LA NO TAN BUENA EDUCACIÓN CUBANA: UNA VISIÓN DESDE SUR-AMÉRICA

Por, María Celsa RodríguezAnalista del Círculo Acton Chile

Siempre he escuchado decir que la salud y la educación en Cuba son de excelencia. La revolución se ha encargado de engañarnos acerca de ello.

El gobierno de los Castro dice que: “El Gobierno de la República de Cuba concede la mayor importancia a la plena realización del derecho a la educación de sus ciudadanos.

Desde sus primeros días, incorporó como una de las primeras prioridades en el desarrollo de políticas y programas, la superación de los obstáculos estructurales e institucionales al pleno disfrute de este derecho en el país. Una de las primeras medidas revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo y la creación de las condiciones para garantizar la educación universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza, lo cual hoy es una realidad”.

Una realidad de abandonos, de pobreza, y de contaminación.

https://www.youtube.com/watch?v=LAeS_C6qu24

En estos dos videos que me llegan desde La Habana, capital de Cuba, pueden ver cómo la Escuela “Sierra Maestra” está en un estado de abandono y en la zona cerca del comedor de la escuela hay un gran basurero.

En el vídeo pueden escuchar que dicen que es el basurero más grande de la Habana a 100 metros de la escuela, cerca de la cocina del edificio, donde el foco de infección es latente, y por allí los niños transitan, y el mal olor llega hasta donde comen. Hay 200 metros de basura que cubre más de la mitad de la calle.

https://www.youtube.com/watch?v=2qe1g0rp6RY

Irónicamente Fidel Castro dijo en un acto de graduación de 10 658 egresados del destacamento pedagógico universitario “Manuel Ascunce Domenech”, el 7 de julio de 1981 que “la escuela ocupa el lugar principal dentro del conjunto de influencias que actúan en la formación de los niños y jóvenes. En el seno de cada centro de estudio, el trabajo educativo se desarrolla en el aula, en el laboratorio, en los talleres, en el comedor, en los salones de estar, en los albergues y en las actividades político-ideológicas, productivas, deportivas, recreativas y culturales; es decir, la labor educativa dirige toda la vida del escolar. El corazón del trabajo educativo es la labor de los profesores. Si esta funciona mal, funcionará mal todo el sistema de trabajo”.

Sabemos de la hipocresía del comunismo. Para la revolución cubana tanto la salud y la educación son elementos emblemáticos en los cuales invirtieron interés y atención.

Antes de 1959, la mitad de los niños no asistían a clases. En los 60 la escolarización sube al 90% y se crean alrededor de 5000 aulas cumpliendo calidad de asistencia en las distintas modalidades en el 97% de los niños.

Sin embargo, una docente gana menos de 20 dólares y los establecimientos en su gran mayoría están en un estado estructural deplorable, mientras el Banco Mundial dice que “‘ningún cuerpo docente de la región puede considerarse de alta calidad en comparación con los parámetros mundiales’ con la notable excepción de Cuba.

“Cuba, donde la educación ha sido la principal prioridad desde 1959, cuenta con un sistema educativo eficiente y de docentes de alto nivel. La isla no tiene nada que envidiar a las naciones más desarrolladas. Cuba es además el país del planeta que dedica la parte más elevada a la educación con un 13% del presupuesto nacional”.

Por su parte, la UNESCO dice que es un país que a pesar de ser pobre gasta más en educación.

Como dice Armando Navarro Vega: “la educación es panfletaria, sectaria e ideológicamente discriminatoria para quien lo imparte y para quien lo recibe. Teniendo que acreditar en ambos casos sus condiciones revolucionarias para tomar parte en ella”.

Desde que Raúl Castro asumió el poder, redujo el presupuesto para el Ministerio de Educación, esto hizo que los gastos en esa área bajaran en 5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto.

Las consecuencias fueron notables y a partir de ahí más del 40% de las instalaciones escolares están en un estado entre deplorable y malo.

Un cubano disidente me dijo: “Fidel les enseño a los jóvenes cubanos a ser cínicos, a mentir, poniendo paredes a sus pensamientos, hasta convertir su espíritu en un rebaño de conformismos”.

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