EL HUMORISMO DE ESTEBITA: UN HOMBRE CELOSO

Por, Esteban Fernández- Especial para Nuevo Acción

Hace años estoy trabajando en la compañía de teléfonos AT&T. Un turno muy raro de 12 del día a 8 de la noche. Completamente solo.

Suena el teléfono. Un hombre que al escuchar mi saludo de “Hola, A.T.&T” casi me grita: “¿Quién habla, quién eres tú, que tú haces en mi hogar?”

Tranquilamente le respondo: “Señor, esta no es su casa, usted tiene un número equivocado, usted está llamando a la compañía de teléfonos” …

El tipo ya completamente enfurecido intenta asustarme: “¡Pues, para que sepas, ya llamé al 911 y la policía está en camino para mi casa, así que es mejor que te vayas a la chingada, porque cuando ellos lleguen ahí te van a llevar preso” … Y ahí le cuelgo. Me río y sigo haciendo mi acostumbrado inventario nocturno…

A los 15 minutos vuelve a llamar el individuo completamente descompuesto por los celos, y me dice: “Pinche güey , déjame hablar con Guadalupe”.  

Yo buscando la paciencia que sólo un hombre inocente y que no está haciendo nada indebido puede encontrar, le respondo: “Amigo, le repito, esta es una empresa privada, aquí yo estoy laborando solo en alma, aquí no trabaja ninguna Guadalupe en este horario” Y vuelo a colgar el auricular.

Suena el timbre de nuevo, ya comienzo a coger monte, y respondo porque en esa época todavía no había “Caller I.D.” por lo tanto no puedo ver quien está llamando y es un negocio donde uno debe responder las llamadas.

Pero al contestar diciendo “¿Dígame?” El hombre parece que notó un acento conocido por él y da el patinazo mas grande que se puede cometer conmigo y me dice con desprecio: “¡Ah, ya sabía que tenías que ser un pinche cubano que no saben respetar la mujer del prójimo! Vaya,  ahí “la mula tumba a Genaro” porque esa tecla del piano de atacar a mis compatriotas no se puede tocar conmigo.

Pero, ni por un segundo pierdo la tabla ni le doy a entender el tremendo berrinche que tengo por dentro y con la voz más “afectuosa” le digo: “Chico, ¿cómo te llamas?” “Yo me llamo Francisco, pero me dicen Pancho, y estoy en todo mi derecho de llamar a mi casa”.

Y le digo: “Mira Panchito, usted insiste en hacer el ridículo, esta es la Compañia de teléfonos,  si no confias en Guadalupe déjala pero a mi no me molestes mas”. Y cuelgo.

Llama de nuevo por enésima vez y ya violentamente le digo: “Mira, chico, me fuera muy fácil decirte que AHORA GUADALUPE SE ESTÁ BAÑANDO y complacerte en que un cubano te pegue lo tarros, PERO NO LO VOY A HACER PORQUE ESTOY SEGURO QUE GUADALUPE ES UNA BUENA MUJER, QUE TENGAS BUENAS NOCHE, PINCHE COMEMIERDA ”.

Y al recordar esto refuerzo mi creencia de que yo acepto mejor las críticas  contra mi que cuando se ataca a los cubanos, a mi gente.

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