EN UNA DESESPERADA EMERGENCIA ¿QUIEN PODRÍA SUSTITUIR A RAÚL CASTRO?

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por, Héctor Julio Cedeño Negrín

En Cuba no se ve el humo, porque el fuego arde por dentro, eso lo saben los gobernantes cubanos. Cuando el patatús de Fidel Castro, hacía años que se sospechaba de su enfermedad, aunque de diversas maneras la habían desmentido, pero los informes de la inteligencia así lo revelaban.

Al Cardenal Tarsicio Bertone, que viajo varias veces a Cuba, le sugirieron averiguar sobre la pretendida dolencia de Fidel Castro. Al final todas las sospechas resultaron ciertas y el Comandante quedó desmantelado definitivamente.

Pero existen informes de que también Raúl se encuentra enfermo y se sospecha que desarrolla una cirrosis hepática. Según cuentan los que le conocen tiene  una incontrolable adicción por el alcohol y lo bebe en cantidades garrafales. Aunque no hace tanto corría el rumor de que tenía cáncer en los huesos. Al parecer no se ponen de acuerdo en que enfermedad atribuirle.

Pienso que la gente tiene tantos deseos de salir de ellos, que no saben cómo quitárselos de encima. Recuerdo como en tiempos de Fidel se sospechaba incesantemente, de su muerte y a cada rato estaban precisados a resucitarlo. Aun hoy siguen sospechándola, pero Fidel ha perdido relevancia.

Con Raúl es diferente, siempre estuvo tras la puerta observando por las rendijas y no ha perdido esa manía. Él no es como Fidel que siempre quiere estar frente a las cámaras, aun agonizando. Si Fidel no salía era porque verdaderamente tenía algún problema, incluso de gravedad. Raúl por el contrario, es tímido y hasta medio acomplejado, parece como los ermitaños, que huyen de la gente.

Lo cierto es que se mantiene en la sombra. Es difícil de confirmar cualquier alejamiento por asuntos de salud. Si le ocurre, no se puede intuir por sus ausencias, porque muchas veces delega en otros incluso en eventos importantes. No se sabe si porque se encuentra indispuesto o porque no le va en ganas participar. Pero la gente se mantiene especulando, a falta de información.

A la muerte de Leonid Ilich Brézhnev  Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, el 10 de noviembre de 1982 (se cumplieron treinta y dos años el pasado lunes), fue sustituido por Yuri Andrópov.

Brézhnev tenía setenta y cinco años al morir y llevaba dieciocho en el poder. Andrópov fue investido para el mismo cargo el 12 de noviembre del mismo año, pero antes de cumplirse un año y tres meses de su nombramiento, también falleció. Eso fue el 9 de febrero de 1984.

El 13 de febrero del año 1984 Konstantín Chernenko fue proclamado como Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, sustituyendo de esa manera a Yuri Andrópov. Pero no tuvo mejor suerte, porque al año y casi un mes de su nombramiento, se lo llevó la Parca. Chernenko de setenta y cuatro años de edad, murió el 10 de marzo de 1985.

Al día siguiente, el 11 de marzo de 1985 fue nombrado Mijaíl Gorbachov como nuevo Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, deteniendo de esa manera, la epidemia de muertes de los principales dirigentes soviéticos.

Gorbachov acababa de cumplir cincuenta y cuatro años cuando fue nombrado para el cargo y era considerado el Benjamín, entre los Secretarios Generales investidos. Ninguno de sus tres antecesores, rebasaba los setenta y cinco años al morir, incluso Andrópov tenía sesenta y nueve.

Gorbachov no murió con aquella epidemia lúgubre, pero le puso los últimos clavos, al sarcófago de la tiranía comunista soviética. Hoy a veintitrés años de fenecida la “sovieskaya respublic”, tiene la misma edad que nuestro tirano de recambio, ochenta y tres. Pero vemos que los llamados históricos de la revolución, casi todos pasan de los ochenta años de edad.

¿Qué ocurriría si se produce una epidemia luctuosa como la que se produjo en la Unión Soviética? ¿Aparecerá otro Gorbachov que le ponga fin a la tiranía comunista y que incruste los últimos clavos en el ataúd del castrato?

ALEJANDROCASTROESPINPor lo pronto ya tenemos al nuevo “Putín”, Alejandro Castro Espín (foto), un Moshé Dayán de estilo cubano. Dayán no por sus cualidades como persona, ni por su genio militar extraordinario, sino por su configuración física, solo que le falta el parche.

