El DIABLO

Por Esteban Fernández

Todos hemos visto al diablo. En realidad, todas las tentaciones las produce el diablo. Satanás se viste de 20 mil formas, y asume los cuerpos que le convienen para producir en nosotros los objetivos deseados.

Dejamos de fumar, el vicio quedó atrás, es cosa del pasado, hace 14 años que no fumamos, y de pronto paramos en una luz roja, un carro se coloca a nuestro lado, un hombre nos mira y nos saluda, luce extremadamente feliz fumándose un cigarrillo Kool, lanza unas bellas bocanadas de humo, el olor penetra y nos llega a nuestro carro a través de la ventanilla. ¡Ahí está Lucifer a tres pasos nuestros!

Puede asumir las figuras de íntimos amigos nuestros reunidos a la entrada de un club fumándose unos deliciosos tabacos Cohíba, y nos incitan a regresar al vicio y de paso a burlar el bloqueo.

Si usted no toma, si odia las bebidas alcohólicas, si le hacen daño, si asiste a “Alcohólicos Anónimos”. ¿No es cierto que a cada reunión familiar que usted asiste se le acerca  el diablo para insistir en que usted se dé un trago? ¿Cuántas veces tiene que escuchar a Lucifer diciendo: “Chico, ¿esto es una fiesta, no es un funeral? mira tomate esta cerveza”.

Somos fieles, enamorados de la esposa, vamos al Market y de pronto nos saluda el diablo disfrazado de belleza femenina como podrán ver en la foto.

Un tipo está delante de nosotros en la fila para entrar al cine, en su bolsillo se puede notar un billete de cien dólares, saliéndose completamente -casi cayéndose al piso- y luce extremadamente fácil de cogerlo. Ese “comemierda” es el Demonio personificado y tentándonos a robar.

“Esteban ¿te acuerdas de lo que hacíamos en el medio del mar -durante la época del JURE- pasando las armas de una lancha a nuestro buque madre? Eso lo podemos hacer ahora con cocaína y ganar miles de dólares, sólo cambiamos de patrón de Manolo Ray a Pablo Escobar Gaviria”. Ese fue Diantre tratando de convencerme.

Nos dicen: “Eso queda lejísimo, queda a casa del diablo”. Mentira, el hogar del diablo está más cerca de lo que muchos creemos. Y no pasa un solo día, quizás solo horas, sin que Satanás nos provoque a cometer todos los pecados habidos y por haber.

Los matrimonios los rompe el diablo, las cárceles la llena el diablo, los accidentes los provoca Lucifer, las enfermedades las produce el Satanás, todo a través de las más disimiles tentaciones.

El que no cae en una cae en la otra, y es más, ni cuenta nos damos cuando estamos cayendo en los pecados cardinales como son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la glotonería, la pereza.

Y para terminar ¿Saben ustedes porque le ponemos una rayita horizontal al número 7?: Ese fue el diablo induciéndonos a tachar el séptimo mandamiento de NO DESEAR LA MUJER DE TU PRÓJIMO.

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