquella expectativa de la noticia, no fue más que un globo y bien inflado. Puede ser que este sea un primer paso, si es así hago silencio.

Pero existen otros medios para que los cubanos tengan acceso a la libre información, muchísimo más efectivo que un viaje en globo o un ficticio periódico digital que nadie puede leer, no porque lo censuren como ya le han hecho, sino porque el acceso a la red de redes, es para menos del uno por ciento de la población cubana.

Algunos “cubanólogos” pasan la vida alardeando de sus conocimientos y elaborando ideas, supuestamente geniales para desencadenar la hecatombe en Cuba, pero al ponerlas en práctica descubren que no funcionan, porque Cuba es un país anormal y bastante ilógico. Ocurre que los gobernantes cubanos, estudian las diversas tecnologías y adelantos científico-técnicos durante años y minuciosamente.  Cuando las aplican, han adquirido conocimiento suficiente para controlarlas y neutralizarlas, solo en cuestión de segundos.

Mientras que todos los países corren detrás de las mejores tecnologías, los gobernantes cubanos se resisten a todo lo nuevo y desconfían de todo y de todos. Abrieron por ejemplo las redes telefónicas, pero en caso de peligro bajan el chucho y en segundos apagan toda la telefonía celular de Cuba; ahí mismo se acabó la red. Ya lo han hecho varias veces, recordemos cuando vino en Papa. Nunca ocurrirá en Cuba como ocurrió en Túnez o en Egipto. Ni siquiera como en Venezuela.

A la vieja tiranía hay que ganarle con las mismas viejas técnicas de antaño que ellos mismos utilizaron, esas que aquí todavía  siguen siendo efectivas, propaganda gráfica que todos conocen y que es muy fácil el acceso a ella. El modernismo no funciona en Cuba, bájese de esa nube, a los tiranos cubanos hay que matarlos con tomates, aunque tengamos que vaciarles camiones y camiones de tomates encima de ellos.

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