LA DESOBAMIZACIÓN DE CUBA.

OBAMA DISCURSEANDOENLAHABANA

SANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas-Especial para Nuevo Acción

No se habían apagado las luces  del teatro “Alicia, en el país de las maravillas”,  cuando desde el mismo vestíbulo   comenzaba en vivo y en directo el proceso de desobamización de la visita. Prueba irrebatible  de que  el contrataque   estaba programado desde  antes y científicamente diseñado por  la inteligencia  cubana.

Nada original.   El proyecto de contracandela había sido puesto en práctica con  éxito cuando la visita de  San Juan Pablo II a la isla, el siglo pasado.

No se trata de una suposición. Hay documentos y evidencia. En aquellos tiempos la despapización se llevó a cabo bajo los lineamentos y las directrices  que fueron  enviados a las bases del monopartido comunista cubano. La primera normativa era quitar retratos, carteles  y signos externos  referentes  al Papa que   quedaron  expuestos en las calles, especialmente en las vías más importantes de  las ciudades. Lo segundo fue prohibir a telemisoras y estaciones de radio que mencionaran al Papa o sus discursos. En tercer lugar se  impuso a los militantes referirse  a Juan Pablo  en las conversaciones  entre ellos o en los intercambios con la familia, en el vecindario o en los centros de trabajo.

Entonces la visita de su santidad  fue cosa de un pasado remoto que quizás  nunca existió y su mensaje confinado a las sacristías de las iglesias.

Esta vez el mismo  plan  antipapa fue rejuvenecido, rediseñado y aplicado al presidente de los EEUU. Sólo que el jarabito de componte fue  más elaborado y de mejor calidad  que la vez anterior. La televisión cubana  expuso de inmediato las opiniones negativas de los entrevistados, algunos de ellos de escaso coeficiente   intelectual. Pocos días después  la tapa al pomo vino del mismo  Castro, el senil, cuando expuso  en el diario oficial su  artículo: “Hermano Obama.”

La  guerra era dictada en contra  de la llamada  subversión presidencial. Raúl que se deshizo en elogios ante Barack en su viaje  Panamá, alabando  sin cesar al presidente—al cual consideró como el mejor presidente de la historia estadounidense—cambió de palo pa rumba.

Y por supuesto, el que no podía  faltar era su eminencia  el Cardenal.   En su homilía  del Viernes Santo, cuando los Rollings Stones, Mons Jaime Lucas, siempre tan apolítico y neutral—condiciones  que le impone a sus  fieles pero que él no cumple—se sumó a las diatribas en contra del presidente. Ratificó así su complicidad con la tiranía  con  su modelo de iglesia nacional, al  mejor estilo chino, que  le ha impuesto al venerable episcopado  cubano.

La Casa Blanca  continúa  haciéndose la chiva loca ante los desplantes sin reconocer que todo volvió a la  fría guerra  de “antes”.

Y es que los jóvenes  inexpertos que trazaron la nueva  fracasada política hacia Cuba—Londoño y Zúñiga—

aun no conocen la  intrínseca  perversidad  de los comunistas definida por Pio XII, tan lejos  como en 1946.

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