HOMBRES CON LAS DOS “C”

por Esteban Fernández

 ADVERTENCIA: Este ensayo trae aparejado varias malas palabras y es un tema fuerte, así es que dejo a la discreción del amable lector, y de las respetables damas, el tomarse la molestia de leerlo, o no.

————————————————————————— Existen dos cualidades en el ser humano, en los hombres en particular, que las considero antagónicas. Son muy pocos los que logran tener ambas al unísono: CEREBRO Y COJONES. Son en realidad antónimos.

Una cualidad rechaza a la otra. El hombre inteligente y brillante por lo general sabe donde dice peligro. El bruto desconoce sus limitaciones y embiste al peligro como si fuera un toro miura.

Lo de ser valiente o cobarde proviene del cerebro. Tener poco meollo produce una inagotable valentía, mientras tener mucho seso apendeja extraordinariamente. Entonces son contadísimos los hombres que reúnen en sí los dos atributos.

Cuando uno estudia detenidamente a nuestro Apóstol José Martí llegamos a la conclusión de que era la mente más privilegiada que dio nuestra patria. Fue en Dos Ríos, cuando lanza a su caballo “Baconao” contra las tropas españolas, que nos demuestra que también era un bravo. Uno de los pocos hombres “con las dos C”.

Aquí – a continuacón- tengo que rogarle al amable lector que no se lleve por simpatias o antipatias personales. Yo no digo que sean buenos ni malos, simplemente me llevo por un estudio minucioso de la historia cubana después de la independencia que me permite en el próximo párrafo proponer a varios a hombres con “la dos C”:

Rolando Masferrer, Orestes Ferrara, Eneido Oliva, Eufemio Fernández, Menelao Mora Morales, Eddy Chibás, Mario Salabarría, Rogelio González Corso “Francisco”, Frank País, Felipe Rivero, poseían raciocinio y coraje.

Hubo varios inteligentísimos cubanos que murieron en el paredón de fusilamiento sin un asomo de miedo y gritando ¡Viva Cristo Rey!

Fidel Castro Ruz no tenía ninguna de las dos cosas pero supo suplir ambas deficiencias con su histrionismo y su falta total de escrúpulos.

El genio, el tener la capacidad de encabronarse, logra en determinados momentos paralizar la inteligencia y dar riendas sueltas a la bravura. Mientras, defender una causa justa le puede dar fuerzas al inteligente, al cobarde y al guapo al unísono.

Y todos y cada uno de los hombres que yo considero ser íntimos amigos míos les garantizo que poseen las dos C. No, no los voy a mencionar a todos, sólo a uno, a un compatriota que ya tiene más de 80 años, HUGO J. BYRNE. Con él nunca se debe osar poner a prueba su intelecto ni su valor personal para no salir perdiendo.

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