HAY QUE PONER EL PARCHE ANTES DE QUE SE MANIFIESTE LA PODREDUMBRE

ALDOCLOSEUPPor Aldo Rosado-Tuero 

Yo, al revés de la inmensa mayoría de los cubanos—de intra y extra muros—que andan con los ánimos por los suelos, y que estiman que el régimen de Fidel y Raúl se perpetuará por los siglos de los siglos, creo que ya ese régimen está terminado y hecho pedazos y que solo necesita un buen empujón para acabar de barrer con él.

Mi honda preocupación, más que por la continuación de la barbarie castro comunista, es sobre lo que sobrevendrá al fin de esta era dominada por Fidel, Raúl y sus adláteres, pues veo con honda aprensión que una gran porción de los que se dicen opositores al régimen, si llegan al poder, implantarían una política de características muy similares a las del castrismo.

Veo el futuro de Cuba negro, si no se logra erradicar de las mentes de los que ahora aparecen como “líderes de la oposición” la maldita semilla de la intransigencia contra la crítica, la falta de respeto para la opinión ajena, y el uso de las mismas tácticas usadas por el régimen para enseñorearse sobre nuestro pueblo. No creo que sea necesario insistir en este tópico que ha sido tocado anteriormente por mí y otros colaboradores de Nuevo Acción y últimamente avalados por hechos vergonzantes que dejan muy mal parados a los “lidercillos” de la oposición conocida.

Usando una frase acuñada por mi amigo Roberto Rodríguez Tejera todos los anticastristas tenemos que tener la seguridad de que “El castrismo no es nuestro maestro, sino que es nuestro enemigo”. Creo firmemente que hay que insistir en el respaldo a la creación de una nueva hornada de “opositores” que no solo se opongan al régimen y sus detentadores, sino a los métodos totalitarios y dictatoriales usados por estos para esclavizar a nuestro pueblo.

Si bien es cierto que hay que ser duros e implacables durante el combate para rescatar las libertades perdidas y barrer con todo vestigio de tiranía, también lo es que, una vez obtenido el triunfo, se impone ser generosos, consecuentes con los postulados por los que hemos llevado a nuestro pueblo a la lucha; más patriotas, domeñando nuestras propias pasiones por el bien común;  y sobre todo justos, apegados a la legalidad y conciliadores, para lograr la paz social en nuestra Patria.

Habrá que evitar la venganza personal, que se desaten los odios, que se castiguen las ideas y que no haya “caciquitos” y “héroes” que se quieran encaramar en el poder, para implantar en nombre del  anticastrismo y el anti bolcheviquismo, un régimen con todas las características de las conductas típicas “castristas y bolcheviques” o una típica dictadorcita estilo de las latino americanas, bendecidas por Washington,  que tanto jodieron a nuestro continente en épocas pasadas.

Que los grandes culpables, con las manos no solo manchadas de sangre, sino de dinero mal habido, enfrenten la justicia, pero ante jueces competentes, con tribunales regidos por principios jurídicos aceptados internacionalmente, y no sean llevados ante tribunales improvisados por los mismos vencedores, que—productos de las miserias humanas y los odios que engendra una larga contienda entre hermanos—posiblemente nunca serían  imparciales para juzgar al enemigo de la víspera.

Aspiro a que no se repitan en nuestra patria, los errores cometidos, por ejemplo, en algunos países de la post guerra (II mundial) donde se asesinó y fusiló o ahorcó a individuos por el simple hecho de haber simpatizado—solamente simpatizado—con la idea derrotada. Personas que no lucraron, que no chivatearon, que no participaron en actos de sangre, en fin que no mataron ni una mosca, pero que apoyaron—por diversas razones—a las ideas en las que decían los gobernantes sustentaban su régimen. Dicho en otras palabras: QUE NO SE CASTIGUE A NADIE POR SUS IDEAS.

No propongo que les premiemos por su postura mientras la mayoría de sus compatriotas eran avasallados, llevados a la desesperación, al hambre, y a la lucha que tantas vidas ha costado, mientras ellos apoyaban la barbarie, pero no se puede meter en la cárcel o fusilar a una porción tan grande de nuestros compatriotas. En mi modesta opinión y la de muchos otros compatriotas, bastará con que los más conspicuos “esbirros intelectuales” reconocieran su culpa y pidieran perdón públicamente, porque estimo que  los de abajo, del populacho de a píe, tendrán bastante con el desprecio de sus vecinos.

En fin, insisto: La tarea de los que ponemos a Cuba y la felicidad de su pueblo, por encima de nuestro propio beneficio, tenemos la obligación, desde ahora mismo, de embarcarnos en la tarea de no solo cooperar con nuestros esfuerzos en lograr el levantamiento popular que borre de Cuba todo vestigio del actual régimen, sino de comenzar a desenmascarar a los que—agazapados en falsas posiciones democráticas—se preparan para, ya sea en contubernio con los herederos del derrumbe del actual régimen o aprovechando lo que consigan los verdaderos patriotas, tratar de hacerse con el poder para para consumar sus malsanas intenciones, que no se diferencian en mucho de las de los que actualmente ocupan el poder.

Tal y como me opongo a un borrón y cuenta nueva que dejaría impune a los grandes criminales y ladrones, como nacionalista tengo la obligación de preocuparme por la reconciliación y que no se popularice una venganza indiscriminada, que entorpeciera por años la necesaria paz social que debiera regir los destinos de la Cuba Nueva, en la que nunca más se castigue el delito de opinión y la crítica civilizada a los políticos, líderes y gobernantes.

4 comentario sobre “HAY QUE PONER EL PARCHE ANTES DE QUE SE MANIFIESTE LA PODREDUMBRE

  1. Cuando la Ley de Ajuste Cubano sea eliminada alguna vez, y la muerte del simbolo sea dada oficial, entonces los cubanos empezaran a crear nuevas esperanzas en su propio suelo. Si miramos atras, ni Gomez ni Maceo eran tan cubanos, tenian en su sangre la tradicion del bravo mambi dominicano, y hasta la mayoria de los cubanos de esa epoca apoyaban al bando realista. La “independencia” y la “libertad” siempre les llego de algun lugar. La mayoria de los que fueron a la manigua eran los negros y mulatos. Ya casi al final de la guerra empezaron a aparecer los generales y coroneles, como tantos guajiros que bajando de la Sierra con Castro les fue premiada su servilidad con grados militares a pesar de nunca haber disparado un tiro. Siempre hemos pensado que del pueblo pueden salir buenos lideres, pero vivimos en circunstancias donde los que detentan las armas y el poder economico son los que dictan la pauta. El pueblo sera decisivo en la medida que aparezca un genuino reformador desde adentro y desde arriba.

  2. Muy buen escrito y estoy muy de acuerdo con lo que dice,ya que pienso de la misma forma. Gracias

  3. Gracias Aldo, por tener la valentía de decir cosas que no muchos se atreven a decir públicamente.

    Viniendo de alguien que como tú, milita en las filas de los que han practicado la línea dura y nunca has abogado por diálogos, o borrones con cuenta nueva, tus palabras llenas de preocupación por el futuro de nuestra patria común y los peligros que la acechan, tienen mucho más valor.

  4. Discrepo de tu optimismo. Nuestro pueblo ha sido capado y adoctrinado de tal forma que no conciben jugarse la vida por nada, solo piensan “en resolver” a como dé lugar y su modo de actuar es una copia al carbón de los que los han adoctrinado. Allí nadie piensa en el bien común, solo buscan su bienestar económico.

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