LA HISTORIA EN LA MEMORIA: EN LA MUERTE DE PAUL RASSINIER

Publicado en diciembre de 1969  en el periódico Acción (órgano oficial del Movimiento Nacionalista Cristiano) dirigido por quién en aquellos momentos era su Jefe Nacional y  director de Acción, nuestro director Aldo Rosado-Tuero

PAULRASSINIERRECORTEDEACCIODIC1969Paul Rassinier ha muerto

“Nuestro colaborador y amigo nos ha dejado. Ciertamente el estado de salud de aquel gran inválido de la guerra (100 % más 5 grados) era precario. Pero conservaba toda su actividad física e intelectual y nadie podía pensar en un fin tan repentino. Hacía unos meses nos había visitado y hablado de sus trabajos en curso y sus proyectos. Era un investigador infatigable. Hace pocos días habíamos recibido su última y—póstuma—obra: LES RESPONSABLES DE LA SECONDE GUERRE MONDIALE, en las que descubre las resposabilidades que Roosevelt, Churchill, Georges Mandel y compañía tuvieron en el desencadenamiento de la conflagración.

Paul Rassinier había militado de joven en el partido comunista. Muy pronto se apartó del mismo para ingresar en el socialismo, representando a cuyo partido llegó a ser diputado.

Cuando la guerra 1939-45 fue detenido por la Gestapo y deportado al campo de concentración de Buchenwald y después al de Dora, por haber sido co-fundador del movimiento “Liberación-Norte”. Allí pasó 19 meses. Una vez liberado no pudo soportar en silencio, las falsedades propagadas por los antiguos internados y con insobornable amor a la verdad escribió su obra “La Mentira de Ulises”, cuya resonancia mundial fue extraordinaria. En ella afirma y descubre como la mortandad de los campos se debió a la administración interna, llevada por algunos de los mismos internados, casi siempre comunistas.

Porque detestaba la mentira, Rassinier tampoco pudo permanecer silencioso antes los ultrajes que se le inflingían a la memoria de PIO XII. Él, ateo, publicó un libro—La Operación Vicario—en defensa del Papa. No conocemos a muchos escritores católicos que le disputen ese honor.

En Rassinier, las cualidades del carácter valían tanto como las de la mente y el corazón. Ni las amenazas, ni las persecuciones judiciales, ni las condenas doblegaron la voluntad de aquel testigo irreductible de la verdad.

Que el Dios, Verdad Suprema, que él no conoció durante su vida, lo haya acogido en su seno.”

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