LA LECTURA DEL SÁBADO: LA OTRA CARA DE LA HISTORIA-HABLA SALVADOR BORREGO- II

SALVADORBORREGOESCALANTEORIOLMALLOOriol Malló (foto de la izquierda) entrevista a Salvador Borrego (foto de arriba)

OM=Oriol Malló 

SB= Salvador Borrego

Su relación con los refugiados españoles

OM–La primavera de 1939 fue un momento álgido en la pelea ideológica. Llegaron los refugiados españoles…

SB–Yo fui a Veracruz cuando llegaron los primeros refugiados.

OM –No me diga.

SB –Llegaban saludando así –cierra el puño Salvador Borrego– y yo hablé con algunos de ellos y les dije “aquí no tienen simpatía marxista, ese saludo los mexicanos lo van a ver mal”. Y me decían “ay caray”.

OM –¿Fue cuando llegó el Sinaia, el primer barco, el 13 de junio de 1939?

SB –Sí. Hice la crónica para Excélsior.

OM –¿Qué le parecieron aquellos refugiados republicanos?

SB –Que muchos de ellos venían por accidente. Les tocó quedarse en la España marxista, ¿verdad? Y por no oponerse a sus mayores o a sus familiares pues seguían esa línea. Y vinieron como refugiados, pero no eran muy convencidos.

OM–¿Usted habló con ellos?

SB–Varios de ellos empezaron a trabajar en Excélsior.

OM–¿Quiénes entraron tan fácil a un periódico de derecha?

SB–Gente como Enrique Pazos. Era español.

OM–¿Qué no era el periódico de la reacción?

SB–Pero el gobierno le decía “ábrase un poco a esta línea, así tendrá usted simpatías”. Y recibió a cuatro o cinco refugiados.

OM–Igual llegó gente muy relevante.

SB–Y el gobierno les dio una casa aquí en la esquina. La embajada de la república española estaba pegada a la iglesia.

OM–Pese a todo hasta aventaron piedras a la fachada de Excélsior aquel abril de 1939. ¿Vio usted este incidente?

SB–No estaba. Sé que tiraron piedras, pero fue una manifestación así muy fugaz. Pasaron por ahí y se fueron. Y uno de los que tiraron piedras entró a trabajar a Excélsior.

OM–¿Cuál de ellos? ¿Todos terminaron en Excélsior?

SB–Uno que escribía una columna llamada “Mañana, tarde y noche”. No me acuerdo de su nombre.

OM–¿Conoció a más refugiados que franquistas en México?

SB–Sí.

OM–¿Y en la colonia Juárez estaba rodeado de exiliados?

SB–También iban al periódico. Pero se les fue quitando lo marxista. Luego mis hijos estudiaron aquí en una academia fundada por dos españoles refugiados, el señor Vinós y el señor Alcaraz, que eran universitarios en España.

OM–¿Cómo se llamaba esta academia?

SB–Academia Hispano–Mexicana.

OM–Pero la Academia Hispano–Mexicana era laica. Siendo usted católico, ¿cómo los llevo a un lugar así?

SB–Dije “voy a ver si es cierto”. Llevé primero al más grande y luego le pregunté “¿Qué te dicen allí del comunismo y del fascismo?” “Nada”, dijo. “Me hablan de geografía, de matemáticas, de historia, de la guerra no me dicen nada, de ideologías nada”.

OM–¿Neutro completamente?

SB–Neutro. Entonces llevé al segundo ahí. Y al tercero. Y allí había refugiados comunistas y había judíos. Pero no se metían con nada.

OM–Me sorprende muchísimo. Yo pensaba que usted mandaría a sus hijos a los maristas o al Cristobal Colón. O a los lasallistas.

SB–Como está aquí cerca y eran dos cuadras…

Epílogo irónico

OM–Con tanta vigilancia de Bucareli, ¿la extrema derecha en México siempre lo tuvo complicado?

SB–Es exacto.

OM–¿Por eso ya no intentó hacer política?

SB–En el periódico no se podían decir muchas cosas. Y dije “las voy a decir en libros”.

OM–¿Usted no tuvo muchos apoyos?

SB–No.

OM-Excepto Abascal.

SB–Pues relativamente. Él imprimía los libros, pero yo le pagaba la impresión. Y cuando le protestaron a él empezó a comprar un pie de imprenta para imprimir mis libros.

OM–¿Simulando que era otra imprenta?

SB–Exactamente.

OM–Y hablando de empresarios, Ricardo Salinas Price fue un hombre vinculado a la ultraderecha. Y públicamente ha dicho que estuvo con los del Muro. ¿Nunca lo apoyó?

SB–Sí me conocieron y sí los conocí, pero no llegaron al extremo de apoyarme. Recuerdo que después de que mataran a don Eugenio Garza Sada uno de sus hijos dijo “queremos sacar un periódico, ¿cuánto costaría?”. Les hice yo un presupuesto y dijeron: “Es un cacahuate. Si depositamos este dinero en México se sabrá que fuimos nosotros; habrá que depositar en Estados Unidos, pero también en EU pueden saber que fuimos nosotros”. Y no hicieron nada.

OM–Por lo que me dice en la derecha eran muy de hablar en la tertulia pero nadie ponía un peso.

SB–Nadie.

OM–¿Y la iglesia?

SB–La iglesia empezó vendiendo mis libros y después los prohibió.

OM–Ya en tiempos de Salinas, y con los acuerdos con el Vaticano, ¿esto no fue cambiando?

SB–No, porque ya había un acuerdo con otra iglesia distinta. Ya habían cambiado de iglesia.

OM–¿Me habla del sionismo?

SB–Sí.

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