LA POLÍTICA.

Por Esteban Fernández

Ya sé, ya sé, que muchísima gente piensa que “la política es muy cochina”. Y sólo hay que hablar tres minutos con los recién llegados para escuchar la cantaleta de que ellos “detestan la política y no quieren hablar de política”. No saben lo que están hablando porque en la Cuba actual no hay políticos sino esbirros al frente de la nación, y ellos lo que en realidad están diciendo es que NO QUIEREN CRITICAR A LA TIRANÍA.

Y yo, desde prácticamente recién nacido, me he pasado toda una vida hablando de política y SÉ QUE HAY MUCHOS POLÍTICOS MALOS pero la alternativa de no tenerlos es mucho peor.

Hoy en día disfruto los debates y las críticas políticas, y claro que odio los ataques personales a no ser que existan PRUEBAS irrefutables. A usted, si es cubano, ¿no le parece haber vivido eso antes” con las diatribas brutales, fundadas o infundadas, contra todos los políticos norteamericanos?

No hay dudas de que nosotros en la Cuba del pasado sufrimos eso, y ya todos conocemos las consecuencias: Vino una bestia llamada Fidel Castro que fue un millón de veces peor que todos los políticos cubanos de todas las épocas.

Y en Venezuela ha pasado igual, recuerdo que yo miraba un programa de ese país llamado “Bienvenidos” donde humorísticamente hacían burlas a los políticos. Y miren ahora la bazofia que está gobernando en esa nación.

Y no olvido, aunque era pequeño, que cubanos ilustres tenían hasta miedo a postularse para cualquier cargo porque inmediatamente les sacaban (o les inventaban) un montón de “trapos sucios” y los desprestigiaban. Es como si nosotros “ya hubiéramos visto esa película”.

Aquí ahora es PEOR, un millón de veces PEOR que lo que yo recuerdo de Cuba. Aquí, a los 10 minutos de alguien anunciar, o que se sospeche, que va a postularse hasta para alcalde de un pueblo le ponen INVESTIGADORES PRIVADOS para buscarle algún pecado, o algún error o tarro, que lo haga desechar sus intenciones de llegar a ocupar el cargo.

Y si la postulación es para presidente de los Estados Unidos entonces sí que le hacen una verdadera “cacería de brujas” tratando de encontrarle el más mínimo fallo anterior para hacerlo picadillo ante la opinión pública. Les cae “carcoma” encima. A Donald Trump lo único que les falta es echarles la culpa de la crucifixión de Jesucristo.

Si el hombre se llevó una luz roja cuando tenía 23 años eso es suficiente para que todas las estaciones de radio y televisión, los periódicos y revistas, lo hagan parecer como un inconsciente, o un borracho, o un loco.

Una cosa tragicómica es que aquí entrevistan en la televisión a un tipo que consume heroína y dice que “¡Hace dos meses que no se inyecta!” y todo el mundo lo aplaude y lo felicita. Sin embargo, un individuo se postula para senador, y a todas luces es un ciudadano honesto, y le encuentran que “cuando estaba en High School (algunos de sus compañeros de escuela lo atestiguan) lo vieron fumándose una marihuana” y ahí se acabó la carrera política del pobre hombre. Aunque, desde luego, a Obama le taparon eso y muchas cosas más.

Todavía yo escucho o leo críticas contra “los políticos ladrones del pasado cubano”. Y yo digo: “¡Ojalá que esos políticos vivieran y todavía estuvieran al frente de Cuba y no los bestiales criminales que han dirigido al país después de eliminar a los “corruptos politiqueros”!

A mí me parece que sucedería igualito aquí en U.S.A. (un millón de veces PEOR) si borraran del mapa a los políticos americanos. Van a llorar “lágrimas de sangre” y van a pedir a gritos el regreso de los políticos.

Sobre todo, ahora que este país tiene unos enemigos (capaces de volarse ellos mismos e inmolarse) que harían lucir hasta al peor político de esta nación como un “santo”. Sinceramente a mí me parece estar viviendo (usando una de las frases disparatadas del difunto Yogui Berra): “Déjà Vu all over again”

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