HABLAR CLARO NO ES SER UN COMECANDELA

LUISCINOPor, Luis Cino-Círculo Cínico

Desde Suiza, en su blog, mi amiga  la veterana periodista Tania Quintero muestra su perplejidad porque mi nombre aparezca, junto al de otros colegas de la prensa independiente, en lo que llama el núcleo duro de los opuestos al proceso de normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.

Supongo se deba a lo que he dicho en mis escritos más recientes y a que me haya sumado al Foro por las Libertades y los Derechos. Pero no creo que ello varíe mi postura habitual, la que he mantenido desde que empecé en la disidencia, y me convierta en un  come-candela o uno de esos gritones  que se tragan la azúcar prieta sin masticar.

Tania Quintero,  con la que compartí los azares del periodismo independiente en los tiempos en que en vez de laptops teníamos si acaso viejas máquinas  de escribir para las cuales era muy difícil conseguir cintas,  y no existían los blogs y las redes sociales, no se equivoca al definirme como un hombre  dialogador, centrista y tolerante.

Todo eso es cierto. Pero por muy moderado,  dialogador (que no dialoguero) y centrista -incluso con el corazón ligeramente escorado hacia la izquierda en muy puntuales asuntos- que yo sea, Tania debe recordar que siempre hablo claro, llamo las cosas por su nombre y no me  presto para payasadas, simulacros y componendas.

No se puede contar conmigo para pasarle la manito a la dictadura.  Por ello, no me oculto para decir que no me agrada este complaciente potaje que se cocina en caldero yanqui  sin tener en cuenta a la oposición real.

No  pretendemos que el gobierno norteamericano haga de ventrílocuo y hable por la oposición cubana. Tenemos voz propia y el derecho a ser escuchados. Nos lo hemos ganado a fuerza de muchos años de golpes y calabozos.

Está muy bien que  el gobierno de Raúl Castro esté en disposición de  zanjar sus diferencias con Estados Unidos,  entonces, ¿cómo no va a poder sostener un diálogo respetuoso con la oposición?

Como aspiro a la democracia y el estado de derecho para Cuba, no puedo conformarme con lo que se ve a la legua que saldrá de este cocinado: un capitalismo de estado autoritario, sin derechos ni libertades, que permita la piñata para los sucesores,  santificado por Washington a cambio de hacer negocios en la isla y la garantía de que no se produzca un caos de ingobernabilidad que inunde las costas de la Florida de inmigrantes ilegales y drogas.

El gobierno norteamericano piensa en sus intereses nacionales y geopolíticos, pero  los intereses de la oposición cubana –la de verdad, no la de utilería- son otros, y para conseguirlos, del mejor modo posible, el Foro por las Libertades y los Derechos ha trazado una hoja de ruta, de la que soy firmante.

Puede ser perfectible, pero de momento no hay algo mejor para los que aspiramos a que termine la dictadura. Espacio Abierto de la Sociedad Civil, por comedido en exceso y poco representativo, no lo es.

Este no es momento para ingenuidades, poses mediáticas y palabrería vana. Mientras más claro se hable, mejor.

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