EN LA MUERTE DE JOSÉ LORENZO FUENTES: LA LLUVIA DESPUÉS DE LA GAVIOTA

En la foto: Fernando Godo con José Lorenzo Fuentes

Por Fernando Godo- Especial para Nuevo Acción

…hasta que un mediodía, volando sobre la playa en forma de gaviota, me dije que estaba aburrido de todas las formas animadas y que quizá la mejor manera de ser libre era convertirme en paisaje…

… Mi cuerpo era una enorme franja de arena, blanca y fina, y mis piernas, la hierba que crecía en los canteros próximos a la calle…

Le había prometido a mi gran amigo José Lorenzo Fuentes que asistiría a la presentación de su último libro, hace alrededor de tres años. La lluvia impidió la presentación. Pero no impidió que yo estuviera a allí, porque empapado llegué.

En los pocos años que hace que lo conocí, fui posiblemente una de las personas que más conversó con él. En aquellas charlas interminables, que de repente se hacían cortas tras varias horas, fuimos un poco de cada cosa lógica, y siempre terminábamos más allá del próximo encuentro.

<¿Quién se va primero?> era una de nuestras bromas favoritas. Fidel Castro había nacido en 1926. García Márquez en 1927. José Lorenzo nació en 1928 y tuvo trato regular con aquellos dos hombres.

En el invierno yo no era realmente un paisaje feliz. No venía casi nadie a visitarme, salvo algunos arquitectos, acompañados de señoras gordas…

Ernesto Guevara se tiró al suelo en plena calle, para aparentar un estado de combate que nunca existió en la mal llamada <Batalla de Santa Clara>. José Lorenzo también se lanzó al pavimento y lo entrevistó en esas condiciones. “Era tan ridículo que ni siquiera se me ocurrió reírme” me contó entre una sencillez cautivadora, porque detrás de sus palabras se advertía que tenía cosas más importantes de que hablar.

Después vinieron dos años como periodista personal del tirano y asesino Fidel Castro; tres años en cárceles cubanas acusado de traición a la patria; y otros diez en total ostracismo por causa del régimen dictatorial que hizo censurar su obra, a pesar de ser considerado por García Márquez como un <grande escritor de nuestro tiempo>.

El último invierno que allí estuve solamente me visitó una pareja de enamorados…

…él le tomó las manos y se las besó y luego la besó en la boca y finalmente, sin poder contener su nerviosismo, corrió hasta el automóvil que estaba detenido en la calle cercana y se apareció con una cámara fotográfica entre las manos.

–Sonríe, anda–dijo.

En 1991 firmó lo que se conoce como la Carta de los Diez, en choque frontal con los comunistas totalitarios que gobiernan en Cuba hace más de medio siglo.

Hace unos meses tuve la idea de reunir en una cena privada a José Lorenzo con el escritor y periodista Roberto Luque Escalona, otro de los firmantes de aquella carta. Luque y José Lorenzo no se habían visto en el exilio, y esa noche José Lorenzo confesó, próximo a cumplir 89 años, que estaba escribiendo la novela más importante de su vida. “Es sobre Cleopatra en sus reencarnaciones a través del tiempo” nos dijo.

Ahora era un retrato: es decir, algo más que un paisaje: un paisaje al que se le había añadido el rostro de una mujer. Me colocaron en un marco dorado y me pusieron en una repisa, en la sala de la casa.

A comienzos de octubre me sorprendió con una versión reducida de <Cleopatra virtual>. En los últimos años se había dedicado a estudiar profundamente la parapsicología, y tal vez su espíritu intuyó, más allá de su ser terrenal, que no le quedaba mucho tiempo. Me dijo que la presentaría en noviembre, en la feria del libro de Miami, pero quiso dedicarme un ejemplar allí mismo, como antes había hecho con otros, y como yo había hecho con el mío.

<Para Fernando Godo, gran amigo y escritor>. Comencé a leer después de escuchar el elogio del maestro, y sin agradecer, porque ese tipo de adulación estaba fuera de lugar entre nosotros. “Por octava vez en el mismo día, Aristeo Medusa se acercó al pozo mágico que tenía muy bien oculto en el traspatio de su casa”

-¿Cómo no seguir leyendo después de este comienzo?- le pregunté.

-¿De verdad crees que es tan bueno? -me preguntó a su vez.

-Estas andanzas de Cleopatra dan para mucho más de 140 cuartillas -le aseguré-, pero vas a tener que hablar directamente con ella.

-Tal vez lo haga antes de escribir más -me respondió con duda-. Tú sabes que creo firmemente en la reencarnación. ¿Quién quita que venga a visitarme después de este contacto tan estrecho con ella?

Pero luego el hombre y la mujer comenzaron a distanciarse hasta que un día hablaron de la separación definitiva…

-Me iré a vivir con mi madre–dijo la mujer.

El hombre…corrió hacia mí, me tomó entre sus manos y me lanzó contra el suelo.

–No quiero ver más este retrato–dijo.

Como el cristal estaba roto le fue muy fácil sacarme del marco…y empezó a hacerme pedazos…En el suelo pensé que había llegado el momento de ser libre… Pero como yo había sido alimentado por el amor de ellos dos y ya ese amor no existía, no pude reunir mis partes.

 Hoy recuerdo la lluvia de aquella noche. No había casi nadie allí y una foto nos convirtió en paisaje de nosotros mismos. Yo sigo en ella, pero él, con su gusto incombustible por las mujeres, no quiso esperar a que Cleopatra viniera a visitarlo. Yo creo que reunió sus partes para volver a ser gaviota, porque era la forma más rápida de llegar. Y ha salido sin importarle la lluvia. Me parece que de esta, Cleopatra no conseguirá escapar.

2 comentario sobre “EN LA MUERTE DE JOSÉ LORENZO FUENTES: LA LLUVIA DESPUÉS DE LA GAVIOTA

  1. Que imagenes mas Bellas y sutiles,que brillantez de pensamiento, pureza y armonía. Admirable.

  2. Realmente de muy agradable lectura solo me quede con hambre, cuando leo algo así albergo la esperanza de que no tenga fin, Fernando me llevaste por la mano en este vuelo, gracias mil. Un criollo abrazo. PC

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