LA HISTORIA EN LA MEMORIA: EL EJÉRCITO HÚNGARO CON EL PUEBLO

Por, Attila Fekete

26 de octubre de 1956- Durante la noche se habían formado comisiones de huelga en distIntas fábricas. El Gobierno hizo un llamamiento a los obreros a través de la radio, haciendo constar que en aquel momento, una huelga sólo favorecería a los contrarrevolucionarios. Por una vez dijeron la verdad, así lo comprendieron los obreros y acordaron la huelga general para el día siguiente.

A las cuatro de la madrugada el Gobierno dió órdenes al Ejército húngaro de pasar al ataque general contra los rebeldes. En efecto, algunas unidades lo hicieron, pero justamenmte contra las fuerzas de seguridad y contra los tanques soviéticos. Otras unidades permanecieron a la expectativa o ayudando pasivamente a los nuestros, suministrando armas y municiones e improvisando un servicio sanitario. El Ejército estaba con nosotros.

Apareció aquella mañana “Szabad Nép”, el Granma húngaro. Por lo visto los comunistas habían reconquistado el edificio. El periódico rojo anunciaba con grandes titulares” ¡Basta ya de derramamientos de sangre”. “la calma y el orden son necesarios. Durante tres días la sangre ha coorrido por las calles de Budapest, Que termine esto de una vez y que se restablezca el orden, bla, bla, bla…Deberíamos hablar de los dirigentes cuya actitud irresponsable y criminal ha provocado esta revuelta. Deberíamos hablar de las fallas de nuestra economía, de la incompetencia  e irresponsabilidad que han regido durante tantos años entre los dirigentes de nuestro país, y el mismo bla, bla, bla de siempre”.

La táctica de siempre. Cuando las cosas marchan mal para ellos, se apresuran a identificar al partido y a los obreros comunistas con el movimiento, pero de manera tan hábil que dejan la puerta abierta para dar marcha atrás en el momento favorable. Ellos habían sido señores de vida y muerte en Hungría durante once años, nos impusieron su absurda ideología marxista, un embuste destinado a seducir a las masas  ignorantes de las más elementales nociones de economía.

La nación dijo: ” ¡Basta !”. Hacia el mediodiía , casi todo el Oeste de Hungría estaba en las manos de los sublevados que se dispusieron a marchar sobre la capital. 

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