EN LA DIANA

Por Aldo Rosado-Tuero

Los oídos habituados a percibir no solamente los truenos de la tempestad, sino  también los rumores sordos que salen de las entrañas de la tierra, están escuchando que algo cruje en nuestra civilización cristiana y occidental, que muchos vínculos se han aflojado, que postulados fundamentales–como  el derecho a la vida, a la casa, a la propiedad privada–se derrumban. Que la desconfianza en el mañana es cada vez mayor y que la desesperación, desemboca en muchos en la avaricia y en otros en la anarquía.

Estos ominosos síntomas de hoy, nos recuerdan, con una preocupante analogía, lo ocurrido en épocas de decadencia de otras civilizaciones. Estos síntomas, nos hacen intuir que no son sólo determinados aspectos de nuestra civilización y nuestro modo de vida lo que está en peligro, sino que es la civilización cristiana y occidental, como la hemos conocido, la que está por desintegrarse, debilitada por conspiradores instalados en altos puestos de los gobiernos occidentales, que propician el despilfarro ilimitado en las finanzas públicas, el desorden, la pérdida de los valores tradicionales, y la miseria sin mañana.

No sanará nuestra civilización de esta profunda y peligrosa crisis, con medidas pusilánimes. Las drogas no curan. Se cura con medidas urgentes y radicales, que tienen que comenzar por el terreno político, porque la política ha imperado e imperará siempre sobre la economía, porque sólo actuando en el terreno político, lograrán los líderes, disipar las nubes que se ciernen amenazadoras sobre nuestro horizonte, haciendo que los pueblos recobren la fe en sus vidas, en su destino, y abandonen la abulia y la apatía que nos lleva a pasos agigantados al abismo.

El tratar de borrar los inmortales principios que hicieron grande a nuestra civilización y su negación, es la más grande, refinada y monstruosa estafa que se puede cometer hoy en perjuicio de nuestros descendientes.

Se nos ha dicho que en este siglo se ha muerto el heroísmo. Que el hedonismo ha superado la antigua concepción del soldado que sacrificaba su vida por la patria. Se ha llevado a las masas a glorificar a “estrellas” y fetiches construidos a base de propaganda de la gran prensa, y a llorar sus muertes, muchas veces provocadas por sobredosis de drogas malditas, mientras se ignora el sacrificio del joven soldado que muere en defensa, no ya sólo de su patria de origen, sino de toda la civilización en que nació, en la que ha sido criado,  y se criarán  sus hijos y toda su descendencia, amenazada por fanáticos llenos de odio, pero sobre todo por el enemigo infiltrado dentro de nuestros propios países.

Es hora de volver a los orígenes. Eduquemos a nuestros hijos en el culto al heroísmo. La vida está llena de deberes que cumplir y dolores que sobrellevar. Hay que enseñarlos a cumplir unos  y a soportar los otros, sin lágrimas, sin chácharas inútiles y sin esperar que el Estado o “los encantadores de serpientes” populistas, les resuelvan sus problemas. Porque si no, en unos años, nuestro actual modo de vida cristiano y occidental, solo será un triste recuerdo.

3 comentario sobre “EN LA DIANA

  1. Cuanta verdad, un análisis exacto de lo que está sucediendo la MEDIA, La PRENSA es la punta de lanza de estos tránsfugas que nos quieren cambiar nuestras creencias, nuestros valores, nuestras ambiciones y nuestro modo de vida por una NO SE QUÉ EXISTENCIA NUEVA DISEÑADA POR ELLOS

  2. Un análisis certero ,Aldo, casi profético. Partiste el bate hermano.

  3. Tristemente Aldo, ya muchas situaciones de nuestro modo de vida son solo recuerdos, no es pesimismo, es la realidad. Hablando en plata, si los que tienen los medios para joder a los que quieren acabar con ese modo de vida, esos recuerdos seguiran creciendo. Tu escrito encierra una verdad y actualidad, que hace pensar en un lejano pasado, un peligroso presente y un preocupante futuro.

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