LA OBRA DESTRUCTORA DE LA REVOLUCIÓN CASTRISTA: RUINAS DEL COLEGIO PRESBITERIANO DE CAIBARIÉN

Una triste nota de Aldo Rosado-Tuero

Hoy he llorado mirando esta foto que me ha hecho llegar mi querido condiscípulo Fernando Argibay.  Es lo que queda–las ruinas–de lo que fuera, para los que allí  recibimos el pan de la enseñanza, el amor a la patria y el temor a Dios,  nuestro querido Presby. 

La tiranía–como hizo con todo en Cuba–se robó las magníficas instalaciones, el magnífico Salón de Actos, al que tantas horas de sudor le dedíqué–como lo hicieron otros muchísimos alumnos y ex-alumnos–ayudando a su construcción; la carpintería, la biblioteca, la imprenta y el museo. Pero en lugar de utilizarlo como un plantel de educación, en su afán de borrar la memoria de todo lo bueno que existía en nuestra patria antes del advenimiento del  moloch castrista, prefirió dejarlo para que el tiempo–y los aprovechados funcionarios y pinchos de los opresores–se encargaran de destruirlo. Se llevaron las puertas, las ventanas…y hasta los clavos. Todo lo que tuviera valor.

Hoy con mi corazón entristecido contemplo con los ojos nublados por las lágrimas, ese portal dónde tantas horas pasé con mi inolvidables compañeros del Presby, porque ese colegio era como mi segundo hogar, donde me pasaba horas después que terminaban las clases y me reunía con mis hermanos del alma incluso los fines de semana. (En la foto de la izquierda, el edificio principal del Presby–Colegio Presbiteriano de Caibarién–antes de la  llegada de la debacle fidelista)

¡Cuánta desidia! ¡Cuánta maldad! muestra esta foto.  La mejor prueba de  lo que ha sido la “robo-ilusión” destructora  de los Castro y su canalla, que no merecen perdón, porque ante crímenes  como este y los de lesa humanidad cometidos impunemente por 60 años, no pueden ser perdonados ni olvidados.  ¡POR EL PRESBY, POR NUESTROS MUERTOS, POR DIOS Y LA PATRIA: PROHIBIDO OLVIDAR! 

Un Comentario sobre “LA OBRA DESTRUCTORA DE LA REVOLUCIÓN CASTRISTA: RUINAS DEL COLEGIO PRESBITERIANO DE CAIBARIÉN

  1. Yo también me eduqué en El Presby y fueron mis años felices del ser alumna de allí. Que tristeza ver esa foto. Solo nos quedan los recuerdos de cuando fuimos felices en aquel Caibarien que dejamos hace tantos años.

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