LA LECTURA DEL SÁBADO: “El CERO Y EL INFINITO”

ELCEROYELINFINITOARTHURKLOESTERLeído en el Blog Un Libro Al Día 

Idioma original: alemán / inglés

Título original: Darkness at Noon / Sonnenfinsternis
Año de publicación: 1940

Valoración: Muy recomendable

Este libro desafía la idea misma de las divisiones nacionales de la literatura, y por extensión también nuestro ya famoso Sistema Unificado de Etiquetas: el autor es húngaro, pero escribió el original en alemán; este original fue traducido al inglés contemporáneamente, con el título de Darkness at Noon; después el original alemán se perdió, de manera que las versiones alemanes que existen ahora son en realidad una re-traducción de la traducción inglesa. Por si esto fuera poco, el título español no viene del alemán ni del inglés, sino del que tomó la traducción francesa (Le zéro e l’infini). ¿Se trata por lo tanto de un libro húngaro? ¿Alemán? ¿Inglés? ¿Todas esas cosas o ninguna?

En todo caso, esto es irrelevante para el mérito de la obra, que es grande: una introspección en los mecanismos ideológicos, administrativos y psicológicos que llevaron a la auto-delación de decenas de intelectuales soviéticos, algunos de ellos destacados bolcheviques, en especial en el conocido como “Juicio de los Veintiuno“. En efecto, como advierte Vargas Llosa en su introducción a la obra, los hechos narrados en esta obra no son especialmente terribles (sobre todo si los comparamos con lo que Solyenitzin describiría en Archipiélago Gulag, por ejemplo): al protagonista le someten a una tortura psicológica (luces brillantes, privación de sueño, humillaciones), pero lo que interesa sobre todo es mostrar la retorcida lógica (aparejada a una retórica igualmente retorcida) que sirvió para construir una maquinaria administrativa y punitiva implacable, inhumana.

Porque el protagonista, Rubachof, es él mismo un convencido (al menos inicialmente) del marxismo y su aplicación a la Rusia comunista (aunque, por cierto, en ningún momento se afirma claramente que estemos en Rusia); porque él mismo ha aplicado a otros los mismos castigos (detención, tortura, expulsión del Partido, destierro, ejecución…) que ahora se le aplican a él, por separarse de la doctrina ortodoxa oficial y pensar como individuo (vicio típico de la burguesía capitalista occidental), dejándose llevar por los sentimientos en vez de pensar en el Gran Esquema de la Historia -que nos absolverá a todos.

El propio Koestler se lamenta (citado por Vargas Llosa) por haber arruinado sus novelas al incluir demasiadas reflexiones teóricas y filosóficas; pero en este caso el equilibrio funciona: los diálogos entre Rubachof y sus interrogadores, llenos de discusiones sobre la ideología Comunista y su aplicación histórica concreta, forman parte integral y verosímil de una historia en la que, por otro lado, también hay hueco para pasajes narrativos (recuerdos que persiguen y atormentan a Rubachof) impactantes y poderosos.

A estas alturas, no es que leer esta obra nos descubra nada nuevo sobre el Stalinismo, sobre sus perversiones o sus mecanismos retorcidos de control individual y colectivo; pero todo aquel que alguna vez se haya preguntado por qué aquellos intelectuales bolcheviques aceptaron someterse a sí mismos a la humillación pública en forma de juicios-farsa, encontrará en esta obra una explicación detallada. Y desasosegante.

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