“FEISBÚ”

Por Esteban Fernández

No crean que penetrar en las turbulentas aguas de “Feisbú”, o como le dicen los americanos “Facebook”, fue fácil, no, le llevó a mi hija Ana Navarro más de un año insistiéndome y yo resistiéndome a la idea.

Cuando mis hijas eran chiquitas y discrepábamos en algo YO SIEMPRE TENÍA LA RAZÓN, y ahora es totalmente al revés. Y “Feisbú” no es la excepción. Cuando al final me metí en este berenjenal, o mejor dicho, cuando mi hija me metió, me encantó y me encanta.

Yo estaba equivocado, yo tenía la idea de que estaría en la obligación -las 24 horas del día- de poner las fotos de mis fiestas, de lo que como en un restaurante y descubro que eso es opcional por completo. Yo pensaba que tendría que contar cada paso de mi vida y eso no es verdad. Eso es potestativo.

Si quiero hacer eso lo hago, y sino también, y en realidad me gusta ver mucho las actividades sociales de mis amigos de siempre y de mis nuevo amigos.

Y logro mediante “Feisbú” lanzar mis ideas a los cuatro vientos, mis escritos, mis pensamientos y dar riendas sueltas a mi frenético anticastrismo. Sin abandonar, desde luego, las trincheras que durante décadas han acogido mil quizás mal hilvanadas líneas como Nuevo Acción de Aldo Rosado Tuero, Libreonline de Demetrio Pérez, la revista Ideal, Baracutey Cubano de Pedro Pablo Arencibia, la Nueva Cuba de Alfredo Cepero, el Blog de la argentina Adri Bosch. Y acto seguido mis artículos son como un carro guardado en un “garage” que ahora puedo sacar a pasear en Facebook.

Oh y lo más grande que tiene “Feisbú”: Los amigos. Los amigos en Feisbú si son una maravilla, Se comienza con los que son amigos de toda una vida y después se pasa a algo que no sucede jamás en la vida real: a pedir y que nos pidan amistad. Y para pedir y para aceptar amistad se pasa a la gente por un tamiz muy fino.

Lo primero es ver las amistades que tenemos en común, cuando el que me pide amistad tiene un montón de amigos en común que sé perfectamente que no admiten comemierda ni castristas entre sus amistades ya eso me lleva a aceptar la nueva amistad.

Y rápidamente paso a los dos requisitos primordiales: tienen que ser beligerantemente enemigo del régimen asesino imperante en nuestra nación, y tampoco gente que les guste Hillary ni Bill Clinton, ni Obama ni Michelle, no quiero castristas ni demócratas entre mis amistades.

Y lo que mas disfruto: con la facilidad que se le puede darle “pirey” a un “amigo o amiga” que no nos gusten sus opiniones, y si insisten en molestar podemos ¡bloquearlo! No me gusta que me pongan en grupos ni que “etiqueten” pero eso voy camino de resolverlo, Me encantan losdan “me gusta y los corazoncitos”. Cuando me hacen un share (compartir) eso me emociona.

Siempre he dicho que mis verdadero amigos los puedo contar con los dedos de las manos, hoy en tres meses he adquirido 700 nuevos amigos que compartimos opiniones, que me hacen comentarios, que me demuestran afecto.

Y en el caso de grandes comentaristas (sin poder poner a todos los 700 porque convertiría en eterno mi escrito) Rosa Castañeda, Alfredo Liste, Chocolatito Pérez, Edith Lucia Frías, Alicia Alvarez, Frank Aparicio, Lourdes García, Francisco Pita, Nancy Delgado, Mabel Fernández, Rosi López, Emma Mateo, Gisela Granda, Dora Pérez, Lucy Díaz, Tamahara Cruz, Diana Hernández, Ricardo Rodriguez, Bárbara Alvarez, José Roig, Adriana Curí, la gran Maria Elena Cuadra y muchísimos más que ya los considero íntimos amigos.

Y lo mas lindo del caso es que los “amigos” tienen todo el derecho y la capacidad de eliminarme de su lista cada vez que así lo consideren necesario.

Mientras tanto mi hija que tanto me insistió en que me metiera en este lío a cada rato me pasa por el lado y me dice: “Yo creo que I create a monster”…

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