LA “BOLSA ROJA” EN CUBA

Por Carmelo Diaz Fernández- Especial para Nuevo Acción

Para paliar la aguda situación económica que atraviesa Cuba, el régimen totalitario lejos de tomar medidas que conduzcan al mejoramiento de la alimentación en el país, sigue entrampado en una economía arcaica y centralizada. De nada le han servido los desesperados llamados a los inversionistas extranjeros y los pocos que han acudido lo han hecho para lavar el dinero de cualquier manera.

También el régimen ha caído en el error de proyectos de nuevos simulacros de cambio al designar a un nuevo “presidente” que no ha sido elegido por nadie y a la fabricación de una supuesta constitución que no es otra cosa que un reglamento del PCC. Estas dos nuevas afectaciones de nada han servido a la población que no acepta semejante maquinación y que por lo contrario merman sus expectativas.

Ante la ineficiencia del régimen en proveer alimentos y artículos de primera necesidad después de 60 años de desgobierno, a la población cubana le queda su único recurso: la “bolsa roja”, el pueblo un poco en broma y bastante en serio le ha adjudicado a este mercado irregular semejante apodo.

En los últimos tiempos y muy especialmente desde la década de los noventas, cuando comenzó el fatídico “periodo especial” se han incrementado las reducciones alimentarias de la libreta de racionamiento, los productos como pan, pescado, huevos, carnes y derivados cárnicos brillan por su ausencia.

Las nuevas asignaciones prometidas no aparecen por ningún lugar ni tan siquiera el vasito de leche prometido por el gobernante Raul Castro.

El régimen totalitario muestra muy poco interés en asignar nuevos renglones alimentarios y su política es negárselo a la población para ofertarlas en el mercado interno de divisas o exportarlos  en dólares o euros. Como consecuencia de estos abusos y atropellos el pueblo acude al ideal mercado clandestino en el cual pueden adquirir algunos alimentos para la subsistencia personal y familiar.

Este mercado, conocido popularmente como la “bolsa roja” es debido a la corrupción gubernamental de los dirigentes que acaparan los productos de primera necesidad para venderlos a sobreprecio en las calles de cualquier ciudad a precios especulativos.

Es cierto que esta situación de crisis atropella significativamente al cuerpo social debido a que el salario de los trabajadores en más de un 95 por ciento se adquiere en el devaluado peso cubano.

El mercado estatal también puede calificarse de “bolsa roja” porque los productos alimenticios y de primera necesidad están afectados por gravámenes impositivos de 20 a 35 por ciento de su verdadero valor todo lo cual conlleva a que de esa manera innoble y abusiva el régimen recaude gran parte del dinero circulante que se acumula en la población por la falta de productos en los estantes comerciales.

La justificación ya gastada que se hace por tal situación es: garantizar los servicios sociales respuesta muy dudosa que nadie cree, lo cierto es que los servicios sociales han empeorado a tal situación que en una isla escasea la sal, así como también no aparece una silla de rueda para un invalido, tampoco hay sábanas ni jabón ni desinfectantes, entre otros productos de higiene en los hospitales y ni hablar del transporte público que es algo así como caótico. El régimen sigue apostando por el abuso y la mentira sin ningún recato.

Seguiremos pronunciándonos en la defensa del nivel de vida del trabajador pueblo cubano y denunciando el desequilibrio de usura y arbitrariedad de la corrompida y obsoleta economía centralizada cubana originaria de todo este descalabro social.

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