ICEMOS EN NUESTRO PECHO LAS BANDERAS DEL DEBER AMERICANO

Por, Dr. Luis Conte-Agüero Ph.D.

El viernes 6 de Julio, Dios mediante,  termina mi año 94 y comienza el 95. No comenzamos a contar desde el día en que nacemos, y ya en nuestro año 2, decimos que tenemos 1. No es verdad. Al nacer comenzamos nuestro año 1 y, cuando termina, iniciamos el 2. Así que el 6 de julio rompe mi año 95.

Como el viernes no es tan propicio, lo celebraremos el sábado 7 de Julio  y no escribo otros detalles porque este trabajo sería un comercial , aunque sí anticipo mi agradecimiento a insipiradores y organizadores fundamentales como  Carlos González y sus entusiastas de West Palm Beach que lo presiden, el abogado Alex Hanna, el leonísimo Mario L. Echevarría, Orlando Cordovés, José Arenal, Héctor Obregón, Ariel Arias, Fernando Caula, Carlos del Busto, Raúl Inda,  Rev. Marcos Ramos, Alberto Ramos, Paula Picón Salas,  Brenda Betancourt, Angel de Fana, Juan Garau,  Juan Calderín, Julio Martínez, Frank González, Pedro Armenteros, Orlando Jiménez Leal, José Carlos Prado, Luis Alexander, Rev. José Alvarez,  Randy Espinet, Antonio Calatayud, Lourdes Lozano, Alfredo Ballester, Benjamín de Yurre, Jorge de la Cruz, Héctor Schwerert, y alcaldes y legisladores, autoridades y candidatos.

Y el propósito de tanto liderazgo y solidaridad no es la vanidad de quien, lógicamente, se deleita con estos reconocimientos, sino la conveniencia y necesidad de movilizaciones y ocasiones que alcen como banderas de honor el derecho a ser libres de ciudadanías como las de Venezuela y Cuba y Nicaragua y Bolivia y, en general, de sembrar bases y trincheras y púlpitos que defiendan y promuevan y afiancen las libertades democráticas y espirituales de nuestros pueblos americanos.

Quien tiene tantos años como yo, quiere partir sin las lágrimas tristes de las sociedades asaltadas por rufianes y el egoismo brutal se va adentrando en nuestra conducta como  estado natural y lógico. El desarrollo del progreso, especialmente, en el campo de las comunicaciones, empuja siniestramente la maldad. Se busca el triunfo personal, no importa cómo. Todos los procedimientos son aceptables. Y asoma la fiebre en nuestra juventud de destacarse hasta por la vía del crimen estúpido. Está de moda la estupidez de matar para darse a conocer Y como ese matar acarrea la probabilidad de morir, a veces hasta el asesino se suicida

El influjo de la publicidad es tal que mujeres de todas las edades más que florecen, espinan en la media alegando haber sido violadas, besadas, tocadas, cualquier cosa. El objetivo es darse a conocer, o sonar que alguna vez fueron apetecidas, deseadas y alguien se atrevió con ellas. Así llenan su vacío. Y la insania de la publicidad todo lo difunde porque lo importante es anunciar, escandalizar, circular, vender. Y cuando el hecho se aclara, nada aclara porque ya no importa.

Así el progreso implica retroceso, costumbres degeneradas. Levántame las faldas y tócame repetidamente, y cuando me canse o me aburra, apelo al escándalo, Y si nada ocurrió, lo digo también. Y el cúmulo de información es tal que la denuncia hoy importa poco –salvo a la víctima-  y mañana todo es verdad y es mentira, y a nadie le importa, pero al canallita canallón o canallona sí le importa porque se vió o la vieron en fotografía o en una pantalla traicionada.

Todo esto ocurre precisamente cuando el desarrollo inmenso pudiera crear inmensos frutos. El mal no parece tener cura porque la democracia obliga a poco y la tiranía fusila el carácter. La propia religión se mancha en impropiedades que se mueven de la estupidez a la mentira, y se lastima la devoción creadora que invita a la fe y la pureza. Se inventa tanto en este campo que la fe se afea y su sonrisa se hace mueca.

Estas observaciones dolorosas me llevan a la conclusión de aprovechar cualquier festejo para orientar, denunciar, señalar caminos. Es indispensable hacerlo en las fiestas y con las multitudes y hasta con las muchedumbres. Se requieren valladares de contención, altares de oración, jardines que sembrar, edificaciones que alzar, lo que sea. Y en el hogar y la cátedra y el espectáculo y el hogar y la iglesia y el templo para decir, denunciar, aconsejar. Se impone un movimiento entero y musculoso que diga y escriba y declare y denuncie y combata. O todo lo que el progreso conlleva de progreso, se deshace en miserias y ruinas. !Y que pena! que un mundo que puede ser tan bello, lo afeen y derroten sus vivientes.

!Qué mal americano, qué mal ciudadano, qué mala gente y  estúpido quien quiera el fracaso del presidente del país porque no pertenece a su partido! Y se creen patriotas e inteligentes, sin advertir que el triunfo de los gobernantes es el triunfo nacional y el de cada ciudadano! Bien, me servirá un tanto de Consuelo verlos el sábado 7 de Julio.

CON DIOS SERVIR

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