IRÁN, NO HABRÁ GUERRA

Por, Jorge Riopedre

Vivimos tiempos de incertidumbre prebélica; las armas están cargadas y listas para disparar, mientras que el tanteo diplomático transcurre entre sanciones económicas y acciones militares de baja o mediana intensidad. Estos cuadros son las delicias de los analistas, dispuestos siempre a emitir predicciones, oficio tan lleno de riesgos para ellos como lo es para los estrategas militares. ¿Qué va a pasar?

Desde que las estadísticas dejaron sin empleo a teólogos y filósofos anarquistas, las predicciones no se miden como antaño por lo que dijeron los profetas o la manipulación del entramado de la vida. La ciencia ha dejado de medir sus pruebas en términos de cierto o falso, sino en las probabilidades de que algo sea lo uno o lo otro. Dicho en otras palabras, Las medidas estadísticas de probabilidad reemplazaron al concepto de certeza.

¿Irá Estados Unidos a la guerra con Irán? Nadie lo sabe, pero es poco probable que esto ocurra. Hasta donde sabemos (si ello es cierto) Donald Trump se opuso a la guerra de Vietnam y a la guerra de Irak, lo cual denota un claro desacuerdo con las acciones bélicas norteamericanas en otros países. En segundo lugar, su visión aislacionista le hace rechazar el concepto de Estados Unidos como policía del mundo, aunque poco a poco se le haga evidente que ese es el deber histórico de la primera potencial mundial de turno, como en su momento lo fueron España e Inglaterra. Queda pues establecido que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no quiere guerra en Irán, en Venezuela, ni en Corea del Norte.

Los rivales de Trump lo critican por los mismos motivos que otros criticaron a Barack Obama por ignorar la famosa línea roja sin pensar en las consecuencias de una acción militar norteamericana en Siria. Pensemos por un momento en la inútil pérdida de vidas que no resuelve nada ni lleva la democracia a ninguna parte. Trump no quiere incurrir en el error de George W. Bush que costó miles de vida en Irak. Por supuesto, el encono político puede llevar a cualquier extremo, lo mismo demócrata  que republicano; en la batalla de los seres humanos por la supremacía no faltarán algunos que clamen por una guerra abierta.

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