EL SOCIALISMO OBÁMICO

OBAMAHASUBIDOLOSIMPUESTOSTREMENDAMENTESANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas- Especial para Nuevo Acción

Señalan los clásicos marxistas que cada pueblo tiene su vía propia en la construcción del socialismo. A diferencia del capitalismo, que “sale ” solo, el socialismo necesita de “arquitectos”. El presidente Obama es uno de ellos, siguiendo los lineamientos de Saul Alinsky y de otros mentores izquierdistas como su pastor evangélico J. Wright, las pocas ocasiones que asistía al culto en Chicago). Por eso Barack estaba ideológicamente bien preparado para comenzar el experimento social estadounidense, con una impronta bien definida, tan americana como el hot dog y el águila de cabeza blanca, cuando en Washington se instaló.

PORCULPADELOBAMACAREEmpezó, aplicando al pie de la letra los manuales a lo más importante, el meollo del problema: la salud pública. Ahí tienen al Obamacare. Es la copia al dedillo—señala la progresía liberal—del plan de salud que achacan a Mitt Romney que lo antecedió en el Boston burgués de principios de siglo. Hay que reconocer que el injerto del socialismo dentro del capitalismo más exitoso de la historia fue un acto de gran astucia política ante un congreso federal de millonarios ignorantes.

En realidad el modelo del socialismo del siglo XXI es muy tercermundista y no encajaba muy bien en unos Estados Unidos tan desarrollados. Continúa siendo una entelequia muy primitivamente elaborada por ideólogos poco conocidos con una pizca de la teología de la liberación Mas propia para flautines del altiplano; los llanos del Orinoco; las perretas en Quito; o los aretes y guindajuelas de la presidenta de Nicaragua, que para un país con doscientos y tantos años de historia burguesa bien establecida.

No obstante, el modelo tenía algo valioso que se podía aplicar a la tierra de los bravos, como dice our national anthem. El control de la expresión en la media—con alternativas diferentes permitidas; pero acosadas—y y el dogal puesto en el cuello al poder judicial. Son los jueces activistas con agenda política, que ya conocemos en las noticias de cada día. Los y las Sotomayores a tutiplén, de costa a costa y from border to border.

En los EEUU, nada de esto era necesario. Solamente pequeños ajustes .La prensa ya estaba acostumbrada a lo políticamente correcto en manos de los progres y el tribunal supremo bajo la presidencia de Roberts: ese estéril católico devoto que nunca ha leído el catecismo de Pío Nono y mucho menos la encíclica Rerum Novarum. De manera que Obama y sus ideólogos tenían el camino pavimentado para dedicarse de lleno a la experimentación social con un trípode: la lucha de clases de nuevo tipo; la justicia distributiva a lo Robin Hood y el acoso a la propiedad privada. Esto último queda demostrado en la asfixia y el cerco de la consulta médica, la columna vertebral de la salud pública de la civilización occidental desde Hipócrates .

La propiedad es la piedra angular de las relaciones económicas en el mundo islámico y a Barack Husseim no le convenía insistir en ese problema, más por afinidades ideológicas con el Corán y su Profeta que por motivos puramente económicos

Las vivencias obámicas fueron de primera mano cuando era un interno haciendo su pasantía de organización y agitación social en las periferias de Chicago antes de conocer a Michelle. Los guettos le mostraron de primera mano la desigualdad y la miseria de la sociedad continental americana, algo impactante en una personalidad isleña hawaiana. Honolulu era otra realidad.

¿La solución? La que propone identificar un problema ; proponer un plan para resolverlo y aumentar los taxes para pagarlo Y de vuelta a identificar otro problema, y al mismo ritornello. Así de sencillo; así de fácil.

EL LEGADO.

Obama pasará a la historia, especialmente para la media, los grandes centros de decisión de universidades izquierdistas y los think tanks liberales, como el más grande entre los grandes presidentes de los EEUU. Algo semejante a un Reagan, pero del izquierdoliberalismo. Realmente su misión no era implanter el socialismo del siglo XXI con matices propios—lo cual resultaba imposible de realizar—sino la introducción de ciertos principios radicales, pero digeribles en la sociedad americana. Lo logró y lo logró bien y sin violencia.

Sus avances sociales ya son irreversibles, aún con el triunfo de un presidente conservador en este año del Señor de 2016. En palabras más sencillas, sus objetivos eran “correr la cerca” y dar a conocer y avanzar una agenda socialista, a la chita callando. Un pasito adelante, para llevarla a plenitud en los años porvenir. La europización del país es cada día más evidente.

Para los que amamos las libertades, y vibramos con la fibra democrática excepcional y patriótica de este país, y para los que practicamos el individualismo cristiano de nuestros ancestros, el legado del presidente Obama será un escarnio eterno. Además, un acicate para el estudio y la consolidación de los ideales de nuestros padres fundadores. La historia no absolverá a Barack Obama.

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