EL RETIRO DORADO QUE EL TIRANUELO RAÚL CASTRO ESTÁ PREPARANDO EN SANTIAGO DE CUBA

Todavía no hay una fecha oficial, pero ya está claro Raúl Castro se instalará en la segunda ciudad del país, donde los preparativos, si bien secretos, empiezan a ser evidentes.

Fuente: El Confidencial

Los rumores son diversos y a menudo contradictorios. Algunos aseguran que el viaje se producirá de forma inmediata, justo después de este Primero de Mayo, Día de los Trabajadores; otros apuntan a mediados de año o más allá de las celebraciones por el 60º aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba. En cualquier caso, todos, o casi, coinciden en que muy pronto Raúl Castro se trasladará a vivir a Santiago de Cuba, casi mil kilómetros al este de La Habana.

Bajo esa premisa están siendo preparadas varias “casas de seguridad” en la propia ciudad y sus suburbios. Los trabajos se desarrollan en un estricto secreto y están a cargo de “entidades constructoras del Minint (el Ministerio de Interior)”, reveló a El Confidencial una fuente que pidió mantener el anonimato. La misma persona detalló que el proceso es supervisado directamente por el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl y jefe de una suerte de Consejo de Seguridad Nacional al que se subordinan los poderosos órganos de inteligencia del Gobierno cubano.

Según pudo confirmar este diario, en los últimos meses se han hecho más estrictas las medidas de seguridad en zonas como el reparto Vista Alegre (una exclusiva urbanización de la etapa republicana), y segmentos de las carreteras que conducen a la playa de Siboney y el aeropuerto internacional Antonio Maceo, al este y sureste de la ciudad. Valga señalar que desde hace años algunas de esas áreas de la periferia de la ciudad se encuentran bajo jurisdicción militar.

“En principio, no resulta tan complicado”, considera un exoficial del Minint. “Desde la época de Fidel en todo el país fueron acondicionadas numerosas casas de protocolo. Eran sitios preparados para que el Comandante, Raúl y unos pocos dirigentes más descansaran durante sus visitas a las provincias. Por lo regular, están ubicadas en antiguas mansiones o fincas que fueron nacionalizadas al triunfo de la Revolución, por lo que no resultó tan difícil adaptarlas a esa nueva función. Otra cosa es el simbolismo que pudiera tener el hecho de que el Primer Secretario no viva en La Habana. Sería algo inédito en todos los años de Revolución, pero también lo es que la presidencia no esté en sus manos, así que como novedad sería solo una más”.

En un país tan “centralizado” como Cuba esos acontecimientos no han escapado a las miradas observadoras. Mucho más cuando van acompañados por la completa modernización del aeropuerto de Santiago y el traslado de varias unidades militares hacia el perímetro urbano (entre ellas, una de tropas especiales). La decisión de mantener en su cargo al jefe local del Partido, pese a los “notables resultados de su trabajo” que le hicieron merecer el título de Héroe del Trabajo, parece apuntar en la misma dirección.

Las fechas del cambio

Desde el pasado 19 de abril el sistema de poder en Cuba funciona en circunstancias excepcionales. Entre las interrogantes que lo condicionan está la de los vínculos que habrán de establecerse el líder histórico y el nuevo mandatario.

Si bien no existe consenso respecto al tema, para investigadores como William LeoGrande, de la Universidad Americana de los Estados Unidos, el escenario más probable debe ser el de un paulatino traspaso de funciones. “[Raúl Castro] va a tratar de mantener el control sobre [el nuevo presidente Miguel] Díaz-Canel, pero no creo que esté dispuesto ni tenga actitud para querer estar omnipresente, agarrando las riendas del poder como hizo Fidel Castro hasta el día que murió”, señaló el experto en unas declaraciones recientes a la cadena BBC.

En su discurso de entrega del cargo, el todavía Primer Secretario del Partido anticipó sus planes de “visitar la otra provincia” después de acompañar “al actual presidente al desfile del Primero de Mayo en La Habana”. Aunque a continuación intentó rectificar la frase apuntando que también podrían aguardar por su presencia en otros territorios –“ya que ahora dispondré de más tiempo”– a prácticamente nadie en la isla le quedaron dudas sobre a qué provincia se refería en principio.

El traslado a Santiago de Cuba –ya sea temporal o de forma permanente– podría producirse en un contexto que va desde ahora hasta abril de 2021, pero sin duda tendrá como telón de fondo a alguno de los grandes “aniversarios cerrados” que se anticipan en el calendario de la Revolución. Los dos más significativos e inminentes tendrán por sede a Santiago: los aniversarios 65º del asalto al Cuartel Moncada y 60º del triunfo de la Revolución, el 26 de julio y el 1 de enero próximos. Incluso no resulta descabellado que el octavo congreso del Partido Comunista –pactado para abril de 2021– se singularizara a la vez por el traspaso de la máxima responsabilidad política y por desarrollarse fuera de la capital país, como sucedió en octubre de 1991. En aquella época Fidel Castro decidió organizar el encuentro precisamente en Santiago, “como un símbolo de continuidad revolucionaria frente a aquellos que en Europa traicionaban los ideales del socialismo”; treinta años más tarde, una línea retórica similar no sería para nada sorprendente.

Cualquiera que sea el caso, Raúl Castro nunca ha escondido su intención de ser sepultado junto a su esposa en una de las sierras cercanas a la ciudad que por décadas se ha blasonado de ser la “más revolucionaria” de Cuba. La misma a la que ha favorecido con numerosas obras públicas y un trato preferente, y donde varias veces ha asegurado sentirse “en casa”. No en vano, en marzo pasado, uno de sus distritos electorales lo convirtió en el diputado con mayor porcentaje de votos de la actual Asamblea Nacional. Además, nada le impide, desde la distancia, seguir controlando los hilos del poder.

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