EDITORIAL

Ya lo dijimos anteriormente: Hay que arrimar el alma a la esperanza. Nuestra causa no está perdida. No. Digan cuanto gusten derrotistas y augures pusilánimes, el ímpetu de nuestra raza no se extingue fácilmente. Padecerá eclipses, atonías, frustraciones como las que han padecido otros pueblos. De su letargo actual, constristador y deprimente, se levantará en un día ya no muy lejano, cuando las fuerzas telúricas de nuestra patria, den a luz a los nuevos líderes que hoy se gestan sin que ellos mismos se hayan dado cuenta del papel que habrán de jugar en el futuro de la Nación, cuando la traumaturgia genial de las incomprendidas fuerzas telúricas,  produzcan una nueva legión de cubanos henchidos de viril energía y de un clarividente sentido político,  que obre el milagro de galvanizar el corazón  descorazonado de nuestro pueblo, orientando las voluntades hacia un fin común: la obtención de la libertad y la prosperidad de todo el conglomerado que constituye nuestra nación, sin  diferencias de razas, condición social o idelogías y posturas políticas, religiosas o filosóficas.

Ante la decisiva coyuntura que se avecina para Cuba, todo cubano que no consiga situarse con la debida grandeza ante los hechos que se avecinan, está obligado a desalojar las primeras líneas y permitir que las ocupen las falanges juveniles y animosas que hoy comienzan a surgir del pueblo, al fragor de la larga lucha.

Los cambios y las revoluciones se nutren de coraje y no de plañidos y vence en ellas quien moviliza mayor dosis de esfuerzo en las peleas. Hay que dejar a un lado a los que sólo se dedican a rogar a los detentadores del poder que les regalen una parcela del mismo para ejercerlos de común acuerdo; a los que sólo escriben largos y pomposos documentos y proyectos , sin tener el coraje de salir a las calles a defender lo que proclaman.

Hay que salir para evitar que nos sigan destruyendo a la juventud cubana. Cada día que pase sin un acto de rebeldía es un triunfo para el desgobierno de la tiranía castrista. Cada día que se organice una protesta es un paso de avance hacia el nacimiento de las nuevas lideraturas que nos conducirán al triunfo y al inevitable Alzamiento Popular Nacional.

Hay que esgrimir contra el comunismo dos eficacias, y aunque el comunismo no estuviese ahí habría que descubrirlas también, porque los pueblos que se respetan no renuncian  fácilmente a los deberes supremos. Estas dos eficacias son para los cubanos: la reivindicación del honor nacional, para restaurar en  la juventud cubana el amor a la tierra en que nació y el orgullo de no sentirse paria en su propia patria; y la victoria económica, para que el cubano no tenga que emigrar para conseguir su bienestar y asegurar el futuro de su familia sin tener que emigrar a tierras extrañas.

¡JÓVENES CUBANOS: EN PIE DE GUERRA. VIVA LA JOVEN CUBA, QUE YA SE PRESIENTE EN LA ALEGRÍA  DE VUESTRAS ENTRAÑAS ! ¡CONTRA VIENTO Y MAREA: ARRIBA CUBA!

Un Comentario sobre “EDITORIAL

  1. Si una y mil veces si, eso tendra que ocurrir, tiene que ocurrir, estoy seguro que ocurrira. Buen editorial.

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