EL CASTRISMO: LAS PROMESAS INCUMPLIDAS O LOS CUENTOS DE TÍA TATA

“Para llegar a 1980 haciendo zafras de 10 millones con 30 000 caballerías de caña; cortar 30 000 para 10 millones.  No quiere decir que se reducirá la superficie, lo que se duplicará la caña con un poco más de la superficie actualmente dedicada a caña de manera que con casi la mitad de la superficie de la zafra de 1970 que se corte se produzca el doble de la caña de 1970 y que el país con unas 125 000 a 130 000 caballerías, cortando unas 60 000 por año, produzca caña suficiente para duplicar la cifra de 1970; ventaja que tiene muy obvia de que las cantidades a cultivar después son, casi con el doble de caña producida, la mitad de la superficie. El año que viene tendremos que cultivar en 1970 las 112 000 caballerías.  En 1980 debemos tener que cultivar 60 000 con el doble de caña, puesto que la caña es también una importantísima fuente de alimento para la ganadería, fuente de calorías y de proteínas por distintos procesos.  Y el desarrollo ganadero del país, y el desarrollo no solo del ganado vacuno sino del ganado porcino, la avicultura, requerirá importantes cantidades de nutrientes que saldrán fundamentalmente de la caña.

Esto no quiere decir que en 1980 vayamos a producir 20 millones; no se piensa eso.  Se piensa producir 10 ó un poco más, 11, 12, según las circunstancias, y producir unos 14 ó 15 millones de toneladas de miel”. – FIDEL CASTRO RUZ,  EN EL ACTO DE GRADUACION DEL CURSO DE ESTUDIANTES DE AGRONOMIA y DE TECNICOS DE NIVEL MEDIO DE LOS INSTITUTOS TECNOLOGICOS AGROPECUARIOS, CELEBRADO EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL, EN SANTA CLARA, EL 18 DE OCTUBRE DE 1969.

COMENTARIO: Puff, ¡que fiasco! No pudieron producir ni siquiera los 10 millones de toneladas anunciadas a bombo y platillo y comprometidas por Tía Tata, que empeñó en ello el honor de la revolución y el suyo propio. Lejos de producir los 12 ó 14 millones prometidas para después de 1970, la industria azucarera cubana comienzó su camino cuesta abajo, con el disparate de la “Zafra de los 10 millones”. Hoy en día la producción de azúcar de caña en Cuba, cayó a los niveles de cuando éramos colonia de España. En cualquier país del mundo, el gobernante que cometiera tamaña equivocación por la que se destruyera la primera industria nacional, hubiera perdido el poder casi inmediatamente. Fue éste quizás el mayor disparate de los cometidos por Fidel Castro, aunque entre tantas falsas promesas e ideas descabelladas, es muy dificl señalar cual ha sido la peor.

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