HENRY AGÜEROS GARCÉS

En la edición del pasado sábado publicamos la noticia (acompañada de dos fotos  del acto) del otorgamiento del “Premio Grito de Yara” a Henry Agüeros Garcés. Hoy explicamos para las nuevas generaciones–desconocedoras de las proezas y sacrificios realizados por los que hemos combatido al castrocomunismo y sus aliados–quién es este patriota irreductible.

Henry Agüeros Garcés, es  de la genuina estirpe de los boricuas que en New York ayudaban al Apostol cubano, en la redacción de “Patria” y que después marcharían a la manigua cubana, del temple de un General Rius Rivera. Hijo de padre cubano y madre boricua, nacido en New York, pero más cubano que el más cubano de los cubanos. Desde el mismo día de la invasión de Bahía de Cochinos por la Brigada 2506, el abril de 1961, Henry juró dedicar su vida a la lucha por la libertad de la que él considerba su patria: Cuba. Ese día Henry era Operador de Radar de un barco de la Marina de Guerra de Los EE.UU, de los que estaban en las cercanías de Bahía de Cochinos y sufrió en carne propia al ver como se abandonaba a los valientes brigadistas y nunca se dió la órden de desembarco que él esperaba con ansías. Lo más que pudo hacer fue socorrer a unos naúfragos que escapaban del desastre y que fueron recogidos por el barco del que era tripulante, después de varios días de navegar a la deriva y de perder a varios compañeros.

No podemos contar todas las cosas que Henry Agüeros  ha hecho por la libertad de Cuba . Sería demasiado larga esta semblanza y además hay cosas que aún no se pueden dar a la luz. Baste con decir que Henry fue, al iniciarse “la guerra por los caminos del mundo”, el Jefe de los Comandos de la”Operación Castigo” del Movimiento Nacionalista Cristiano (MNC), que tantos golpes le asestara a los castristas y a sus cómplices en varios países de América y muy especialmente en México, lugar donde fue capturado, tras haber dirigido varios  exitosos ataques a objetivos enemigos, tales como a la Embajada cubana en Ciudad México, la destrucción del Centro de Propaganda y espionaje conocido por” Instituto Cultural Mexicano- Soviético “, cuando hizo estallar varias granadas en los talleres del diario comunista mexicano “El Día”,    que mantenía una constante campaña en contra de los exiliados cubanos en ese país.

Para los que inventan calumnias y nos acusan de terroristas, podemos probarles que nuestra táctica era la de la acción directa. Hubiera sido muy fácil para nuestros hombres colocar una bomba de relojería irse de lugar y que luego explotara. Pero eso estaba totalmente prohibido a los Comandos del MNC, movimiento del que era Jefe Nacional quien hoy es Director de Nuevo Acción. Había que evitar a toda costa que hubiesen víctimas inocentes. Por eso el ataque al Ïnstituto ¨Cultural¨ Mexicano-Soviético, al igual que a “El Día¨,se realizó con granadas de mano, de cuerpo presente y dando la cara, y por eso Henry fue capturado protegiendo la retirada de sus hombres.

Henry cumplió casi ocho años encerrado en el tenebroso “Palacio Negro de Lecumberri” por esa acción. Allí hubo de enfrentar intentos de asesinato por parte de los castristas y la vesanía de los carceleros de ese antro que era Lecumberri.

Ni la cárcel, ni los fracasos posteriores en llevar la lucha armada a Cuba, ni el abandono de la lucha por compañeros de armas, aminoraron nunca los ánimos de este irreductible, que hoy sigue, como antes, como siempre, en pie de lucha, aportando todo lo que puede a esta lucha por la que aún siente y vive día a día la angustia de ver a su patria esclava.(En la foto de hace algunos años,  arriba a la izquierda, aparecen Aldo Rosado-Tuero y Henry Agüeros Garcés en un acto de protesta) contra la traición de los que debían ser nuestros aliados, pero que eligieron quitarnos las armas, perseguirnos y eliminar toda posibilidad de que se pusiera lograr la libertad con esfuerzos netamente cubanos.( Fotos: Archivos de Aldo Rosado-Tuero)

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