EL ACABOSE CASTRISTA

por Esteban Fernández

El desastre es total dentro de las filas enemigas. La población cubana, incluyendo a los herederos de los líderes del régimen, desesperadamente quieren vivir ajenos a la política y a las gastadas consignas gubernamentales.

¿Dije líderes de la revolución?  El pueblo no sabe ni quiénes son. Los ignora, no los conoce, no sabe dónde viven, ni le interesa saber que huevos los puso.

A los “hijitos de papá paredón” (EN LA FOTO EL NIETO DE FIDEL CASTRO) jamás se ligan con los que ellos consideran gentuza, negrada y populacho. Son unos mequetrefes que los llevan choferes a las escuelas. Esos engreídos y zoquetes son un millón de veces más capitalistas que cualquiera de los muchachos nacidos y criados en el exilio y en la abundancia.

Buenos carros, buenos zapatos, buenas indumentarias, son la única forma de identificar a la prole de los que un día se identificaron como los defensores del proletariado.

Nosotros hablamos del comandante Guillermo García Frías cuando dijo la sandez de que los cubanos debían alimentarse de avestruces, pero allá los jóvenes, y los cubanos en general, ni idea tienen de quién es este viejo cagalitroso.

El vetusto García Frías en una fiesta por su cumpleaños les presentaron a un montón de hijos y ni a eso él reconocía, le preguntaba a cada uno: “Muchacho y ¿quién es tu madre”.

Allá el desbarajuste es total y a nadie le interesa el socialismo, ni el comunismo, ni el castrismo, sólo están interesados en los dólares, en recargas para el teléfono, o en el supremo éxito en la vida de poder abandonar aquel desmadre.

A Fidel Castro no lo recuerdan como un victorioso comandante sino como el ‘Coma andante”, quien se pasó los últimos años de su vida babeado, con un pañal desechable puesto y absolutamente decrépito.

No se puede encontrar en todo el país a cubanos que prefieran encontrarse con Raúl Castro (el chicle masticado) y saludarlo que poder acercarse y recibir una propina de un visitante.

Los niños dicen que “Cuando sean grandes no quieren ser ni maestros, ni médicos, ni abogados, quieren ser turistas extranjeros o camareros en un hotel Meliá”.

De “Yanquis Go Home” han pasado a desvivirse por querer irse a vivir al “Home de los Yanquis”. De desear irse a estudiar a Rusia, Checoslovaquia, Hungría, ahora todos optan por querer largarse a la “Yuma”.

Cuba, desde hace rato, pasó del intento de crear un país “socialista” a ser un arroz con mango dentro de una olla de grillos. De “Primer Territorio Libre de América” a la mayor plasta de estiércol del mundo. Vaya.

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