FRANCISCO TRABAJA PARA QUE CHINA IMPONGA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL EN EL 2050

El periodista Jorge Santa Cruz denuncia que la dictadura comunista china agudiza la persecución sobre los fieles católicos, con la complicidad de Jorge Mario Bergoglio. Foto: Especial.

Por Jorge Santa Cruz-Sin Compromisos. La otra Historia

El sábado 22 de septiembre de 2018, la Santa Sede (ocupada por la mafia postconciliar) entregó al gobierno comunista de China Popular el control de la Iglesia católica local. (1)

El papa Pío XII había roto relaciones con China comunista en 1951 debido a la persecución religiosa ordenada por el dictador Mao Tsé-tung, bajo el pretexto de que el culto católico debía de ser autorizado y controlado por el régimen. Mao se arrogó el derecho de nombrar obispos para controlar  a la feligresía fiel a Roma.

El discurso vaticano sobre China comunista comenzó a suavizarse tras la muerte de Pío XII, en 1958. Juan XXIII y el Concilio Vaticano II iniciaron el debilitamiento de la Iglesia con el objetivo de someterla a los poderes de este mundo.

En el caso específico de la traición a los católicos chinos, vale decir que  fue trabajada primero por Juan Pablo II y por Benedicto XVI. Francisco la consumó con la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China.

Con esto, la Santa Sede levantó, de manera automática, la excomunión a los obispos nombrados por el Partido Comunista Chino —que son verdaderos comisarios políticos—, y ordenó a los obispos fieles a Roma que se sometieran a los prelados oficiales.

Uno de los obispos chinos que se mantuvo fiel a la Santa Sede postconciliar es Vicenzo Guo Xijin, quien se desempeñaba como ordinario de la diócesis de Mindong. Al recibir la tajante orden vaticana, no tuvo más remedio que asumir el rol de auxiliar del obispo filocomunista Vincenzo Zhan Silu.

A pesar de lo anterior, la dictadura comunista china acaba de amenazar a monseñor Guo Xijin con que le prohibirá concelebrar la Misa Crismal, el Jueves Santo, si antes no se inscribe a la «Iglesia» oficial china, llamada Asociación Patriótica. (2)

Los alcances de la traición vaticana

El 26 de septiembre de 2018, cuatro días después de la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China, Francisco dirigió un mensaje a los católicos chinos y a la Iglesia Universal.

Se trató de un discurso largo del que, por razones de espacio, sólo citaremos tres párrafos:

«5. El Acuerdo Provisional firmado con las Autoridades chinas, aun cuando está circunscrito a algunos aspectos de la vida de la Iglesia y está llamado necesariamente a ser mejorado, puede contribuir —por su parte— a escribir esta nueva página de la Iglesia católica en China. Por primera vez, se contemplan elementos estables de colaboración entre las Autoridades del Estado y la Sede Apostólica, con la esperanza de asegurar buenos pastores a la comunidad católica.

»En este contexto, la Santa Sede desea hacer lo que le corresponde hasta el final, pero también vosotros, obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, tenéis un papel importante: buscar de forma conjunta buenos candidatos que sean capaces de asumir en la Iglesia el delicado e importante servicio episcopal. No se trata, en efecto, de nombrar funcionarios para la gestión de las cuestiones religiosas, sino de tener pastores auténticos según el corazón de Jesús, entregados con su trabajo generoso al servicio del Pueblo de Dios, especialmente de los más pobres y débiles, teniendo en cuenta las palabras del Señor: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos” (Mc 10,43-44).

»En este sentido, es evidente que un Acuerdo no es nada más que un instrumento, y por sí solo no podrá resolver todos los problemas existentes. En realidad, este resultaría ineficaz y estéril si no fuera acompañado por un compromiso profundo de renovación de la conducta personal y del comportamiento eclesial». (3)

Para refutar los argumentos de Francisco recurriremos a una advertencia hecha por Jesús a sus discípulos antes de su Pasión, Muerte y Resurrección:

«Os prenderán, os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, os llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi nombre. Esto os servirá para testimonio. Tened, pues, resuelto, en vuestros corazones no pensar antes como habéis de hablar en vuestra defensa, porque Yo os daré boca y sabiduría a la cual ninguno de vuestros adversarios podrá resistir o contradecir. Seréis aun entregados por padres y hermanos, y parientes y amigos; y harán morir a algunos de entre vosotros, y seréis odiados de todos a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza se perderá. En vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». (4)

