El “zambombazo” de hoy y los de ayer 

Por Antonio J. Fernández

Ahora a Fidel Castro le ha dado por escribir, ya que hablar es un sistema de comunicación en el cual si se mete el “delicado pie” no hay manera de sacarlo. Es por eso que el dictador cubano ha recurrido a una serie de mensajes a los que ha titulado, pomposamente, “Reflexiones del Comandante en Jefe” y cada dos o tres  días dispara uno que parecen ser lo que él estima y espera sea su legado a la posteridad.

A uno de los últimos tituló: “Bush lo espera todo de un zambombazo” que es una verdadera joya que pasará a las generaciones venideras como un ejemplo absoluto de la falsedad y descaro de un hombre que ha actuado como gobernante contraviniendo todo lo que dice y predica. Escribe Castro en uno de los párrafos de su “reflexión”:

No se puede estar jamás de acuerdo, en cualquier tipo de guerra, con hechos que sacrifiquen a civiles inocentes. Nadie podría justificar los ataques de la aviación alemana contra ciudades británicas en la Segunda Guerra Mundial, ni los mil bombarderos que en lo más álgido de la contienda destruían sistemáticamente ciudades alemanas, ni las dos bombas atómicas que en un acto de puro terrorismo contra ancianos, mujeres y niños, Estados Unidos hizo estallar sobre Hiroshima y Nagasaki.

Como diríamos en buen cubano: “¡Le zumba el merequeté!”. Fidel Castro no es un hombre de poca memoria sino un ente de poca vergüenza. ¿Es qué acaso piensa que el mundo entero y el pueblo cubano en particular se han olvidado de los crímenes perpetrados por él en su propia patria y del holocausto que trató de llevar a cabo cuando la llamada “Crisis de los Cohetes”?

NIKITAKRUSCHEVEl mundo recuerda, todavía conmovido, como durante ese episodio Castro llamó a Nikita Kruschev(FOTO IZQ.)  y le dijo que diera el permiso para atacar la ciudad de Nueva York con los cohetes de cabeza nuclear que aún se encontraban en Cuba, aunque eso costara que la represalia norteamericana exterminara al pueblo cubano con un contraataque nuclear. Esto no fue un rumor ni una noticia no confirmada. El propio Kruschev, horrorizado, lo escribió en su diario, que fue publicado después de su muerte. ¡Éso sí fue un zambombazo!

¿Y qué puede decir Fidel Castro de los miles de cubanos que murieron en el continente africano, enviados por él para participar en una guerra a la que Cuba ni le iba ni le venía? El dictador cubano tiene tejado de vidrio y, aún así, su soberbia lo empuja a tirar piedras al tejado ajeno. ¡Éste fue otro zambombazo!

Yo supongo que, dado su estado mental y físico, esas “reflexiones” que escribe sean pasadas por una revisión de sus propios acólitos, pero me parece que en ésta del zambombazo se les escapó un término usado por “el reflexivo” en uno de sus párrafos que no va a caer muy bien entre sus amigos y seguidores de Hispanoamérica. Dice así:

Desde el día en que (Bush) fue designado Presidente –gracias al fraude que, como en una república bananera, llevaron a cabo sus amigos de la mafia de Miami-, y antes de su toma de posesión, Bush era informado detalladamente con los mismos datos y por la misma vía que los recibía el Presidente de Estados Unidos, (Clinton), quien así lo indicó.

Quisiera saber que pensaron sus aliados Chávez, Daniel Ortega, Evo Morales y otros no tan aliados presidentes hispanoamericanos, al enterarse que su ídolo y tutor califica a sus países de origen como “repúblicas bananeras”. ¡Y éste fue el más reciente de sus zambombazos!

Nada, que la senilidad lo llevó a enseñar lo que piensa realmente de ellos. ¡Metió la pata hasta el cuello!

 

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