Tengo la impresión de que Raúl Castro, disparó sus últimos cartuchos con este esfuerzo extraordinario para alcanzar resultados perceptibles ante Barack Obama y que el Presidente norteamericano se encuentra completamente abrumado y embromado con la derrota sufrida y totalmente extenuado.

La ofensiva en todos los frentes llevada a cabo por el castrato, ha sido fenomenal, pero ha fracasado estrepitosamente. A Raúl Castro no le queda tiempo disponible, ya no puede esperar más y se encuentra enteramente acorralado; aun así, sigue presionando al Presidente de los Estados Unidos para que pegue el triple salto mortal, aunque este deberá calcularlo muy bien, porque puede resultar un salto al vacío.

¿Existirá algún memorándum secreto, entre Raúl Castro y Barack Obama? No importa que no se hayan reunido personalmente, eso ahora no es necesario.

Si se atreve a hacer algo tendrá que ser ahora, con el viejo Congreso y antes de que recese por el fin de año, porque después todo será más difícil. El viejo Congreso recesa dentro de poco más de un mes, por eso estamos a la espera de los últimos acontecimientos, expectantes. ¿Lo hará o no lo hará? ¿Se atreverá el Presidente? Alguien puede pensar que estoy un poco loco, pero yo sé a lo que me refiero.

Por otra parte, esta es la hora difícil. Porque los que se van del Congreso, no quieren hacer algo que les dañe, para poder regresar en las próximas elecciones y los que se quedan no querrán precipitarse, con una agenda fracasada, no confiarán en el Presidente, que ha cometido muchos errores.

Ya no vale la pena pensar, en los dos años que le restan a Barack Obama en la Presidencia, porque el futuro es impredecible. A mi entender Raúl Castro se comportó como un borrico, no como el burro simbólico del Partido Demócrata, sino como un burro verdadero, por su empecinamiento. Bueno la gente siempre ha dicho que Fidel es el caballo pero que Raúl es un burro.

La jugada que yo creo que hubiera sido exitosa para los gobernantes cubanos, era haber liberado, incondicionalmente a Alan  Gross, con el pretexto del gesto humanitario o con cualquier otro pretexto y haberse anotado un punto a favor, con el pueblo norteamericano.

Esta acción le hubiera dejado libre las manos al Presidente, para por lo menos responder a ese gesto y sacar al gobierno cubano de entre los patrocinadores del terrorismo, aunque en verdad lo son y que le permitiera a los norteamericanos visitar libremente a Cuba y así iniciar un acercamiento con los Estados Unidos.

Esto le hubiera proporcionado una portentosa entrada de recursos a la tiranía sanguinaria, pero ni inteligencia les queda a los tiranos, para obrar, de manera apropiada.

Luego hubieran venido pasos perspicaces, para tratar de normalizar las relaciones diplomáticas y finalmente que se produjera el levantamiento del embargo y en la distención intentar la liberación de sus cinco espías. Pero comenzaron tratando de chantajear, como siempre al Presidente Demócrata, para llevarlo contra la pared.

Y Obama es ciertamente un Presidente débil e indeciso, pero es el flojo e inseguro Presidente de los Estados Unidos de América, no de un país cualquiera. Recuerde por ejemplo, que una apasionada caricia de un mamut, puede destripar a un ser humano.

En estos momentos, el sub-contratista estadounidense, sigue encarcelado y ha amenazado dentro de su convulso estado depresivo, con tomar una medida radical. El más perjudicado con un desenlace fatal para Alan Gross, es el propio gobierno cubano, que es quien le mantiene confinado. Pocos culparán al Presidente norteamericano si Alan Gross muere y la USAID no es ni siquiera, una persona humana para responsabilizarla.

El empecinamiento de canjearlo por los espías, no tiene ni la más remota posibilidad de avanzar y es poco probable que el Presidente se arriesgue a indultarlos en el futuro, menos aun si no han liberado al estadounidense. Él ya sufrió su descalabro por su vacilación sobre estos temas y ya no tiene nada más que perder.

Si el Presidente hubiera declarado que debido a las arbitrariedades del gobierno cubano, quedaba libre para rescatar al sub-contratista  Alan Gross. Aunque nunca lo hubiera realizado, habría subido mil puntos en las encuestas, él y los miembros de su Partido Demócrata. Yo le recomendé en su momento cuál hubiera sido la mejor solución, pero no me escuchó.

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