EL DESHIELO DE TRUMP

Por Dr. Santiago Cárdenas- En especial y primicia para Nuevo Acción.

Asistimos, entre perplejos y sorprendidos, al segundo deshielo. Éste es más  socarrónico, porque aunque es una versión más o menos  dura del deshielo de Obama, trata de ocultarse en medio de retoques cosméticos, jueguitos de palabras  y emburujinas a la criolla. El típico embaraje.

Hasta  ahora estas tácticas de divertimento han dado buenos  resultados especialmente entre los más  firmes seguidores del  Presidente. Pero, la evidencia se  va abriendo paso y no sabemos hasta cuándo este re -make, el del  Teatro Artime,  podrá seguir presentándose como el “real” cambio de la “política” (?) de EEUU hacia Cuba. La evidencia  no es para los ciegos que no quieren ver. Éstos se empeñarán en  mostrar   en cualquier   movimiento o declaración anticastrista, por  minúscula que sea, la  validación de la “dureza” de Trump  hacia la isla. Otros comienzan a constatar que la tomadura de pelo,– “eso” que tanto  disgusta a los cubanos,–flota en el aire.

Volvamos a  la evidencia. Serenamente; sin prejuicios.  Arreglos y conversaciones entre los dos gobiernos  para  una actual reanimada repatraición, que rompe records; el silencio ante  la visita  de  los norcoreanos  de alto nivel a Cuba; la insistencia con jugar  con las cadenas  de Venezuela y Nicaragua, que no con el mono de la isla; el boniato atorao en las gargantas de Rubio y DíazBalart,  que los mantiene en silencio ominoso; el despite del FBI con los ataques grillosónicos; el ambiente  monástico de la celebración del 4 de Julio en la embajada de La Habana; las visas para los artistas castrocanélicos;el incremento del comercio entre ambos países; la no firma del Título 3 de la  ley Helms Burton y el parto con fórceps  del alcalde  Regalado, después de un  jimiqueo extendido. Por último, la nueva y amistosa ronda de negociaciones en Washington.

Tenemos que alabar a Trump. Nuestro presidente le devolvió la capacidad negociadora y la dignidad imperial a los EEUU. Pero, en el asunto cubano parece que se inclina  a un “mejor acuerdo”  como prometió en su campaña. Tal vez no  pasará a la historia  como un  “traidor”, ese adjetivo tan feo, que tanto  utilizamos. Pero sin duda un gattopardo con ribetes  de Cheo Malanga.

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