LA HISTORIA EN LA MEMORIA: TEXTO DEL DISCURSO PRONUNCIADO POR ALDO ROSADO-TUERO EN ACTO DE REAFIRMACIÓN PATRIÓTICA

NOTA HISTÓRICA:

Muchos son los esfuerzos unitarios en los que hemos participado y a los que hemos brindado nuestros esfuerzos durante todos estos largos años de lucha. En 1976, una coyuntura histórica, hizo que por primera vez, los combatientes, consiguieran una unidad de acción, como no se había visto nunca antes, sin ataduras foráneas,  una voluntad de lucha y un respaldo que no se había materializado antes. Para los que soñamos con la libertad total de Cuba, se abría una puerta de esperanza. Y una vez más, como lo hemos hecho siempre, hayamos estado donde hayamos estado, brindamos nuestra entusiasta colaboración a aquel esfuerzo libertador, que como otros tantos, no concluyó en victoria, por factores, que no es propicio dilucidar en estos momentos y que algún día habrá que discutir a la luz de la historia, de los acontecimientos y los factores, que tantas veces han decapitado esfuerzos serios e independientes.

Para los estudiosos de este largo proceso les ofrecemos los nombres de quienes nos acompañaron en aquel esfuerzo en el Sur de California y las palabras que hube de pronunciar en aquella memorable noche californiana, en que me tocó organizar y presidir el acto que en el discurso se anuncia.

Aldo Rosado-Tuero

(En la foto de arriba: Aldo Rosado-Tuero, en el Club Cubano del Valle de San Gabriel, en California)

TEXTO DEL DISCURSO PRONUNCIADO POR ALDO ROSADO-TUERO EN EL ACTO DE REAFIRMACIÓN PATRIÓTICA

Celebrado el  sábado 24 de septiembre de 1976, en el Club Cubano del Valle de San Gabriel, en el que se anunció a California, la unidad de los combatientes y la creación de la Asamblea Unitaria del Pueblo Cubano y la designación de quienes la integran en esta área.

Mi hermano y compañero de ideales y lucha de tantos años, Héctor Alfonso Ruiz “Fabián”. Mi admirado compañero Comandante José Duarte Oropesa.

Demás compañeros que me precedieron en el uso de la palabra.

Compatriotas:

Nada está perdido mientras la patria arda secretamente en algunos cerebros atrevidos; y Cuba arde perennemente en los cerebros y los corazones de los hombres que estamos aquí esta noche y de los cientos de combatientes anónimos que llevan el peso de la guerra por los caminos del mundo, contra los intereses del castro comunismo en el exterior y en la isla.

No importa que no estén aquí en esta noche los miles de cubanos que en representación de esta área del exilio debían estar con nosotros. Mientras Cuba arda en los cerebros atrevidos de Héctor Fabián, de José Duarte, Luis Crespo, Humberto López y de los hombres que forman los aparatos de acción del Frente de Liberación Nacional de Cuba y del CORU, el fantasma de la libertad estará flotando perennemente sobre la cabeza maloliente del tirano de Cuba.

La tan mil veces pedida y reclamada unidad está lograda. Lo que parecía un imposible se ha conseguido. Ahora toca a ustedes, a la masa exiliada, que ama a Cuba, respaldar esa unidad moral y económicamente.

En la Marcha de la Dignidad celebrada en Miami el pasado lunes 19, el pueblo del exilio, en presencia masiva de más de 35,000 cubanos votó afirmativamente por esta unidad que ha adoptado el nombre, que tal vez sea provisional, o que casi seguro sea el que se adopte definitivamente de “Asamblea Unitaria del Pueblo Cubano”.

Por primera vez la dirección del proceso cubano ha recaído  en las limpias manos de los combatientes, sin que haya surgido un líder o la haya desviado del camino digno alguna mentalidad plattista o politiquera. Y por primera vez podemos asegurar a plenitud de responsabilidad, que nuestra guerra no es con el pueblo norteamericano, que nuestra guerra no es dentro de los Estados Unidos. Que nuestra guerra es contra Castro y el comunismo internacional, y que los combatientes tienen sus miras puestas hacia el sur y hacia los caminos del mundo. Que hacia allí marcharán, contra viento y marea, venciendo y arrostrando todos los escollos que se opongan en su camino. Que no vamos a hacer la guerra en casa ajena, que al vecino que debiera haber sido nuestro aliado y que por su miopía, traición o cobardía de sus gobernantes, se ha convertido en nuestro perseguidor, lo vamos a respetar en su propia casa, pero con la moral que nos confiere el respetarle en su casa, le exigiremos que nos respete cuando emprendamos el camino de regreso a la nuestra con las armas en la mano.

Para citar palabras del bravo combatiente Luisito Crespo: “Vamos hacia el sur, de frente, por arriba, por debajo, por los lados, pero iremos hacia el sur, hacia la isla; y cuando iniciemos la marcha hacia el sur, hacia la isla mártir, todo el que se interponga en nuestro camino será considerado un enemigo de la libertad de Cuba y como tal será tratado”.

No queremos ni necesitamos luz verde. Los cubanos hemos demostrado que podemos hacer la guerra solos. Vamos a respetarles para que nos respeten. Eso y solo eso, pedimos. De hoy en lo adelante ya no podrá usarse el pretexto de la falta de unidad para no ayudar o para no militar. Ya se constituyó la Asamblea Unitaria del Pueblo Cubano , cuya representación en California ha recaído sobre los hombros de un grupo de personas  intachables, de distintas vertientes, que van a canalizar, que van a recabar, y que van a hacer posible que el exilio se vuelque en respaldo de los que hoy llevan con dignidad espartana el peso de la lucha armada.

Me cabe el honor de formar parte de esa Representación Unitaria, y junto a mi, la integran los siguientes valiosos combatientes, a los que voy a pedir suban a la tribuna mientras los nombro:

Agustín Torres Colunga, Dr. Carlos Fernández, Armín Cruz, Ambrosio Reyes, Nicolás Jiménez, Comandante José Duarte, Antonio (Tony) Fernández, Esteban Fernández, Saúl Llaneras y Horacio Frutos.

Compañeros, sobre nuestros hombros cae la responsabilidad enorme de hacer que el exilio californiano responda presente sin reservas a los hombres que hacen la guerra.

Y a este exilio trasladamos el juramento de los combatientes que respaldan los hechos, porque los que van  a incrementar la guerra, ya lo han hecho.

La suerte está echada cubanos. Llegó el momento de decidirse. La Patria puede ser libre, y lo será por la decisión de los que nos hemos unido en sangre, sudor y sacrificios.

CONTRA VIENTO Y MAREA. ¡ARRIBA CUBA!

Texto tomado del semanario “20 de Mayo” de Los Angeles California, del 30 de septiembre, 1976  (Foto: archivo de Aldo Rosado-Tuero)

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