GRANDULONES ABUSADORES

ESTEBITAESTAESAHORALABUENACARAJOPor Esteban Fernández 

¿A ustedes no les parece que en la actualidad los americanos descubren con asombro muchas cosas que nosotros las sabíamos desde niños allá en Cuba?

Constantemente vemos en la televisión, en las noticias, informaciones y campañas contra los “bullies”. Los “bullies” son, y siempre han sido, los “abusadores”.  Y los abusadores en las escuelas han existido desde que el mundo es mundo.

¿Es verdad o mentira que desde el mismo instante en que la mamá prepara una sabrosa merienda y el muchacho la lleva al colegio se encuentra con un zángano que primero “afectuosamente” y después a la cañona trata de quitársela y comérsela?

Como la mayoría de los muchachos cuando tienen 10 años son unos alfeñiques de menos de 70 libras siempre se topan en todas y cada una de las escuelas del mundo un compañero de clase que les lleva un pie de estatura y pesa 130 libras. Aunque el grandulón sea buena gente ya la diferencia de estatura y peso amedrenta al resto de los alumnos.

Al principio evitan los líos y las broncas con quien obviamente les va a romper el hocico y acceden a entregar el sándwich que con tanto cariño les preparó sus abnegadas madres.

Y ya eso se convierte en una costumbre y en una obligación y se quedan en ayuno en las escuelas y llegan a la casa desesperados y hambrientos agitando a todo el mundo para que acaben de servir la cena.

Gracias a Dios que la mayoría de nosotros en esa época remota tenía un padre observador y con agallas que decía: “A ti te pasa algo, dime que te tiene tan preocupado y bajando de peso”…Con pena al fin el pequeño cubano aceptaba que hay un muchacho más grande al que le tiene miedo y le tiene cogida la baja.

Y entonces el 90 por ciento de los padres, como si hubieran ido juntos a una clase de defensa personal y de saber “tirarse para el solar”, preguntaban: “¿Tú tienes por ahí todavía la quimbumbia con la que tanto juegas?” Y el niño sin entender le decía: “Sí ¿y eso que tiene que ver con lo que estamos hablando?”

Y casi todos los progenitores cubanos coincidían en decir: “Bueno, mañana antes de ir para la escuela, coge el palo de la quimbumbia, lo envuelves en un papel de periódico y cuando el abusador ese esté distraído se lo partes en la cabeza”.

Como los padres ven dudosos a sus retoños entonces les dicen: “Si no quieres hacer eso tienes otra alternativa: te fajas con él o te fajas conmigo”… Todavía los ven indecisos y entonces dicen: “Tienes una tercera opción: habla con todos los abusados del aula, pónganse de acuerdo y en grupo les caen a patadas al patán ese”.

Esa idea gusta más, la ponen en práctica y poquito a poquito van desapareciendo los “bullies” después de haberse pasado cada uno de ellos un par de horas en la las diferentes Casas de Socorro del país.

Y desde luego que este escrito horrorizará a todos los padres modernos y a los psicólogos que no solamente quieren criar a los muchachos siendo cobardes sino también chivatos porque los incitan a que vayan a quejarse con la maestra y con el director del plantel. Y ya sé que me llamarán “troglodita”.

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