HISTORIADORES SERIOS QUE SON FIELES A LA VERDAD HISTÓRICA POR SOBRE SUS PROPIAS CREENCIAS E IDEAS. A PROPÓSITO DEL LIBRO DE BERGOGLIO

LIBRODEBERGOGLIOpgALDOROSADOCONLIBRODEBERGOGLIOPor Aldo Rosado-Tuero

No soy historiador; pero si historiófilo (amante de la Historia) y siempre desde niño tuve la curiosidad de buscar y leer las dos caras de la Historia.

Por eso simpaticé tanto con el francés Paul Rassinier, resistente francés y prisionero de los nazis, que fue capaz de poner a un lado sus propias convicciones políticas en pos de la verdad histórica, cuando de hablar de los campos de concentración alemanes  y otros mitos de la propaganda de guerra perpetuados “como verdades irrefutables” en la paz de la post guerra, se trató.

Dos grandes amigos, que si son historiadores: Tony de la Cova—para los que somos sus amigos—pero en el mundo académico, el respetado Dr. Antonio de la Cova y José Ramón “Pepe” Fernández Álvarez—no confundir con el castrista “Gallego” Fernández de los mismos nombres y apellidos—me enseñaron que muchos historiadores cometen el error de basarse solamente en libros escritos con anterioridad, al escribir sobre un tema, cuando lo correcto es buscar en los documentos originales para ser fieles a la verdad histórica y no contribuir a perpetuar como verdades mitos y falsedades.

LASDAMASDELAHABANAYSUSJOYASPEPEFDEZEse amor a la verdad histórica exige muchas veces ir en contra de las preferencias del que escribe. Pepe Fernández, lo acaba de hacer en su recién publicado libro “Las Damas de La Habana y sus joyas”. Esa historia se ha convertido en un mito de los cubanos que amamos a Cuba y nos sentimos orgullosos de los logros de nuestros compatriotas. Pepe es nacionalista y como tal le hubiera encantado poder afirmar el mito de que fueron damas cubanas las que salvaron al Ejército de Washington y por eso se logró la independencia de los EE.UU.; pero primó en él—como debe de ser en todo historiador serio—la verdad histórica y sin adornos que encontró en las fuentes originales.

Basado en esa premisa cuando comencé a leer citas del libro del Papa Francisco o Bergoglio “Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro” y muchos de los que las citaban no habían siquiera leído el mencionado libro, entre ellos yo que he citado lo que he leído en artículos de otros, decidí ir a la fuente y adquirí, como anuncié hace unos días en Nuevo Acción dicho libro, para cumplir con lo recomendado por los historiadores serios, porque me llamaba la atención que un jesuita fuera tan directo en expresar sus ideas, pues conocido es la manera ambigua en que lo suelen hacer.

Y tengo que confesar, después  de leído el libro, que Bergoglio, muy inteligentemente arrima la brasa a su sardina, pero que muchas de las frases que se le han atribuido a él en ese libro, no son sino citas de otros.

Con este artículo no trato de defender la conducta de Francisco que he calificado de ambigua e hipócrita y con un doble rasero para medir, pero la verdad debe de ser dicha y primar siempre.

Hagamos un rápido recorrido por las páginas del libro: En las páginas 21 y 22 hay una clara oposición y ataque al embargo, llegando a afirmar, como lo hace el castrismo que la víctima de ese embargo es el pueblo cubano. También ataca a la Ley Helms- Burton  y la Torricelli y avala la petición de la tiranía cubana de los daños por más de 25,000 millones de dólares causados por dichas leyes, solamente en exportación de bienes y servicios. Y esas son palabras del propio Bergoglio.

Una frase que se le ha atribuido a Bergoglio, aparece en la página 23: Bergoglio escribe: “El Presidente Castro expresó que tanto la iglesia como la revolución cubana en su devenir histórico han tenido numerosos mártires y que además observa que sus dos  pensamientos confluyen en el tratamiento de importantes cuestiones del mundo de hoy y ellos nos satisface grandemente”. He usado distintos tipos de letras y colores para mostrar la manera jesuítica en que Bergoglio afirma lo mismo que Fidel, pero la frase que está en rojo e itálicas es la única frase de Fidel y fue tomada del discurso de bienvenida de Fidel Castro a Juan Pablo II. Eso justifica a muchos colegas que han publicado esa frase como de Bergoglio.

Otra frase atribuida a Bergoglio, en realidad no lo es. En las páginas 24 y 25, el astuto y resbaladizo Cardenal la incluye al final de un párrafo en el que él (Bergoglio) comienza estableciendo un paralelo entre la doctrina de la Iglesia y el Socialismo. Esta es la frase: “La Iglesia condena el egoísmo, el socialismo también, la Iglesia condena la avaricia del que no es solidario, el socialismo también. La doctrina de Carlos Marx, está muy próxima al Sermón de la Montaña”.

La frase realmente señalada en el libro con la llamada 27, es tomada de la Revista Época de Madrid y no explica quien la dijo, pero les da pie a los defensores de Bergoglio de desmentirnos cuando se la atribuimos a él.

