HISTORIA: EFE DE FALANGE: LA AGENCIA DE NOTICIAS QUE TODOS LOS GOBIERNOS QUISIERON CONTROLAR.

La semana pasada el gobierno destituyó a Fernando Garea como director, el último coletazo del control que los gobiernos han intentado imponer en la agencia desde su fundación en la guerra civil

José Antono Giménez Arnau, en el centro, primer director de EFE en un acto de Falange en 1938. 

Por, Julio Martín Alarcón– El Confidencial

En 1986, el periodista Miguel Ángel Aguilar, recién nombrado director de información de la Agencia EFE, se dirigió al presidente y director Alfonso S. Palomares en los siguientes términos “El mayor éxito tuyo como presidente de EFE sería ser el último de la serie de los nombrados por el gobierno” tal y como relata a El Confidencial. Palomares había sido designado director de la agencia pública de noticias unos meses antes por el ejecutivo que presidía entonces Felipe González. No hace falta un sesudo análisis ni tampoco demasiadas explicaciones: la semana pasada, el gobierno destituyó a Fernando Garea como director de la agencia, cargo que ellos mismos habían nombrado antes de la entrada de Podemos en el ejecutivo.

Ni Palomares consiguió ese éxito, ni las buenas intenciones de Miguel Ángel Aguilar, que quería que no “degenerara en servicio doméstico del gobierno de turno o extensión de sus oficinas de prensa”, tuvieron eco. La agencia EFE, creada por el mismísimo Serrano Suñer y José Antonio Giménez Arnau, Director General de Prensa, en el cuartel general de los nacionales en Burgos con el beneplácito del jefe del Estado, Francisco Franco, a escasos meses del fin de la Guerra Civil, del día de la Victoria, se iba a perpetuar en el tiempo.

Fue creada por Serrano Suñer y Gimenez Arnau en el cuartel general de los nacionales en Burgos un mes antes del final de la Guerra Civil

Sobre la base de la agencia Fabra de antes de la guerra, se creó EFE de “Falange”, como explicaría Serrano Suñer sobre su fundación -y también F de Franco- aunque la denominación haya sido ampliamente discutida, entre otros, por el propio Giménez Arnau, que aunque era falangista, afirmó, en contra de Suñer, que no se debía a FET, si bien soló anotó unas crípticas alusiones que sólo él mismo conocería. -María Cruz Seone y María Dolores Saiz, ‘Cuatro siglos de periodismo en España’ (Alianza)-.

La rémora del dictador

Lo cierto es que nació al amparo del bando nacional y el nuevo estado franquista. Si la infinidad de cambios, adaptaciones y mejoras a lo largo de casi un siglo de historia, que la despojaron de su inicial cometido, que era el del control de la prensa, ni más ni menos, en cambio nunca se solventó una de las más urgente: desligarla del control gubernamental, tal y como han demostrado esta semana el gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias emulando al dictador 80 años después: Fernando Garea, crítico con Podemos, como el mismo Pablo Iglesias se encargó de recalcar, ha sido fulminantemente cesado, coincidiendo con los primeros pasos del gobierno de coalición.

Un equipo de la agencia EFE en sus comienzos.

Obviamente, Aguilar y Palomares se equivocaban en aquel lejano 1986: EFE iba a seguir exactamente igual en cuanto a la designación de su máximo responsable. A diferencia de la corporación de RTVE, cuya ejecutiva es nombrada por el parlamento, y que aún así también ha estado siempre bajo la sospecha del control de Moncloa, la agencia sigue siendo una decisión exclusiva del gobierno, tal y como ha recalcado su más reciente ex director, Fernando Garea, después de su despido sin explicación ni pompa alguna, durante una reunión nada menos que en una cafetería de la cadena Rodilla: “Me gustaría recalcar algo que a veces se confunde: EFE no es parte del Gobierno. Ser agencia pública no es lo mismo que ser agencia oficial”.

Ejercía de aduana y filtro de las agencias mundiales, ya que tenían que pasar por ella para distribuir sus noticias en España debidamente maquilladas

La diferencia es importante, porque remite a sus propios orígenes. Palomares, director durante una década, entre 1986 y 1996, lo relata con meridiana claridad en su crónica al frente de la agencia: “Efe nació en Burgos al calor de los entusiasmos de la victoria franquista. Participaron en la fundación, entre otros, Ramón Serrano Suñer, el poderoso cuñadísimo de Franco y el periodista don Manuel Aznar, abuelo del presidente Jose María Aznar. Esas gentes conocían la importancia del control de la información para conformar una dictadura y querían controlar los grandes flujos informativos a través de la agencia” -Alfonso S. Palomares ‘Siempre llega la noche’ (Ediciones B)-.

