EL PACTO DEL MULATO Y EL CUNDANGO

ELCABLAZODEOBAMAPARAARRANCARELCARRODERAULESTEBITAESTAESAHORALABUENACARAJOPor Esteban Fernández

Al cumplirse otro año de tiranía hablemos de los últimos acontecimientos referentes a nuestra nación porque no pasa un solo día sin que escuche o lea a algún compatriota refiriéndose  a los  pasos dados recientemente por Barack Obama con respecto a Cuba como “una gran traición”.

¿Traición a quién? Bueno, por lo menos a mí no es.  Puede ser una traición a los Estados Unidos, a Occidente y hasta a Mazzantíni el Torero, pero a Esteban el de Güines  no es. Jamás Obama ha sido mi aliado, ni mi amigo,  ni mi compañero de lucha. Solamente a los patriotas del exilio -si dieran un paso en falso- los consideraría traidores.

La otra tontería es la gran “sorpresa” causada por la alocución del “Candidato de la Manchuria” con relación a nuestro país. ¿Sorpresivo para quién? Hay que ser muy inocente políticamente para que le asombre el intento de cercanía con los Castro. Desde la primera vez que se postuló, siendo solamente un opaco senador por Illinois, yo lo vengo pregonando y tratando de alertar a la gente sobre lo que haría este señor con Cuba, y lo que es peor aún, con los Estados Unidos.

Y todos mis amigos siempre compartieron conmigo mi completa certeza de que sería el peor presidente que ha dado esta nación. Yo hasta dije que superaría a Jimmy Carter  en blandenguería. Por lo tanto, todo aquel que se siente traicionado y engañado les aseguro que nunca ha sido de mi círculo íntimo. Es más, yo tuve conocidos simpatizantes de Obama y todos, desde el 2008, me pidieron que no les enviara más mis columnas. Y si hoy andan (usando una palabra mexicana) “achicopalados”, les lanzo una buena expresión cubana: ¡ jódanse !

Con Obama me sucede igual que me ocurrió con los Castro desde 1959 quienes nunca me sorprendieron, ni me engañaron,  ni en ningún momento me sentí “traicionado”.

Y con respecto a la situación interna de Cuba considero que “el cuartito seguirá igualito”. Todo este jelengue es para que los Estados Unidos asuman el papel de benefactores que a duras penas puede mantener Venezuela, al mismo tiempo les concederán algunos merecidos beneficios a los disidentes por haber sido una especie de anzuelo para lograr engañar a los incautos, entre ellos -quizás-  a Obama. Tras este pacto los castristas convertirán a Barack en el tercer Paganini en Jefe. Es decir, Khrushchev, Chávez y Obama. Y que conste que a los dos primeros los llevaron a la quiebra.

Los cinco espías estarán antes de dos años de camareros en el Meliá Cohiba del Vedado. Y si el niño del agente Gerardo Hernández (producto de una misteriosa “inseminación artificial”) sale negrito despojarán de su cargo a Esteban  Lazo.

Los que dicen que se debe derogar el embargo porque ha sido inútil desde el 19 de octubre de 1960 hasta ahora y no ha logrado derrocar al régimen son simplemente unos ignorantes porque el embargo JAMÁS FUE CONCEBIDO PARA TUMBAR A LOS CASTRO, fue solamente  para castigarlos levemente por haberles quitado las propiedades norteamericanas en Cuba. A todos los que están en contra de esa medida me gustaría poder quitarles 100 dólares a cada uno para que ustedes vean si quieren o no ponerme un bloqueo violento y hasta que me parta un rayo.

Raúl Castro seguirá gobernando al país con mano de hierro hasta que le pase las riendas de la tiranía a su hijo Alejandro que dicen los entendidos que es peor que su tío y que su padre junto. La anuencia norteamericana no evitará ni perjudicará esa premisa.

Los ciervos adoctrinados -los de allá y los que han llegado últimamente aquí- aplauden cualquier cosa donde los cubanos reciban tres libras más de piltrafa al mes, más cerveza y rumba,  y que aumente el turismo de aquí para allá y de allá para acá. Porque nuestro pueblo amaestrado (descontando a una minoría de patriotas rebeldes del exilio) padece del “Síndrome de Estocolmo”  donde los rehenes y los cautivos se encariñan y extrañan a los secuestradores y esclavizadores

¿Qué se puede sacar de esta maldita componenda? Muy sencillo, la moraleja es que: el exilio verdaderamente anticastrista debe juntarse y hermanarse, sin permitir que las heces fecales de los malos los asfixien con su hedor putrefacto. La respuesta digna debe ser al Diablo los Castro y los castristas, y pedirle a Dios que pasen rápidamente los dos próximos años y que los Estados Unidos -con nuestro apoyo- tenga la cordura de elegir a un patriota Republicano en los siguientes sufragios.

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