GHOSTBUSTER: LA FANTASMAGÓRICA CUBA

MITOYREALIDAD-JUANCLARK

ESTEBITAESTAESAHORALABUENACARAJOPor, Esteban Fernández

Cada vez que escribo un artículo  sobre la Cuba de ayer salen algunos ignorantes  de nuestro bello pasado a echarme con el rayo y llamarme “dinosaurio” o me acusan de “vivir en el pasado”. Sin embargo, semana tras semana CNN pone programas especiales dedicados a enaltecer y recordar las diferentes décadas pasadas. Yo disfruto esos programas, es más, yo sería capaz de escribir un artículo (sin  haber vivido aquí en esa época) sobre los años 50’s e indicar que fueron mejores que el actual 2016. Pero cuando escribo de la Cuba real, la que ustedes y yo disfrutamos (con aciertos y defectos) para algunos tal parece que les hablo de un fantasma que los espanta.

Entonces, como era de esperar una dama hace un comentario negativo a mi escrito “Cuba Hermosa y Primorosa” en Nuevo Acción. No entiendo bien la queja pero ya estoy acostumbrado a que las personas que nacieron y se criaron dentro del castrismo salten quejumbrosos  porque su desconocimiento de nuestro pasado glorioso provocado por el adoctrinamiento violento logran que muchos crean que todo lo que pasó en Cuba antes del castrismo fue desastroso y que Cuba era un gigantesco prostíbulo lleno de latrocinios, politiquería y racismo.

Los norteamericanos, ninguno, me discutiría si dijera que los años cincuenta en los Estados Unidos fueron maravillosos hasta que llegaron las protestas de los Hippies durante la guerra del Vietnam y comenzaron a descomponer a la sociedad norteamericana. CON LA PROPUESTA DEL AMOR LIBRE Y LA PROMISCUIDAD SEXUAL INTENTARON CONVERTIR A U.S.A. EN UN MONUMENTAL BURDEL.  Nadie saldría a contradecirme porque ellos vivieron esa etapa y los que no la vivieron no tuvieron unos tiranos tapando el sol con un dedo quitándole a la juventud su pasado glorioso y bello.

Pero desgraciadamente eso fue lo que pasó en Cuba a finales de esos años 50’s: la revolución se robó e intervino todo en Cuba, pero bajo ningún concepto ese es su peor crimen, lo increíble es que le han robado a la juventud cubana SU PASADO. Ni idea tienen de que Cuba fue uno de los primeros países del mundo en recibir los televisores y que el peso cubano estaba por encima de dólar. Parece que desean que yo incluya en mis escritos a los Van Van, a Los muñequitos rusos y a Pello El Afrokán.

Usted le pregunta a un cubano menor de 50 años: “¿Tú sabes que en nuestro país hubo un programa de televisión llamado ‘Aquí todos hacen de todo’ y que el juez era Arturo Artalejo?” y responde: “Arturo… ¿qué?”

Una dictadura que ha logrado que la gente no sepa quiénes fueron Trespatines, ni Chicharito, ni Mamacusa, ni Rosendo Rosell, ni Gaspar Pumarejo, ni Otto Sirgo, ni Minín Bujones, ni Manolo Coego, ni Carlos Badías, ni Edmundo Amorós.

Usted pregunta: “¿Alguna vez escuchaste hablar del Cabaret Regalías o de Jueves de Partagás?” y dicen: “Creo que mi abuelita mencionó eso una vez”. No saben quiénes fueron Roberto Ortiz, ni el “Jiquí” Moreno, ni Carlos Paula, ni Camilo Pascual, ni Pedro Ramos. Ni los libros ni los periódicos han mencionado a Orestes Miñoso ni a Kid Chocolate, ni a Kid Gavilán en casi 60 años.

