EL NEUROCIRUJANO Y YO

Por Esteban Fernández

Soy de las personas que admite fácilmente estar equivocado. A veces, como todo el mundo,  puedo estar errado. No soy un experto en muchas materias y eso trae como consecuencia que los que saben me hagan cambiar de idea sin dificultad alguna. Creo firmemente que no soy infalible.

Yo sólo sé de Cuba, de lo que se refiere a Cuba, de la causa cubana, de la historia contemporánea cubana, de esa que ha durado 60 años, de eso si sé. En todo lo relacionado con mi Isla no me equivoco jamás. Sé lo que pasó, lo que pasa y lo que va a pasar. Solo me falta saber el día exacto en que aquello se cae. Por lo demás no hay ni ha habido fallo alguno de mi parte.

Es más, sabía cuándo nada sabía, cuando nada yo debía saber. ¿Qué podía saber, ni adivinar, un muchachito alejado de la vorágine nacional en un pueblo del interior de la república, en 1959?

Pero sabía, intuía, veía, observaba, y llegaba a la conclusión acertada de que nos venía encima la debacle, mientras personalidades, expertos políticos, intelectuales, se estaban tragando el millo de considerar a los Castro y sus facinerosos héroes nacionales.

Y, acto seguido, he dedicado 60 (casi 61) años a estudiar, escudriñar -y participar en- todo lo concerniente a la política y a “la cosa”cubana.

Y mientras un cirujano del cerebro no puede equivocarse, ni se equivoca, porque ha dedicado muchísimos años perfeccionándose en su profesión, yo he dedicado CINCO VECES MAS TIEMPO que el neurocirujano en la mía. En Cuba, en todo lo relacionado con Cuba y con los cubanos, no debo, ni puedo, equivocarme. Y no me equivoco.

Yo puedo sentarme a hablar, discutir, con un antiguo miembro del Ejército Rebelde (y hasta lo he hecho con comandantes como José Duarte Oropesa y con Huber Matos) sobre la lucha armada contra Batista. En la loma y en el llano.

Puedo hablar de tú a tú con cualquier recién llegado sobre la situación actual de Cuba. Sé del ataque al Moncada tanto como cualquier participante -de ambos lados- de esa batalla campal. Muchas horas y días aprendiendo de Tony de la Cova.

Soy un experto en el desembarco de Playa Girón y en la guerra de guerrillas en el Escambray. Ninguna organización ni gestión anticastrista me es ajena.

De lo demás solo sé que no sé nada. Mario Byrne decía: “El triunfo como escritor de mi amigo Esteban es que nunca se mete en camisa de once varas y solo opina de lo que él sabe y en lo que él sabe nadie sabe más que él”.

Y de ahí nace el que no polemizo con nadie sobre nuestro archipiélago, porque todo lo que yo digo está abalado por 60 años de dedicación y de haber sido pasado por un tamiz muy fino.

Cualquiera pudo haberse metido en un quirófano a quitarle el bisturí y a discutirle al doctor Ben Carson la mejor forma de llevar a cabo una operación del cerebro, más fácil que cambiarme mi rumbo, o mi modo de enfocar la temática cubana.

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