Refutaciones a Francisco:

  1. a) Jesús nunca habló de colaborar con las autoridades romanas de ocupación y con las autoridades judías (tanto de la sinagoga, como del sanedrín), «con la esperanza de asegurar buenos pastores a la comunidad católica».
  2. b) Jesús tampoco propuso a sus discípulos buscar —de común acuerdo con Poncio Pilatos, la sinagoga y el sanedrín— a los candidatos «capaces de asumir en la Iglesia el delicado e importante servicio episcopal». El Hijo de Dios nunca planteó, por lo demás,  una estructura democrática para la Iglesia.
  3. c) Jesús nunca pidió a sus discípulos asumir «un compromiso profundo de renovación de la conducta personal y del comportamiento eclesial» para agradar a Pilatos, a la sinagoga y al sanedrín, como sí lo está haciendo Francisco, que quiere que los católicos chinos agraden a la dictadura comunista y a su iglesia oficial.
  4. d) Por el contrario, Jesús anunció a sus discípulos que serían perseguidos, delatados y hasta asesinados. A cambio. les prometió su asistencia divina  y les enseñó el valor trascendente de la perseverancia: «En vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». (5)
  5. e) En la artificiosa perorata de Bergoglio/Francisco al pueblo chino y a la Iglesia Universal nunca se hace mención del aspecto fundamental: la salvación de las almas de los fieles chinos.
  6. f) Los puentes que está tendiendo Francisco son con el comunismo y la democracia liberal, que no sólo abominan de la Iglesia, sino que pretenden aniquilarla.

Conclusiones

Resulta muy revelador el papel que está jugando El Vaticano postconciliar en China, porque puso en marcha la «democratización» de la Iglesia, tan exigida por la masonería, el liberalismo y el comunismo.

Este plan piloto será replicado, seguramente, en otras naciones de Asia, África y América Latina (donde la teología de la liberación ha llevado a cabo una tenaz labor de adoctrinamiento marxista).

Destaca, por otro lado, que Francisco no exija al comunismo chino que pida perdón por los genocidios que ha cometido y por  la persecución sangrienta a la que a sometido a los fieles católicos, desde 1948.

En cambio, se ve que está a gusto con este modelo que buscará la supremacía del planeta en 2050, según lo anunció el dictador de China roja, Xi Jinping.

A este respecto, el analista argentino Diego Pappalardo escribió lo siguiente el 22 de septiembre de 2018:

«Ininterrumpidamente, desde hace tiempo, ciertas facciones de poder del globalismo plutocrático realizan la transferencia de poder hacia China, siendo parte de esto la convergencia explícita entre las redes vaticanistas que controlan a Bergoglio y las determinadas élites transnacionales y nacionales que influyen en la dirección de China». (6)

De lo anterior se puede decir que Bergoglio/Francisco forma parte de la maquinaria que trabaja para imponer el Nuevo Orden Mundial en el 2050, con base en el modelo chino que «sintetiza armoniosamente» al neoliberalismo y al comunismo que, dicho sea de paso, sigue igual de perverso y criminal. El ejemplo chino actual lo prueba.

Bibliografía y referencias

  1. Soraya Melguizo. “El Vaticano y China alcanzan un acuerdo histórico tras romper sus relaciones diplomáticas en 1951”. El Mundo. Recuperado el 4 de abril de 2019. https://www.elmundo.es/internacional/2018/09/22/5ba6178522601d4f758b45d3.html
  2. InfoCatólica. “Prohíben a Mons. Guo Xijin concelebrar la Misa crismal si no se inscribe en la «iglesia» fiel a la dictadura china”. Recuperado el 4 de abril de 2019. http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=34584&utm_medium=email&utm_source=boletin&utm_campaign=bltn190404&icid=ba304038fca1da815c0d33cd3906506c
  3. El Vaticano. “Mensaje del papa Francisco a los católicos chinos y a la Iglesia universal”. Recuperado el 4 de abril de 2019. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2018/documents/papa-francesco_20180926_messaggio-cattolici-cinesi.html
  4. Lc., XXI, 12-19.
  5. Lc., XXI, 19.
  6. Diego Pappalardo. “¿Qué esconde el acuerdo de Bergoglio con China?”. Sin Compromisos. Recuperado el 4 de abril de 2019. https://periodismosincompromisos.wordpress.com/2018/09/22/que-esconde-el-acuerdo-de-bergoglio-con-china/

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