EI VIAJE A MIAMI

Por Esteban Fernández

De regreso a California he estado muy ocupado y he demorado mi escrito sobre el viaje que recientemente di a la capital del exilio. Fue maravilloso.

Sólo tuvo un inconveniente: que coincidió con la amenaza de huracán. Si bien yo no le puse mucho caso al asunto, si me privó de ver a mucha gente que estaba tomando todo tipo de precauciones para evitar ser dañados por el ciclón.

Algunos en son de broma me acusaron de “haber traído conmigo el huracán” pero rápidamente me dieron crédito por haberlo rechazado y enviado por otros rumbos.

Créanme que la gran diferencia -y que me llena del más absoluto orgullo- es que en otras épocas yo iba a Miami a recibir una inyección de patriotismo y cubanía y esta vez fui yo el que les dio alientos a mis compatriotas que todavía llevan en sus corazones los deseos de libertad.

Tremenda alegría me dio, y me da, que mis 60 años de esfuerzos a favor de la patria me dan derecho a dirigirme, orientar, estimular a lo más sano y patriótico del destierro cubano en Florida.

El Estebita que vino siendo un muchacho, alumno y aprendiz de una causa, hoy se ha convertido en vocero de esa gestión. No saben ustedes la euforia que me produjo haber pasado, en varias décadas, de discípulo a guía de los patriotas.

¿Como puedo explicar sin emocionarme que uno de los hombres más valientes, que más riesgo ha corrido en la lucha armada contra el castrismo, Agapito “El guapo” Rivera” me ponga a hablar en su Pena y después me llame telefónicamente para llenarme de halagos y loas?

Que luchadores de toda la vida contra el castrismo como Antonio Calatayud me llame para recogerme en la playa y llevarme su reunión semanal.

¡Que orgullo que uno de los hombres más valientes y decididos que ha dado la Villa de Güines, Renán Llánes me lleve a la Casa del Preso, el lugar más emocionante que visite en Florida!

Los veteranos de la lucha Aldo Rosado, Carlos Hurtado, Livio Rodríguez, y las tres amigas- prácticamente hermanas- desde la niñez en Güines Ledia Herrera, Magaly Alfonso, Gisela Granda, me hicieran grata mi estancia en Miami. Gracias a Manolo Amiche, su esposa María, Jesús Hernández y Simon Der Arap

Cuanto agradecimiento a mis hermanos Milton Sorí y Jorge Riopedre junto a sus esposas Mayda y Monike me brindaran refugio seguro y agradable en sus hogares.

Sin lugar a dudas que la acogida recibida me hace sentir absolutamente seguro que muy pronto regresaré a la Capital del Exilio.

¡Gracias amigos y I LOVE MIAMI!

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