LA AGONÍA DE UN ENGENDRO

LUISALBERTORAMIREZKATUNGOPor, Luis Alberto Ramírez  “Katungo” -Especial para Nuevo Acción

La VII cumbre de Panamá me acabó de confirmar que la política del Presidente Obama para Cuba es un funesto error con consecuencias dilatorias, no sólo para los cubanos, sino para toda la región. Hay quienes aseguran que esta postura de la Casa Blanca es la correcta por cuanto corroe la influencia castrista en la sociedad, quitándoles la máscara de Ogro a los americanos y poniéndosela justamente al castrismo. Aseguran al mismo tiempo que esa postura  gringa va a ir socavando lentamente la economía centralizada estatal, para independizar la dependencia que tiene el pueblo del Estado.

Por otra parte, según la teoría de lo improbable, al tiempo que se vaya poco a poco inundando de información a la sociedad, va a surgir una especie de conciencia nacional que sentará las bases para una oposición colegiada y efectiva. Estos psicólogos sociales que afirman que Obama tiene la llave, dicen también que en la medida que haya más inversión y que pueda producirse una mayor independencia de los ciudadanos respecto al Gobierno, puedan crearse espacios para la sociedad civil que, con relativa autonomía, rompan el cordón umbilical con el Estado.

Lo anterior son solo especulaciones sin base histórica alguna, esperanzas de desesperados politólogos que amontonan en sus teorías una tonga de hipótesis sin base que las sustente. La verdad cruda y real, es totalmente opuesta a lo que muchos, inclusive yo, esperaría que sucediera.

Partamos de la base de los que dicen que la política que por años ha desarrollado La Casa Blanca con respecto al régimen de La Habana no ha dado ningún resultado.

Primero, el embargo es la justificación de los gringos para dar a entender que están haciendo algo a favor de la libertad del pueblo de Cuba, porque en realidad lo único que hubiera dado resultado hubiese sido lo que los castristas llaman “bloqueo”, es decir, cerrar al régimen de la Habana de forma efectiva, sin dejarle un solo agujero por el cual pudieran haber respirado, pero yo pregunto ¿Qué embargo? ¿Una política de embargo que viola constantemente todo lo establecido? Lo único efectivo en ese mal llamado embargo, que se ha cumplido a través de los años, ha sido la determinación de no darle créditos al gobierno de Cuba, por lo demás, no hay ni ha habido jamás un verdadero embargo.

No voy a ponerme a explicar en este escueto artículo cuales son los acápites del “bloqueo” que se violan contantemente, ni me voy a poner a decir  las ventajas que las subsiguientes administraciones americanas, demócratas y republicanas, le han otorgado tácitamente al régimen de Cuba para que siga socavando la integridad  social cubana no; porque no terminaría nunca, y además, los pocos que se atrevan a leer este artículo, defensores de la política de Obama o no, saben perfectamente a que me refiero.

Dicho esto, y habiendo puesto a funcionar la memoria histórica del lector, me voy a referir en lo adelante, al por qué del comportamiento del Presidente Obama, y por qué la reacción de la Habana; a partir de ahí trataré de conformar un cuadro basándome en los hechos históricos y no en mis deseos de libertad para Cuba.

El presidente Obama es el resultado intelectual obtenido en los templos religiosos afroamericanos donde desde siempre se ha visto a la revolución cubana como un símbolo de libertad racial, y a Fidel Castro como al Robín Hood del hemisferio, imagen que supo muy bien Castro formar con el apoyo a las panteras negras, Malcoln X, Ángela Davis etc. Obama viene a ser el hombre que le metieron todas esas fantasías en la cabeza y aunque no lo podamos  entender, ese pensamiento subyace en él como una constante, por cuanto ayudar a sobrevivir al régimen de Cuba, es mantener viva esa ilusión que en sus días de joven liberal se sembró en su alma. Para nadie es un secreto que Obama  ha hecho lo increíble para que la dictadura le permita ayudarlos. Si Obama pudiera, le levantaba el embargo (o lo débil que se usa de él), le pagaba los 150 mil millones de dólares y le entregaba la base naval de Guantánamo, de eso no cabe la menor duda, porque dentro de los límites de su poder lo ha hecho todo; incluso para sacarlos de la lista de naciones que apoyan el terrorismo internacional, ha llegado a orientarle al Departamento de Estado que use como justificación el hecho que desde hace seis meses el régimen de la Habana no ha hecho nada que sustente la base de estar en dicha lista; eso es idéntico a no juzgar a un asesino porque hace seis meses no asesina a nadie.

Nada de lo que ha hecho Obama ha sido lo suficiente para que el régimen de la Habana deje de ser represivo, opresor y terrorista, porque no lo va a hacer, porque no puede, aunque Obama le regale la séptima flota.

Todos conocemos al régimen de la Habana, su historia y sobre todo, como actúa. Partiendo de ahí, tratemos de deslumbrar un panorama de cómo pudiera ser la respuesta de Cuba, al acercamiento de Obama. Antes de que la administración de Obama admitiera el 17 de diciembre que iba a restablecer relaciones con Cuba, el régimen emitió una nueva ley laboral, ¿Por qué? Bueno porque la nueva ley laborar sería la base por la cual se regiría las nuevas relaciones de inversiones gringas en Cuba. Prohibición de la libre contratación, ley de manipulación de salarios, autorización para explotar legalmente cubanos. Esa son las leyes para los cubanos e inversionistas, y basados en esas leyes se establecerían las relaciones económicas gringas en Cuba.

El monopolio de la información en Cuba está en manos del Estado, y esa es la base de la estabilidad política de la sociedad cubana, no se puede cambiar eso, si alguien quisiera invertir en ese ramo, estuviera sujeto a las reglas que establecen el comportamiento ideológico de la sociedad, todo lo que vaya en contra de eso está prohibido, so pena de cárcel.

Cuba va a usar los créditos que otorgue la banca americana, los inversionistas y cuanto imbécil crea en las buenas intenciones de Obama,  para mantener engrasada su maquinaria “revolucionaria”, esto lo puede hacer muy bien por un tiempo prudencialmente apropiado para que el régimen dure exactamente lo que necesita durar. Muchos inversionistas verán como se les va el dinero y sus inversiones por la cloacas, otros morderán el polvo de su ingenuidad en alguna cárcel, algunos saldrán corriendo de allí con el rabo entre las patas y mientras tanto los creadores de ese engendro llamado revolución cubana, irán pasando poco a poco a mejor vida. Al final lo inevitable, los pobres esbirros que queden no les quedará otra cosa que pasar la página y comenzar de nuevo, porque no va haber de otra, no habrá al mismo tiempo a quien reclamarle por la destrucción del País.

Así que lo que va a pasar en Cuba no es porque Obama haga o deje de hacer, es porque es inevitable, como inevitable es que el agua de los ríos llegue al mar. Lo único que está haciendo Obama es dilatando un poco más la agonía del Pueblo de Cuba, porque al final la historia girará a favor de las manecillas del reloj y llegará al punto de partida y otra historia tendrá lugar. Cuba no será nunca la misma por veinte o treinta años más, quien sabe. De lo que si estoy seguro es que Obama no va a arreglar nada, todo lo contrario, dilatará la libertad de Cuba por la ambición de algunos, egoísmos de otros y la ignorancia de mucho.

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