LA HISTORIA EN LA MEMORIA: ACLARACIÓN DE UNA VERDAD HISTÓRICA

Por  Dr. Luis Conte Agüero

SEGUIR SIGUIENDO. CUBA MERECE SER LIBRE.

Cumpliendo 95 años rumbo a mis 96, llega a mi vida una verdad histórica que informa y forma y educa y consuela y lastima y duele de qué modo! Edad tan avanzada exige inmensa consistencia para enfrentar golpes de cruel incomprensión. Ese vejo insiste piensa alguno, como si insistir en vivir y cumplir y servir fuera exceso o pecado. Siendo honrados y generosos, es deber cultivar e insistir en el respeto que premia y anima,

Un informe del Comandante José Pérez San Román, Jefe de la Brigada 2506, entregado a LIBRE por el brigadista Pablo Pérez-Cisneros Barreto, estremece mi vida y explica. Yo no sabía la verdad porque quienes la sabían pensaban que yo la sabía. Y cómo no iba a saberla si el Presidente Kennedy había tenido en la Casa Blanca un íntimo aparte conmigo, hecho recogido hasta por la prensa de Cuba, y después fue el Mensaje de Esperanza, Freedom will come! Carta a las Madres Cubanas entregado a mí para leerlo al mundo en Miami y en Palm Beach y publicado y destacado en la media y primera página de los diarios. norteamericanos.

Y cٚómo olvidar que en el recibimiento a los héroes en el Orange Bowl de Miami el Presidente me llevara del brazo hasta que fui yo quien lo ayudara a subir en la tribuna. Al día siguiente, en el almuerzo-banquete en el Hotel Americana de Miami Beach, otro saludo y, al día siguiente …Oh Dios,  desde una ventana del mismo hotel, ver el horror de su muerte!

Pero no había muerto la voluntad de libertad en victoria, y recuerdo la visita cordial de Roberto, hermano de José, contento por la decisión de Robert Kennedy, ya muerto John, de que yo transmitiera radialmente por una planta gigante en Costa Rica, parte de un magno propósito redentor.

Este empeño por Cuba, libre, demócrata, cristiana,  no cuajó. El Presidente Lyndon B. Johnson rechazó el riesgo, y un día Robert Kennedy abandonó la Casa Blanca sin despedirse siquiera. Tampoco pudo despedirse de la vida, asesinado por un loco en una nación donde la grandeza y el merecimiento concitan rechazo y envidia. Convertida la afirmación en negación, ya se alza la pregunta inquieta. ¿Vale la pena aspirar a servir en cualquier forma de gobierno  cuando la gratitud dura lo que duran el cargo y su vigencia, y ganarlo y conservarlo exige apetito brutal? Yo contesto que sí, aunque ya no para mí.

Y aquí la explicación que nunca tuve, y que ahora agradezco, aunque duele terriblemente!

Lo he escrito antes y con detalles. Nunca entendí que me pidieran con mis amigos Dr. José Pintado Giraldo y Vicente Rodríguez lanzarnos en paracaídas a Cuba; y al decir que sí, cancelar el pedido, nos hospedaran en un motel y días después nos llevaran a una casa de seguridad de la CIA en el Estado de Virginia para que desde tal distancia yo hablara a Cuba con una plantica PRCCollins de 1, un kilovatio. Tampoco entendí que como resultado de una bañadera descuidada, ellos informaran que yo había desembarcado en la Isla y comido un pez enfermo, de ahí los granos en mi rostro y cuerpo. Y tras el fracaso del plan total, cumplir el juramento de callar la verdad porque la denuncia dañaba al futuro y la libertad irrenunciable.

Es ahora y solo ahora que entiendo la conducta de David Phillips y que su determinación fue salvar nuestra vida ante una decisión de arriesgarla peligrosamente tomada por el Presidente John F. Kennedy. También entiendo la conducta posterior del Presidente enviándome la Carta a las madres cubanas y publicitarla extraordinariamente, así como la justicia imperativa y fundamental de pagar un rescate por los bravos combatientes prisioneros.

Dolorosamente, todo sigue igual y peor. Cuba no es libre. Venezuela y Nicaragua tampoco. Bolivia apenas se menciona como nación por redimirse. Pero DIOS ES GRANDE.

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