LA OTRA CARA DE LA HISTORIA: PERÓN Y LA IZQUIERDA NACIONAL (3)-FINAL

Por, Américo Rial- Rodolfo J. Brieba

EDUARDOB.ASTESANOComo mejor reflejo de la base ideológica bien viene a cuento la versión socialista (tal como el mismo se califica) de Eduardo B. Astesano (foto) quien en su libro “Ensayo sobre el Justicialismo a la luz del Materialismo Histórico” editado en 1953 en Rosario en edición del autor, expresa:

“Estamos convencidos que la doctrina revolucionaria del justicialismo puede ser ayudada en su desenvolvimiento por la teoría más radical del marxismo, sometida con éxito a las experiencias de otros pueblos que luchan por su liberación” (prólogo, pag.11).

Luego enuncia “En esta época, cualquier movimiento de liberación como nuestra Revolución Justicialista, al levantarse contra el imperialismo, se levanta contra el capitalismo internacional, no pudiendo considerarse ya como aliada del actual frente capitalista contrarrevolucionario, sino como aliada del frente socialista revolucionario mundial” (ibídem, pag.17).

“La “cuestión nacional” argentina como la de todos los países coloniales y dependientes, debe ser encarada como una parte del todo mayor de la batalla general por el socialismo (pag.18) criticando “…las tendencias aislacionistas que reducen el problema de la liberación a las fronteras nacionales…” (id.). Agrega que“..como marxistas…debemos aceptar los tres postulados de la Doctrina Justicialista…como un desarrollo sucesivo por etapas del advenimiento del socialismo en el país…” (pag.25) y que “…los marxistas argentinos…no renunciamos a la etapa futura del socialismo en la Argentina” (pag.25).

Otro aspecto de la obra citada está referido a la historia a partir de 1810 (como si antes hubiera mediado el diluvio) año en el cual “…se inicia el ciclo de la organización de un sistema capitalista de producción vinculado al mercado exterior por el puerto de Buenos Aires…” y “…nace en el litoral el capitalismo ganadero (exportador), culminando con la constitución de la burguesía terrateniente…” y “…desde 1860 surge en forma complementaria el capitalismo agrario (exportador) que incorpora a la pequeña burguesía (arrendatarios y propietarios)…(pag.21). Y es así como en “Rosas base del nacionalismo popular”, (Colección La Siringa, No.9, Ediciones A. Peña Lillo, Buenos Aires, 1960) el mismo Astesano ubica los comienzos de la clase obrera argentina en las vaquerías en virtud del pago del salario, (pag.37)  tal como si antes este último no hubiera existido como forma de remuneración, amén que  “…Es evidente que don Juan Manuel de Rosas desempeñó un papel principalísimo en la política de sometimiento del gaucho…” (pag.39) haciendo pasar la historia argentina en que “El orden capitalista de Rosas comienza a extenderse lentamente por la campaña bonaerense y hasta el salvaje es incorporado a la producción” (pag.40).

El desvarío de Astesano, que es compartido por sus camaradas marxistas no encolumnados en el P.C., llega a contradicciones fruto de su ideología al contradecirse en aspectos elementales de nuestra historia social. En esta última obra, por ejemplo, en la página 40 de este libelo refiere la pasión de Rosas por el orden y que “El orden significó en concreto el orden capitalista que liquida definitivamente los rasgos individualistas del criollo”. Pero antes (pag.38) no trepida en adjudicar al gaucho “antiguos hábitos colectivistas”. Es más el autor se atreve (pag. 62) a deducir que “…las masas gauchas vivieron casi un siglo de ese comunismo primitivo que encerraba la fórmula social “la pampa y las vacas para todos”…(donde tal vez se inspirará algún ideólogo para lanzar una nueva consigna “pampa y vacas para todos y todas” a tono con el siglo XXI).

Jorge Abelardo Ramos Gurtman en “Historia política del ejército argentino. De la Logia Lautaro a la industria pesada” afirmaba hacia el año 1959 que “San Martín echa las bases de la industria metalúrgica y siderúrgica en la Argentina, con la invalorable ayuda de Fray Luis Beltrán” (ver página 14). En definitiva las líneas históricas de dicha “inteligentzia”, como designaba Arturo Jauretche a esta casta, harían trasladar los bustos y estatuas de San Martín de las plazas públicas a las sedes de la Unión Industrial Argentina.Y las de Rosas a la Sociedad Rural Argentina. El enfoque puramente economicista llevaba a esas consecuencias en el revisionismo histórica de la izquierda nacional.

Esto es, Rosas burgués capitalista y San Martín un emprendedor industrial. La defensa de la soberanía y el ejercito de la independencia desaparecían  de la historia argentina bajo el fórceps de los “iluminados”.

JOSEHDEZARREGUILos demás escribas de la izquierda nacional siguieron o compartieron dichos lineamientos en tanto Juan José Hernández Arregui (foto de la izquierda) en su obra “Imperialismo y Cultura” expuso que “El punto de partida es la consideración de la actividad cultural como ideología y, en especial, con relación a la literatura en tanto personificación encubierta de un ciclo económico” (Prefacio).

