LA EXTINCIÓN DE LA CONSULTA MÉDICA PRIVADA

CONSULTAMEDICAPRIVADA

SANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas

Asistimos  en silencio, entre perplejos y complacientes, a la extinción  paulatina—la crónica de una muerte programada—de   la consulta médica privada. La liquidó el socialismo; sí, el socialismo en la medicina de EEUU., hasta ahora el país capitalista más exitoso  de la historia. Lo curioso es que nadie llora por ella. Esas bienaventuradas consultas, que tantos servicios prestaron,  que tantas vidas salvaron y que tantas enfermedades previnieron  a lo largo de los siglos, se mueren  ahogadas por los impuestos, los pagos ridículos que nunca llegan, los  co-pagos y las exigencias del Big Brother, ante la indiferencia de una ciudadanía, por lo demás, impotente.

¿Ironía o ingratitud social?  

Pobrecitas las consultas. Muy pocos  salen a defenderlas.La libertad  en la medicina desde Hipócrates y Locke  en la medicina  se llamaba consulta privada. Libertad de creación por el galeno; libertad  de elección por el ciudadano. Y el “arte”, esa actitud inefable  de nuestra profesión.

FUTUROSTERAPEUTASA volina se fueron con los intermediarios, los seguros, los administradores, las farmaceúticas, los PPO’s, los HMO’ s, las corporaciones, y otras lindezas por el estilo de siglas esotéricas que le controlan al médico todo lo que tiene  que hacer. También  la aparición de paramédicos y enfermeras baratas y autorizadas para  recetar en una competencia legal pero poco elegante.

Todo esto en un marco de “regulaciones ” crecientes, según dicen que para ahorrar. Dólares que no irán al bolsillo de los pacientes y de sus médicos (siempre con tufillo de millonarios explotadores). Es la lucha de clases marxista  que subrepticiamente  introdujeron en el país.

FARMACIALASINREMEDIODe manera que médicos  verdaderos  o médicos “descalzos”, como los de Mao en la  China de los cincuentas, se ven compelidos a recetar barato, que no bueno (nada de  Celebrex, Advair o plumas de insulina). Pedir autorización tenemos  a la corporación o al colectivo para  hacer un  MRI o un  CAT scan.

Todo bajo las orientaciones de los tanques liberales de pensamiento médico que desde Boston o Nueva York imponen las tres, cuatro o cinco estrellas, al mejor estilo hotelero, en esta noble profesión. Claro está,  “voluntariamente”  como hacen  Castro, Obama, o Maduro.  Si no  cumples la “norma” no te pago o te multo. ¡Cosas veredes Mío Cid!

Al médico privado, una especie en extinción, asfixiado por la economía, en quiebra, no le quedan otras opciones que vender, retirarse, morirse  o injertarse en un HMO, u otra  organización de dirección colectiva donde otros tomarán las decisiones vitales para el  enfermo incluyendo los ingresos hospitalarios de vida o muerte, que antes era el patrimonio  y un pacto sagrado entre el médico, el paciente y su familia.

Pero, estamos “mejorando” según el barraje  de propaganda de los mercaderes en la televisión. Ellos te ofrecen pastelitos de guayaba, manicures, juego de dominó, etc, en vez de excelente servicios médicos, como exigen las leyes federales.

El gobernador Scott convicto por el mayor fraude al  Medicare en la historia, vela por tu salud y el partido demócrata social—tan generoso con  el uso  de   nuestros taxes—clama por más Medicaid’s  para perpetuar el ciclo de miseria entre los pobres y de paso, ganar las próximas elecciones.

WordPress theme: Kippis 1.15