Hasta los sagrados nombres de nuestros equipos de béisbol como Almendares, Habana, Cienfuegos y Marianao son “un misterio del oprobioso pasado”. En una Cuba libre hay que repartir miles de libros del desaparecido Ángel Torres. A los políticos los tiraron a todos en un saco de “ladrones y malversadores” y jamás mencionan a ninguno de ellos a no ser en una crítica colectiva.

El único individuo que la gente puede reconocer su nombre es Fulgencio Batista y eso es porque la tiranía lo necesita para justificar sus inicios de alguna manera.

Y no saben quiénes fueron Carlos Prío, ni Grau San Martín, ni Menocal, ni Machado, ni Tony Varona, ni Carlos Hevia, ni inclusive Pardo Llada. ¡No hay un solo cubano menor de 40 años que pueda decir el nombre de un solo Vicepresidente de la nación! ignoran quiénes fueron los ex jefes del Ejército, ni saben de Agapito Mayor, ni Rafael Noble, ni Willy Miranda, no saben que existió allí un Tito Hernández, desconocen que hubo un polifacético comediante llamado Jesús Alvariño, y tampoco conocen a Rolando Ochoa, ni Eduardo Egea, ni Armando Roblan.

No saben nada de Carlos Márquez Sterling, ni de Guas Inclán, desconocen a Mimí Cal y a “El Jiníguano”; no han escuchado jamás el nombre de Miguel Ángel Quevedo y no tienen ni la menor idea de que fue el director de la revista “Bohemia”.

Nombres de famosos escritores y periodistas como Gastón Baquero, Sergio Carbó, Humberto Medrano, José Ignacio Rivero, les son totalmente ajenos. ¿Quiénes fueron Rolando Laserie, Gustavo Roig, Andrés Fleitas, Herminio Portell Vilá, Perico Formental, Aureliano Sánchez Arango, Lilia Lazo, Blanquita Amaro, Alberto González Rubio, Luis Conte Agüero, Adolfo Luque, Adolfo Otero? No saben.

Inclusive la historia “moderna”, la única que el gobierno acepta e inculca, la historia que comienza con el desembarco del “Granma”, esa también está llena de lagunas, de misterios, de nombres eliminados y tachados. Borrados del mapa histórico han sido Huber Matos, Pedro Luis Díaz Lanz, Manolo Ray, José Miró Cardona, William Morgan, Jesús Carreras, Raúl Chibás, Felipe Pazos, Nino Díaz. Cuando se habla de la famosa batalla del Uvero ignoran increíblemente a Jorge Sotús. El primer Presidente que tuvo la revolución, Manuel Urrutia y Lleó no existe en la historia contemporánea cubana

Es una amnesia colectiva a la cañona (un crimen de lesa humanidad) que solo permite reconocer a varios nombres como los de Fidel, Raúl, el Che, Alicia Alonso, Rosita Fornés y quizás alguno que otro artista o deportista del pasado que se vistió de miliciano.

Y lo más triste del caso es que llegan aquí y en lugar de desintoxicarse y aprender se ponen bravos con quienes intentan de buena voluntad brindarles informaciones del pasado que ellos desconocen.

Lo primero que debían hacer los recién llegados es leer el libro de Tony de la Cova dedicado al ataque del Moncada, el de Ángel Torres dedicado al béisbol cubano, el de Rosendo Rosell sobre la farándula cubana, “Son y Sazón” de María Argelia Vizcaíno, “Contra toda esperanza” de Armando Valladares y sobre todo “Cuba Mito y Realidad” de Juan Clark.

2 comentario sobre “GHOSTBUSTER: LA FANTASMAGÓRICA CUBA

  1. A esos cerebros cuadrados les han inyectado el virus castrista y no hay medicina ni vacunas que se lo quiten. Yo cuando me encuentro a un zapingo de estos, sencillamente los mando a la mierda, o sea “pa” castrolandia.

  2. Democracia es que en lugar de mandar a la mierda a quien piensa distinto, intentes vencerlo con argumentos. El problema esencial de Cuba no desaparecerá cuando muera el castrismo, porque la guapería está en la psiquis del cubano.

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