La persona de Rosas en la historia argentina tampoco dejaría de estar encasillado como “agente motor de las relaciones de producción” y es así que el anterior afirma que “…en tanto hacendado bonaerense centra sus negocios en Buenos Aires y los ensambla inevitablemente a la burguesía mercantil…” “…es un porteño que tras la bandera federal abraza la causa del unitarismo económico” (pag.12 ob.cit.).

Jorge Abelardo Ramos en el opúsculo también critica a Perón expresando que “…el error de Perón consistió en no plantear las bases de la industria y de las instalaciones de fábricas semipesadas desde el origen mismo de su gobierno” (ver pag. 70, tesis coincidente con los planes quinquenales soviéticos que llevaron a la quiebra de la URSS en 1991). Este autor desmerece el papel de Perón en los años que van de 1943 a 1945 como figura principal de la revolución militar cuando dice de él que había “…descubierto, además de la industrialización, que esta había creado un enorme proletariado sin tradición sindical y política y que también había advertido que esta nueva clase social constituía un factor de poder”. (pag.70).

Obvio resulta que la industrialización había comenzado en forma incipiente en la Argentina con la primera guerra mundial y se fue acrecentando durante la segunda por la paralización del comercio internacional y que Perón impulsó aquella desde 1946 a través del Primer Plan Quinquenal; sabido es que Argentina tuvo una fuerte tradición sindical desde fines del siglo XIX aún cuando fue Perón quien transformó los sindicatos clasistas en órganos integrados a la política y economía nacionales con sentido de colaboración social. Y el otro error que Ramos imputa a Perón es haber reemplazado la doctrina nacional por una doctrina personal (pag.70), lo cual no resiste la crítica más débil.

Toda esta construcción ideal emanada de estos “intelectuales” (como les gustaba los denominaran) sólo pudo tener anclaje en la clase universitaria como acontece en términos generales en todo el planeta,  pues el de los trabajadores es el mundo de lo concreto.

La izquierda nacional en la política

El transcurso de los años permitió acreditar fehacientemente que la “izquierda nacional” pergeñó una política tendiente en última instancia a alinear al movimiento justicialista en el bloque soviético, operando como cabecera de puente del marxismo universitario para que se introdujera en el peronismo con cuadros activistas y dirigentes.

JOHNWILLIAMCOOKECONELCHEGUEVARAQuedó demostrado con la trayectoria política de John William Cooke (foto de arriba, junto al Che Guevara), representativo de tal táctica a partir de los 60´cuando Fidel Castro lo incorporó a su “establishment” con todos sus británicos nombres y apellidos como elemento de reclutamiento humano, en tiempos en que Cuba integraba el bloque oriental. Así también en su presión sobre Perón exiliado para que buscara asilo en la isla o al menos la visitara cuando el general sólo lo hacía en Paraguay, Panamá, Venezuela, República Dominicana y España donde gobernaban militares amigos no alineados con la URSS quienes le otorgaron las máximas libertades para llevar adelante su proyecto de retorno.

Las utopías de aquellos años de pólvora se llevaron a las juventudes argentinas al suicidio con cianuro en boca o con armas en la mano, al ostracismo en extraños países y a repatriaciones cargadas de odios, sin perjuicio que en el interin el bloque soviético se disolvió para desaparecer como alternativa mundial en la cual se había fraguado aquella “izquierda nacional”.

Un eventual triunfo de las tendencia subversivas hubiera significado también la prematura disolución territorial como aconteció con las naciones integrantes de la  URSS desde 1991sin perjuicio de sus ulteriores secesiones (Hungría, Polonia, Checoeslovaquia (en 2), Rumania (sin el este), Yugoeslavia (en 5) y así sucesivamente.

Habría que plantearse si bajo la actual decadencia argentina no se abre otra crucial hora para nuestro destino por obra de los descendientes de aquellos fundadores de la “inteligentzia” tan colonial como la generación liberal del siglo XIX signada por la masonería como ahora auspiciada por las “ongs” mundialistas.

Bibliografía

Eduardo B. Astesano, “Ensayo sobre el Justicialismo a la luz del materialismo histórico”, Edición del Autor, Rosario, 1953.

Eduardo B. Astesano “Rosas Bases del Nacionalismo Popular”, Colección La Siringa, Editorial A. Peña Lillo, Buenos Aires, 1960.

Jorge Abelardo Ramos, “Historia Política del Ejército Argentino” De la Logia Lautaro a la industria pesada, Colección La Siringa, Buenos Aires, 1959.

Juan José Hernández Arregui, “Imperialismo y Cultura. La política en la inteligencia argentina., Editorial Amerindia, Buenos Aires, 1957.

Francisco J. Vocos, “El problema universitario y el movimiento reformista”, Editorial Huemul, Buenos Aires, 1962.

Américo Rial-Rodolfo Jorge Brieba, artículo “La Revolución militar del 4 de junio de 1943”, Buenos Aires, 2013.

Américo Rial-Rodolfo Jorge Brieba, artículo “Perón, Cooke y la izquierda, Buenos Aires, 2015.

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