LA MOJIGANGA OBAMA-RAÚL TIENE HONDAS Y ANTIGUAS RAÍCES DEMÓCRATAS. SEGÚN LO CUENTA EL PROPIO TIRANO FIDEL CASTRO- PARTE –V-Y FINAL

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Foto: Fidel Castro con Gabriel García Márquez, pieza clave en este intercambio entre Fidel Castro y Bill Clinton.

Nota de la dirección de Nuevo Acción: Continuamos hoy esta serie en que probaremos con palabras textuales de Fidel Castro, en la que queda en evidencia como las Autoridades Norteamericanas aceptaban informaciones de la Inteligencia cubana e intercambiaban informes con ellas, desde la presidencia del miembro del partido Demócrata Bill Clinton.

“4. Dada la naturaleza de esta información, y nuestra obligación de cooperar con otros países para prevenir ataques contra la aviación, seguimos creyendo que es importante que ustedes o nosotros notifiquemos a las aerolíneas que vuelan desde otros destinos y a los gobiernos responsables. Si fuera posible para la parte cubana adelantar la reunión de expertos para comienzos de la próxima semana (por ejemplo, martes o miércoles) propondríamos hacer tales notificaciones después que hubiéramos tenido una oportunidad de evaluar la información con la parte cubana. Si tal reunión temprana no es realizable, nosotros procederíamos a hacer las notificaciones. Cualquier paso adicional podría ser determinado durante la reunión de expertos la semana del 15 de junio.”

Realmente, esta nota es del 6 de junio. Una reunión como aquella del 15 no se improvisa, no se prepara en dos días, requería un mínimo de cinco o seis días; de modo que no se podía adelantar para el 7, realmente tuvo lugar el 15, que era la fecha acordada.

“5. Nosotros reconocemos los puntos señalados por las autoridades cubanas que procuremos evitar daños a la investigación en pactos adversos sobre las líneas aéreas y la economía cubana. Estamos haciendo el máximo respecto a estos puntos dentro de la limitada discreción otorgada por nuestras leyes y regulaciones y la prioridad que atribuimos a la prevención de ataques contra aviones civiles. Nuevamente, estas circulares de información son relativamente de rutina y en nuestra experiencia, incluso cuando ellas se han hecho públicas, normalmente no tienen impacto significativo o duradero en la transportación aérea de pasajeros o carga.”

En realidad, debo decir que ellos venían respondiendo cada una de las cuestiones que nosotros planteábamos. A mi juicio, estos intercambios los realizaron de buena fe, no hubo mala fe. Hemos tratado de profundizar y veíamos la insistencia con que ellos planteaban que determinados instrumentos legales los obligaba a hacer eso.

Ese propio día, Alarcón entrega al Jefe de la SINA nueva respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores, redactada en los términos siguientes:

“Estamos en desacuerdo. La probable publicidad de esa información perjudica los trabajos de investigación, satisface y alienta los planes de los terroristas contra la economía cubana.

“Ignoramos y no podemos comprender la existencia de obligaciones de carácter legal que, lejos de beneficiar, pueden afectar los esfuerzos que se realizan para evitar víctimas humanas y daños materiales.

“La divulgación en detalle de los procedimientos que pueden ser utilizados para tales actos, constituye un incuestionable error que puede favorecer los planes de grupos terroristas activos o potenciales” —no queríamos que lo publicaran, porque estaban dando datos técnicos sobre la forma de preparar esos atentados. “Respetamos los criterios de las autoridades norteamericanas, pero no coincidimos en la forma en que deben contrarrestarse tales actividades, las cuales deben ser analizadas, a partir de la información disponible, con el cuidado y la profundidad requeridos.”

Ahora se comprende con mucha claridad. Es incuestionable que albergaban el temor de que se produjera un hecho, un sabotaje de ese tipo, y ellos, teniendo la información, no la hubieran divulgado a la aerolínea, aunque esto no sirviera para nada en absoluto; las aerolíneas no están en condiciones, no disponen de los medios ni de los antecedentes, ni de la información para evitar un acto terrorista de ese tipo.

JAMESDOBBINSCONSEJONACDESEGURIDADEl Jefe de la SINA señaló que había hablado con el señor Dobbins (James Dobbins, foto de la izquierda), responsable de América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad, quien pidió trasladara los siguientes comentarios adicionales:

 Que tenían la obligación de alertar a las empresas que vuelan desde Estados Unidos por las leyes norteamericanas, y a las que desde otros países vuelan a Cuba, como consecuencia de acuerdos internacionales. La decisión de ellos de trasmitir esa advertencia indicaba que tomaban seriamente nuestra información y la consideraban creíble.”