Formaba parte, en efecto, de un plan estudiado por Serrano Suñer y Giménez Arnau para asegurarse el control de la prensa que cristalizaría con la ley de 1941 de aplicación para todos los medios. Dentro de ese esquema, Efe jugaba un papel primordial tal y como asevera el ex director Palomares: “Se trataba de una agencia nacional que ejercía de aduana y filtro de las agencias mundiales, ya que tenían que pasar por ella para distribuir sus noticias en España. En Efe había una sección que traducía las noticias de las grandes agencias que tenía contratadas y las distribuía después a los medio españoles debidamente maquilladas y seleccionadas”.

La gran tentación

“Cuando las noticias no encajaban en el espíritu de la victoria o podrían suponer una crítica al caudillismo glorioso, se las tiraba simplemente al cesto de los papeles, donde nadie pudiera rescatarlas. Se trataba de una agencia furiosamente nacional, un canal inevitable para distribuir las alabanzas del régimen a través de los editoriales adecuados”. La tentación de retornar a los orígenes está siempre presente:

“El gobierno lo que quiere siempre es docilidad, este y todos, haciendo bueno aquello de que toda crítica es excesiva y todo elogio insuficiente: nunca se sacian. Había que estar permanente defendiéndose de este tipo de intentos” explica Aguilar a El Confidencial, “Siempre existe la propensión de volver a las andadas porque es un ‘pastel’ para cualquier gobierno, una ‘golosina’ y no olvidemos que proviene de donde proviene”. El periodista, director de Información, fue cesado por el gobierno del PSOE en 1990: una historia recurrente.

Ahora, el despido de Garea ha puesto en pie de guerra a todas las asociaciones de periodistas contra la decisión del gobierno y han devuelto a la actualidad aquella premonición de 1986: la necesidad de que no dependa del capricho de turno del gobierno y al menos se consensúe en el parlamento, como de hecho ocurrió en el caso de Garea, tras la moción de censura, en una situación insólita, o con algún sistema diferente que impida que la agencia pública sea utilizada.

Luis María Ansón, Fernando Lázaro Carreter y Luis Rosales.

Entre algunas de las críticas del nuevo giro, la del director de la Federación de Sindicatos de Periodistas, Agustín Yanel quién relató a Público: “Da la sensación de que en la Moncloa hay alguien que lamentablemente piensa que es la agencia oficial del gobierno español, cuando no es así (…) En general y salvo excepciones, todos los gobiernos han intentado controlar los medios de comunicación, sobre todos los públicos, y han estado más interesados en ese control que en permitirles trabajar con independencia”.

Los avances no modificaron el espirítu inicial: EFE las mejoras informativas y organizativas siguieron bajo estrecho marcaje del Movimiento Nacional

Es la rémora del franquismo de una agencia que se fue almondado a las circunstancias, como el propio régimen, y ampliando sus fronteras con la dirección entre otros de Carlos Mendo que abrió las corresponsalías en Latinoamérica o el mismo Manuel Aznar, abuelo del expresidente del gobierno José María Aznar y uno de los fundadores. Los avances no modificaron, sin embargo, el espirítu inicial: EFE era una agencia del gobierno y la prensa no era libre, así que las mejoras informativas y organizativas siguieron bajo estrecho marcaje del movimiento que había ideado Serrano Suñer desde el poderoso Ministerio de la Gobernación, en donde había quedado la Dirección General de Prensa durante la inmediata posguerra.

Como no podía ser de otra forma la situación se revirtió definitivamente con la Transición, durante la presidencia de Adolfo Suárez, quien nombró a Luis María Ansón como nueva cabeza de EFE. Según Palomares: “La conversión de Efe en la agencia libre de un país democrático se produjo a los compases de la transición. A los dos o tres meses de asumir Adolfo Suárez la presidencia del gobierno, nombró presidente de Efe a Luis María Annsón, quien asumió poco tiempo después las funciones de director general (…) con él se instauró una agencia libre y democrática”. Quedó pendiente el último de los bastiones franquistas insertos en su funcionamiento: la designación del director por el ejecutivo, lo que sin duda favorece la tentación de intervención gubernamental y ensombrece absurdamente la gran labor de la agencia de noticias.

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