LA CUESTA DEL 59

Por Enrique Artalejo-Especial y en primicia para Nuevo Acción

A partir del 3 de Enero de 1959, en que Castro nombra Presidente a  Urrutia y Primer Ministro a José Miró Cardona comenzó la etapa más ridícula de la llamada Revolución Cubana que mejor debió llamarse “La Revolución de Callo”, un gobierno que no podía gobernar que solo había sido puesto como pantalla, mientras el grupo de bandidos encabezados por Fidel Castro se dedicaron a fusilar y desmantelar todas las instituciones del país, con la ridícula colaboración de los futuros “siquitrillados”.  ¿Por qué fue que se llamó extraoficialmente “La revolución del Callo”? Porque cada vez que “intervenían” a través de un Ministerio que crearon con el nombre de “Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados”, nadie protestaba solo justificaban los hechos, “A fulano está bien porque fulano esto y lo otro”. Solo cuando le tocaba a él “el callo” entonces protestaba.

Esto lo viví día por día, grandes empresas estaban ayudando a crear y fabricar “las sogas para su propio pescuezo”.  La Cervecería la Tropical comenzó la famosa campaña de “Tractores y Arados para la Reforma Agraria”. Los ganaderos regalaron una parte, para que el resto se los quitaran después.

Mientras una a una fueron siendo las Empresas “intervenidas”, la palabra que se usaba en lugar de las correctas que debieron ser “robadas o despojadas” fue acabando con los callos de todos.  Hay que señalar como caso curiosos que desde entonces el no llamar a las cosas por su nombre se puso de moda y se ha perfeccionado, al Dictador le llaman Presidente o Comandante.   De la mentira y la cobardía se ha fabricado todo un manual de conducta que algunos tiene la osadía de llamarles “principios”, como el de “la no intervención”, el del “respeto a la soberanía”, “el deporte no tiene nada que ver con la política”, “la política no tiene nada que ver con la música” y otros que son interesantísimos, el de “la libertad académica” y “el intercambio cultural”

En Estados Unidos puede circular, por todas nuestras flamantes Universidades, cualquier farsante disfrazado de intelectual, no para enseñarnos como en solo cuarenta y tantos años han logrado destruir un país que se encontraba entre los más avanzados del Mundo, tampoco para explicarnos que pasó con el mono-cultivo.

Mono-Cultivo

El primer presidente revolucionario de los alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana lo fue el Sr. Omar Fernández, revolucionario también con traje verde olivo y con título también, Capitán o Comandante u otro por el estilo.  A Fernández se le ocurrió la idea de organizar en la propia Facultad de Medicina la que se llamó “Exposición de Industria Cubana”.  El tiro le salió por la culata como se dice y la Exposición fue rápidamente clausurada por la “nomenclatura”.

En Cuba como en la mayor parte de nuestros países latinoamericanos se tenía y se tiene la idea de que todo lo fabricado en otra parte es mejor que lo nuestro.  Por eso los nombres de los productos fabricados en el país tenían nombres en inglés, en francés e inventados.  Esa Exposición le dio a conocer a todo el que la visitó, la increíble variedad de productos de primera calidad que se fabricaban en Cuba y que competían con los mejores del mundo. Y la palabra de orden en la misma era el asombro de los visitantes “yo creía que era… o esto venia de ….”.

¿Y qué ha pasado con el mono-cultivo? Se han quedado con el mono y han arruinado el cultivo.  La industria que han creado para sustituir el tan cacareado y vilipendiado mono-cultivo ha sido el turismo sexual y las remesas del extranjero sin olvidar que han seguido con el tabaco y crearon otra nueva y digna de analizar.

En mi época (1956-60), en esa misma Universidad de La Habana y en la misma Facultad de Medicina citada anteriormente, un Médico no se graduaba con menos de 8 años de estudio, y para entrar a estudiar esta carrera había que tener aprobado un Bachillerato en Ciencias que por muy inteligente que usted fuera no lograba obtenerlo con menos de 16 o 17 años y si a esa edad le suma los 8 más o menos (5 de estudios y 3 de residencia) en la Universidad, ya sabe la edad que tenía un Médico graduado entonces.