Para no extender demasiado este artículo me limitaré a señalar que para demostrar la postura socializante del actual Papa no es necesario recurrir a la mentira o a tergiversar escritos. Su actuación es bien clara y ya a nadie engaña, como no sea a los que se empeñan en ser engañados y lo disfrutan.

Termino con dos citas, éstas sí escritas por Bergoglio: “La reivindicación de los derechos del hombre que la Iglesia reclama sin cesar—alimentación, salud, educación entre otros—se inscriben en los alcances de los derechos humanos al que Fidel Castro adhiere y se muestra orgulloso de defender en Cuba”. (pag.26)

Y esta otra de la página 49, que son palabras de Bergoglio y no una cita de otro, queda bien claro cuál es su postura al señalar al neo liberalismo y al capitalismo como males que han afectado al pueblo cubano, obviando la necesaria mención al comunismo y el socialismo que han hundido a nuestro pueblo en la miseria. Dice Bergoglio. “Los centros de poder, persiguiendo  solamente el lucro económico, se abstraen del deber de cada individuo de defender la dignidad humana y en forma indiscriminada gravan a los países más pobres con pesadas cargas. Tal es el caso padecido por el pueblo cubano ante los embates de ese neoliberalismo. Se presencia una vez más el enriquecimiento de los más ricos frente al empeoramiento agudo de los más pobres…”

Queda claro que para mostrar que Bergoglio es lo que es, no hay que exagerar ni mentir. Sus hechos lo retratan de cuerpo entero. Cada mentira o exageración que se dé por verdad, solo contribuye a que muchas personas, al descubrir la mentira, tiendan luego a no creer verdades que se publiquen, pues se habrá perdido la credibilidad y juzgarán esas verdades como inventos de la propaganda.

6 comentario sobre “HISTORIADORES SERIOS QUE SON FIELES A LA VERDAD HISTÓRICA POR SOBRE SUS PROPIAS CREENCIAS E IDEAS. A PROPÓSITO DEL LIBRO DE BERGOGLIO

  1. Estimado Aldo, me alegro mucho leer su escrito; el libro yo lo tengo desde que se publicó, originalmente, después de la visita del Juan Pablo II a Cuba. El libro es bien denso y hay que ser conocedor un erudito para poder entenderlo. Siempre pensé que el Cardenal Bergoglio, tenía ideas izquierdistas, y ahí lo dejé. Al salir electo Papa me asombre muchísimo de que un Cardenal con eses ideas, después de dos Papas abiertamente y declarados anti-comunistas, eligieran al trono de San Pedro al Cardenal
    Bergoglio, totalmente lo opuesto a los anteriores, pero yo no soy nadie para decidir.
    A todas mis amistades les explique clara y tajantemente que no se hicieran muchas ideas de este Papa y dejen el tiempo al tiempo y ya verán, todos me atacaron pues al no ser religioso quien soy yo para declarar eso.
    Bueno como Ud. ha escrito el tiempo nos da la razón.
    Muchas gracias por su lectura diaria que recibo y me siento honrado de ser uno de sus asiduos lectores.
    Atentamente
    Jorge A. Villalón

  2. A esos criticos, pobres fariseos que estan en la letra y no en el espiritu. Si Bergoglio uso palabras de otro para armar su discurso comunista libertario, es porque ese es su espiritu. Gracias al director Aldo Rosado por honrar la verdad y tambien al periodismo.

  3. Tienes simpatías por Paul Rassinier quien fue un socialista pro rusos comunista no que un negacionista del holocausto. Supongo entonces que tu los americanos que fueron a liberar a Europa de los nazis los consideras invasores? Y no es cierto que puso a un lado sus convicciones politicas porque en el 46 corrió para un puesto la asamblea nacional francesa que perdio despues por fracasado como politico.

  4. ¡Ay Joelito! Pareciera que no sabes leer. Precisamente eso que apuntas, es lo que admiro en Rassinier como HISTORIADOR SERIO Y AMANTE DE LA VERDAD HISTORICA. Al terminar la guerra, por amor a la verdad histórica, concluye que no se puede seguir falseando la historia, con la propaganda de guerra y decide contar la verdad, que no es lo que decía Moscú, ni propagaban los comunistas. ¿Capiche?

  5. En tanto se escribe “capici”, de nuevo el no dijo la verdad, el negó la verdad, porque la negación del holocausto, es negar la verdad, y esa verdad coinciden vencidos y vencedores!!! Lo unico que se puede poner en duda fue el verdadero motivo, pero no lo que sucedio.

    • Joel: Esa es tu opinión personal, que por cierto no tiene mucho peso, pues historiador no eres. En cambio existen muchísimos historiadores, inclusive judios que piensan lo contrario. Además que existen en los almanaques mundiales y las estadísticas judías las cifras de las de judíos en el mundo y Europa en 1939 (fecha en que comenzó la II Guerra Mundial y del 1946 (después de terminada la guerra en 1945) que demuestran claramente que la cifra de seis millones es un mito, como los 20 mil muertos de Batista y los 30 mil desaparecidos en Argentina.
      Aclaro que para mí la muerte de una sola persona por sus ideas políticas, sus conviccciones religiosas o filosóficas o su raza, es un crimen deleznable; pero de ahí a tragarme una fenomenal mentira histórica va mucho.

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