ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL: QUIMERAS SÍ, REALIDAD NO

Por, Max Meizlish-©  Daily Signal

Hacer más con menos.

Ése es el tema de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2015 que el presidente Obama desveló el viernes pasado.

La visión del presidente Obama referente al compromiso diplomático y militar de Estados Unidos ingenuamente conceptualiza un Estados Unidos capaz de responder a una creciente lista de amenazas con menguantes fuerzas militares.

SOLDADOSNORTEAMERICANOSEl gobierno de Obama ha sostenido constantemente que su enfoque es realista. No obstante, al seguir intentando abarcar tanto con nuestros actuales recursos militares, la Estrategia Nacional de Seguridad de 2015 se equivoca mucho y no logra asegurar las necesidades militares de Estados Unidos en los próximos años.

La visión optimista de la Estrategia de Seguridad Nacional contrasta marcadamente con la postura de oficiales militares americanos sobre defensa.   Justo unos días antes de la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional, el teniente general Vicent Stewart, el infante de marina que se desempeña como director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, testificó que “[la] confluencia de desarrollos en lo global, político, militar, social y tecnológico ha creado retos de seguridad más diversos y complejos que los que hemos experimentado en nuestras vidas”.

Aunque estos retos exigen más a nuestras fuerzas armadas, Stewart reconoce que  “los recursos [militares] se siguen reduciendo”. En consecuencia, muchos han abogado por mayor inversión en defensa destinada a garantizar que las fuerzas armadas puedan seguir proveyendo la defensa común.

La Estrategia de Seguridad Nacional argumenta correctamente que el país seguirá “disuadiendo la agresión mediante la presencia militar de Estados Unidos en el extranjero y su participación”. Sin embargo, a pesar de reconocer que “nuestro ejército será más pequeño”, la Estrategia de Seguridad Nacional afirma que “las fuerzas de EE.UU. estarán listas para proyectar su poder a nivel mundial para derrotar y no permitir la agresión en múltiples teatros” de operaciones.

El poder proyectado que describe la Estrategia de Seguridad Nacional en gran medida dependerá de mayores capacidades en cibernética, el espacio y en lo que se conoce como inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). Todos estos son elementos vitales para una defensa nacional fuerte, pero no son de ningún modo un sustituto de la capacidad necesaria para proyectar poder globalmente.

Además, la estrategia de aumentar la capacidad tecnológica mientras se reducen los recursos físicos no tiene en cuenta las dificultades que seguramente van a surgir como resultado de los efectos continuados del embargo de fondos acordado por el Congreso que exige la mitad de sus reducciones de fondos en defensa, a pesar de que el presupuesto del Departamento de Defensa es menos  del 20% del presupuesto federal. Y también está la posibilidad latente de la continua incapacidad del Congreso para aprobar un presupuesto normal.

La Casa Blanca reconoce con razón que hay nuevas y crecientes amenazas en todo el mundo, sin embargo, no se compromete a hacer lo necesario para que el ejército de Estados Unidos les haga frente de manera adecuada. Al final, semejante estrategia vendrá a expensas de la capacidad de Estados Unidos para proteger a sus ciudadanos e intereses en todo el mundo.

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