Y lo demostraban con esa inquietud tremenda que los llevaba de inmediato a circular la información.

 Con respecto al párrafo 4 del documento, Dobbins insistió en que no lo fuéramos a interpretar, en modo alguno, como un elemento de presión. De lo que se trata es que si bien ellos tienen la obligación de informar inmediatamente a las líneas que vuelan desde los Estados Unidos, la obligación respecto a las que salen desde otros países, aunque también existe, no les resulta tan presionante, pero no pueden retenerla durante toda una semana. Teóricamente, la reunión de expertos pudiera llevarlos a la conclusión de que la amenaza no fuera tan inminente, pero como parten de la base de considerar seriamente nuestra información y darle credibilidad, entonces no podrían esperar ese tiempo sin cumplir su obligación.”

Yo no tengo duda, realmente, de que estos intercambios por parte de ellos fueron de buena fe; fueron serios por ambas partes, debo reconocerlo, es justo.

8 de junio de 1998: La Agencia Federal de Aviación emite la información circular. Esta que hemos estado mencionando. Es decir, ese mismo día casi, dos días después.

15 de junio de 1998: Llega a La Habana delegación del FBI para sostener contactos con las autoridades cubanas.

16-17 de junio de 1998: Se efectúan varias reuniones conjuntas en La Habana entre expertos cubanos y oficiales norteamericanos del FBI sobre el tema de los planes de atentados terroristas. Se entrega a la delegación norteamericana del FBI abundante información documental y testimonial. Los materiales entregados incluían 64 folios en los que se aportaban elementos investigativos acerca de 31 acciones y planes terroristas contra nuestro país, ocurridos entre 1990 y 1998. A la mayor parte de estas acciones estaba vinculada la Fundación Nacional Cubano Americana que, además, organizó y financió los más peligrosos, especialmente los ejecutados por la estructura terrorista dirigida por Luis Posada Carriles en Centroamérica. Se adjuntaron relaciones detalladas y fotografías del armamento, los explosivos y los medios ocupados en cada hecho. Además, se entregaron 51 folios con información sobre el dinero suministrado por la Fundación Nacional Cubano Americana a diferentes grupos terroristas para realizar acciones contra Cuba; se incluyeron también las grabaciones de 14 conversaciones telefónicas de Luis Posada Carriles en las cuales brindaba información acerca de acciones terroristas contra Cuba; datos para ubicar a Posada Carriles, tales como direcciones de sus residencias, lugares que frecuentaba, características de los autos y chapas en El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala y Panamá. Se entregaron también las transcripciones de 8 conversaciones de terroristas detenidos en Cuba en las que revelan sus vínculos con Posada Carriles.

Los oficiales del FBI recibieron también 60 folios con las fichas de 40 terroristas de origen cubano, la mayoría residentes en Miami, incluidos los datos para su ubicación. Se llevaron, además, tres muestras de sustancias explosivas de 2 gramos cada una, de las bombas desactivadas antes de explotar en el Hotel Meliá Cohíba el 30 de abril de 1997 y en un microbús de turismo el 19 de octubre de 1997, así como del artefacto explosivo ocupado a dos terroristas guatemaltecos el 4 de marzo de 1998.

Se entregaron, además, 5 casetes de video y 8 de audio con declaraciones de los terroristas centroamericanos arrestados por la colocación de bombas en los hoteles, en los cuales narran sus vínculos con organizaciones terroristas cubanas que operan desde Estados Unidos y en particular con Luis Posada Carriles.

La parte norteamericana reconoció el valor de la información recibida y se comprometió a dar respuesta del análisis realizado a estos materiales en el más breve plazo.

Antes de concluir, deseo expresar que el autor del informe, Gabriel García Márquez, fue consultado sobre su publicación. Ayer mismo le envié mensaje a Europa, en el que le trasmitía lo siguiente:

“Tengo imprescindible necesidad de hablar del tema del mensaje que envié contigo sobre las actividades terroristas contra nuestro país. No afecta en nada al destinatario y mucho menos afectará tu gloria literaria.

“Se trata en esencia del texto que yo envié y del maravilloso informe que me remitiste y lleva tu inconfundible estilo. Son como las memorias mías, y pienso que las tuyas estarían incompletas si no contienen ese mensaje.”

Todo lo que he narrado explica por qué, al iniciar mis palabras, hablé de “La conducta diferente”.

¡Viva la amistad entre los pueblos de Cuba y de Estados Unidos! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

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