Pero hoy y gracias al Comandante, la Universidad o las Universidades en Cuba, fabrican médicos al por mayor, hasta de 19 años, y la cantidad es tan grande que los mandan también al por mayor a cuanto lugar pueden, esto al igual que la vaca lechera del Comandante que producía ”miles de galones de leche al día” me ha impresionado muchísimo. No sé si será de esto, de lo que vienen a hablar los mensajeros culturales que visitan las Universidades por acá, o tal vez de algo que nos sería muchísimo más útil en estos momentos.

Más que de la fábrica de médicos que ha logrado el Comandante, me gustaría que ayudaran a nuestros profesores hablándoles de “la medicina en Cuba”. Como ustedes logran mantener a un pueblo sano, sin medicina y sobre todo que acepte que las mejores clínicas con todo lo más moderno sean solo para los extranjeros y los ciudadanos cubanos tienen que depender de amigos y familiares fuera del país para sus tratamientos.  Que le expliquen a nuestros profesores como en los Hospitales Públicos de Cuba, y que antes del Comandante, había casi de todo y hoy ustedes han logrado que no halla casi de nada, no… no se alteren como en Ginebra, los funcionarios del régimen y los médicos graduados con 19 años, cada cual hace lo que puede o lo que el régimen le impone.  Tampoco les voy a citar todos los informes de las Naciones Unidas que corroboran con creces los adelantos de la Cuba que conocí, eso se los dejo como tarea.

Sigo con el año 1959

En algunos lugares he oído decir y en otros he leído sobre la renuncia del Presidente Manuel Urrutia Lleó. El Presidente Urrutia nunca renunció.  Poco antes del 17 de Julio de ese año, me reuní en Palacio con un familiar mío muy cercano, quien a su vez era el Secretario Particular del Presidente y me dijo textualmente “yo me voy y estoy tratando de convencer al Presidente para que renuncie y se valla, pero él no va a renunciar me dice que a él lo tiene que destituir”.

Y eso fue lo que ocurrió, el Presidente Urrutia fue destituido por Castro quien nombró a Osvaldo Dorticós Torrado en su lugar, y otra aclaración sobre lo que he oído y leído… a este fue al que le pusieron “cucharita” no al Presidente Urrutia, Dorticós si que “ni pinchaba ni cortaba”.

Nota: Lo anterior fue escrito… hace años, no recuerdo cuantos. Pero como pueden observar en Estados Unidos se ha seguido el principio marxista de borrar el pasado y reescribir la historia, cambiándole el nombre a todo.

Hoy en Cuba nada se llama igual que antes, comenzando por la Plaza José Martí rebautizada de la “Robolución”.

Por acá todo sigue el mismo principio, pero está más fresco y en constante mutación, a los ilegales se les ha ido rebautizando de tiempo en tiempo. “Indocumentados”, Sin Papeles (despapelados), o con un “estatus” pendiente y lo más fresco gracias a otro rebautizado, que en realidad tampoco sabemos cuál es su verdadero nombre pero que se inventó el DACA  “Soñadores”.

Parece que hay que ser ilegal en Estados Unidos para “soñar” el resto no sueña o… ¿tomarán pastillas para dormir? Quién sabe

2 comentario sobre “LA CUESTA DEL 59

  1. La mayor parte del consumo de azúcar cubano en los EE.UU. era para uso en las bebidas carbonatadas. Luego, aparecieron las bebidas de dieta, que no contenían azúcar sino edulcorantes sintéticos. La destrucción de la industria azucarera cubana por Fidel Castro coincide con la introducción de los edulcorantes sintéticos los EE.UU. y la aparición de las bebidas carbonaras de “dieta”, que se jactaban de que no contenían azúcar. ¿Fue esto producto de una coincidencia?

  2. Es muy verás tu buen artículo en nuevoaccion.com. Te felicito.

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