LA IMPUGNACIÓN NO ES PARA DILMA. ES PARA SUS PADRINOS

DILMAROUSSEFF

Dilma Rousseff

SANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas- Especial para Nuevo Acción

El fin del tiempo viable  para el socialismo del siglo  XXI comenzó con el inicio del impeachment  a la presidenta de los Estados Unidos del Brasil.  Me alegra mucho ver la luz al final  del túnel. La impugnación  puede considerarse como  uno de los  puntos de inflexión más prominentes que ha conocido la historia latinoamericana, aunque a primera vista no lo parezca.

El Foro  de Sao Paulo  llevó más de medio siglo  conformando  la praxis  de los  pensamientos teóricos de su  mentor  Don Ignacio Lula,  que  encontraron   éxito  con  la toma del poder por los foristas en  una docena de países. La concepción castro- luliana, más luliana que castrista ,  es   el  único aporte   que ha hecho latinoamérica  al  moribundo  marxismo leninismo, huérfano de intelectuales de talla  desde la implosión soviética del siglo pasado. En palabras más sencillas: el socialismo  “duro” hubiera muerto en el  mundo, inexorablamente, sin la intervención de Lula. Por supuesto, con la colaboración del otro padrino: Don  Fidel, un comunista de gracia y estirpe, siempre  a regañadientes  de  cualquier   innovación   de  los manuales ortodoxos de la vieja  guardia  europea.

Pienso que  Don Ignacio  pudo convencer o neutralizar  las ideas  dinosáuricas  de la isla—tarea arduo difícil—insistiendo en  que el nuevo socialismo debería afincarse en el  continente, en el corazón de la tierra firme,   nunca  en  una   isla, siempre proclive al aislamiento.

Lo segundo, pero no  menos importante, era  que el castrismo del siglo XX tenía que hacer ciertas  concesiones  de importancia  si quería   resucitar; muerto que estaba desde la caída del Muro. La lógica  y el sentido común  fue dejar atrás el foquismo guerrillero de Guevara  y  el golpismo  militar  al estilo  del ” guapo” de Barinas  en Venezuela.

Había  que   entrar de lleno   en el juego partidario tan aceptado por los latinos. No a la violencia. Se llegaría al poder en forma ordenada y pacífica.  Esto  resulta  exitoso  cuando  se  conoce bien  y  se utilizan inteligentemente todos los vericuetos y  las mañas electorales  de los procesos electorales  burgueses, aprovechando  las  debilidades propias  de los  políticos,  para  sacarlos  del poder.

Una  concesión que Don Ignacio  arrancó  a la Habana fue la  aceptación de la propiedad. Nunca más  ésta  sería  el pecado original; y se podría tener una  coexistencia pacífica con ella. Un coito de  conveniencia  pero  con condón ideológico y ciertos límites. Éstos serían señalados por   cada nación en su devenir  histórico.  La propiedad  es importantísima; es el meollo, del meollo, del meollo, desde  la “cuestión obrera”,  en 1891, según la Rerum Novarum. Lo que al respecto decidió  la lejana China  no fue algo  ajeno  a los foristas de América Latina.

Era  necesario además, dejar de lado el débil concepto  del  “proletariado ” cubano. La   ridícula alianza obrero- campesina que nunca funcionó  en la isla   tenía que ser  reemplazada  por   un  obrerismo  partidario, que  no sindical,siempre mendigante. Repito, obrerismo  moderno y  combatiente presto  a  la toma del poder. Los resultados obtenidos por el partido  de los trabajadores (PT) del Brasil resultaron, en este sentido,  antológicos.

Insistir  en el impago de la deuda externa era el  otro anacronismo  que emanaba  de la Habana  de acuerdo a  la pupila insomne  de Don Lula. Eso, según él, sólo era una forma de  agravar los problemas  económicos; de manera que  la consigna  para   el nuevo internacionalismo  sería ahora la lucha contra el neoliberalismo, tan en boga en esa  década de los noventa. Todo esto bendecido por la vuelta  a la  teología de la liberación, y el  reencuentro   con el catolicismo—que no  con un evangelismo alienante—y el  apoyo a los documentos de Aparecida, Brasil,  que habían sido elaborados en  gran parte por un obispo argentino de apellido Bergoglio.

Lula también introdujo una nueva forma de  antiimperialismo persistente, pero “light”, con frecuentes viajes a Washington, recepciones  con empresarios estadounidenses, fácil inversión y  retórica  antiyankee un tanto lejana. Tal   vez ya conocía o intuía el  enroque de los Castro  con  un futuro presidente de los  EEUU  que viajaría   en años porvenir por el malecón habanero. El olfato le dijo que  en el continente  no se iban a quedar prendidos de la brocha (de pintura antiamericana)  cuando  le  quitaran  la escalera (populista).

FIDELCASTROYLULADASILVAFUNDADORESDELFORODESAOPAULOLe salió bien a Lula, una de las personas  más influyentes de la contemporaniedad. Vistas las cosas en perspectiva y sin prejuicios  fue  el programa  luliano, que hoy termina, el más exitoso   y el que  se impuso  durante un cuarto de siglo  en el mundillo del socialismo real.   Sorprendente:  el lulaísmo fué  en cierto modo la antítesis de lo que  Don  Fidel , el fundador del Foro, propuso e hizo desde 1959. Es de  imaginar la habilidad negociadora y la astucia que tuvo que emplear Don Ignacio para salir adelante, en especial después  de su afonía total   cuando su   tratamiento anticanceroso.

La historia no absolverá a este  felón, ni a su discípula  emérita. Por definición  la ideología que profesan, aunque se disfrazó en el siglo XXI, lleva implícita  la corrupción. También el abuso y la hambruna para las   grandes masas de pobres. Eso fue precisamente, lo que extendió el foro cubano-brasileño por gran parte de nuestra  América.   En definitiva, aunque muchos cerraron sus ojos durante años; ya nosotros  lo sabíamos  desde  Pío XII en los cuarentas: “El comunismo es  intrínsicamente perverso”

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