LA HISTORIA EN LA MEMORIA: MANUEL ARTIME BUESA Y AQUELLOS DÍAS

En la foto: John F. Kennedy y Manuel Artime

Por, Luis Conte Agüero

El patriota Dr. Manuel Artime Buesa protagoniza portadas de abril. Su rostro ordena y… ordena porque da órdenes y organiza, Nuestro hermoso y tramposo idioma español anima a estos rejuegos que aquí no juegan sino rinden tributo justo a una personalidad y un recuerdo estremecido de patria.

Artime y yo teníamos un amigo común en Macho Barker. Que Macho me quería lo evidencia que aceptó que su hija fuera mi secretaria por un tiempo. Su esposa era amiga gentil. Y me invitaban a reuniones, celebraciones, evocaciones.

Sin soltar prendas, que yo por mi parte no buscaba saber, Barker gozaba relatándome cosas del proceso y moviendo libremente sus orejas, procedimiento sutil…y aparatoso, que abandonó prontamente al observar mi sonrisa en disimulo. El sentía por Manolo gran admiraciٴon, además de los vínculos lógicos del trabajo patriótico intensamente sentido y sostenido.

Con Artime sólo recuerdo brumosamente un contacto anterior al desembarco en Bahía de Cochinos. Pudo ser un encuentro inesperado en alguna actividad patriótica. Y ni siquiera lo hubo al regresar la Brigada 2506 al Orange Bowl tras el fracaso doloroso de la Invasión por Playa Larga y Bahía de Cochinos.

Ese día yo había gozado de la distinción especial de acompañar al Presidente John F. Kennedy al caminar hacia la tribuna tomándome él del brazo, hasta que lo ayudé a subir en la tribuna donde hablaría, fotografía ésta que publicó en la primera página The Miami Herald. Kennedy había calmado mi disgusto por el inusitado cambio de planes de victoria cierta por incierta. En mi caso, en vez de darme la planta de 50 mil vatios como la de WRUL, Radio Internacional de Nueva York, donde yo transmitía de lunes a viernes, simularon un desembarco que no hubo con mis amigos y asistentes Dr. José Pintado Giraldo y Vicentico Rodríguez., y me dieron una planta de un Kilo, mil vatios, improvisada en una casa de Langley, Estado de Virginia, cerca de la Agencia Central de Inteligencia.

El precio a pagar fue verdaderamente alto y vergonzoso. Tuve que asistir a un homenaje en New York a la Brigada 2506 y recibir la resonante ovación que no merecía. Esto mismo pesó sobre mi determinación de silencio en la materia. Aceptar el desembarco en Cuba permitió a mis amigos, ya idos con Dios, traer familiares de la Isla al oficializarse nuestro supuesto desembarco. Salido de Cuba en abril de 1960 y después mi esposa y mis hijos, nada tuve que recibir y agradecer.

En medio de la pena sí agradecí después la Carta del Presidente Kennedy A las madres cubanas, Freedom will come, La libertad vendrá. Enviada a mí y que tuve el honor de leer a una impresionante multitud en el Orange Bowl de Miami y también en el Ayuntamiento de West Palm Beach donde me acompañaron los amigos ya mencionados, y Natasha Mella y el Dr. Salvador Lew.

Al regresar de la prisión sufrida en Cuba por los heroicos brigadistas, el Dr. Artime se reintegró prontamente a quehaceres de patria, labor tan exigente que lo secuestró de algunos otros contactos y actividades. Defecto capital, aunque inevitable, de cuerpos especiales como la Agencia Central de Inteligencia, es la compartimentación. Tales compartimentos compiten y cada cabeza de ellos desea su propio éxito, de modo que cierto orgullo profesional se convierte un tanto en enemigo de los amigos. Aunque se busca el éxito común, por metódico y profesional y justo que sea el propósito, en el ser humano son inevitables celos, recelos, orgullos, envidias.

Lo que hacía Artime, que era mucho y arriesgado, se realizaba esencialmente con el movimiento que presidia, MRR, Movimiento de Recuperación Revolucionaria, lo que no obsta para que contara con otros factores y organizaciones y amigos en su empeño de victoria y liberación.

Un día Manolo me llamó pues había tomado una decisión histórica. Las cosas no habían salido bien. Confundir un barco con otro causó daños importantes materiales y morales.  El divorcio con factores vinculantes obligaba a una nueva estrategia. Nos reunimos en un restaurante de Miami, ya desaparecido, y me pidió que yo presidiera el empeño cubano.

No tuvo que explicarme la situación. Dedicado al MRR para la acción, Artime se había desvinculado de otras organizaciones del destierro y, en algunos casos, causado ojerizas y rechazos impropios.

Acepté ser Presidente, que él fuera Secretario de Defensa, barajamos nombres para un gobierno provisional en Cuba que tras la victoria convocara a elecciones libres y nos dimos a visitar organizaciones que ya habíamos suscrito documentos de unidad para el esfuerzo y la victoria y que a tal efecto nos reuníamos sistemáticamente. La presencia de Artime fue respetada y aplaudida y comenzamos un nuevo capítulo de lucha.

Entiéndase que entonces como ahora los organismos oficiales norteamericanos se oponen a la unidad del exilio porque ésta es fuerza de presión para la libertad de Cuba. Y los financiamientos conocidos proceden para declaraciones, campañas, movilizaciones, no para acciones militares, bélicas, guerreras. Estos métodos de combate armado integrarían ya una definición libertadora, no actividades de mantenimiento moral.

Aunque de vez en cuando algún hecho animaba la esperanza de acción combatiente, en los tiempos en que recibí ayuda normaban actividades morales no redentoras, hasta que se produjo el rompimiento. Aclaro que quien reciba hoy ayuda gubernamental o de quienquiera para continuar la actividad anticomunista, debe recibirla y agradecerla. Sin tal quehacer, no es posible la acción guerrera que redima. Lo doloroso es que la propia democracia norteamericana sea su enemiga porque sus Partidos básicos piensan más como instrumentos electorales y hasta rechazan acciones militares de la nación cuando ellos no están en el poder.

Peor aún, también apadrinan a extranjeros y no ciudadanos que en las calles hasta agresivamente exigen derechos a los que no tienen derecho, Así se fomentan climas de zozobra moral que cause derrotas al propio país. Y tan nauseabunda realidad se proponen multiplicarla en estos tiempos.

En aquellos tiempos con Artime no eran distintos los procedimientos antinorteamericanos de los norteamericanos y de los que no lo son. Tenemos que insistir vigorosamente hoy como ayer. Entonces cada esfuerzo exigía batalla. No contra los comunistas, sino entre nosotros. Quienes financiaban, conmigo insistían tercamente precisamente por la alta audiencia de mis transmisiones radiales. Llegaron a pedirme que elogiara la medicina y la Educación en Cuba! Palabra que no exagero. No lo hice.

Manuel Artime Buesa y otros líderes de raigambre murieron sin ver a Cuba libre. En la medida en que avanzan años y días, la esperanza llora. No renuncio a ella, ni al esfuerzo por alcanzarla. CON DIOS SERVIR.

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