LA RELIGIÓN DEL CASTROCOMUNISMO

por Servando González- Especial para Nuevo Acción

Para mi sorpresa, la serie de artículos sobre el “comunismo” de Fidel Castro que publicó Nuevo Acción, en los que exploré el fenómeno castrista desde diferentes perspectivas, no causó la polémica que esperaba. Nadie salió a rebatir con datos mis puntos de vista. Lo cual no indica que convencí a algunos sobre mi criterio de que el loco asesino nunca fue comunista, sino que a nadie le interesó, porque la mayoría los anticastrocomunistas furibundos del exilio son herméticos a toda opinión que difiera de sus creencias.

No obstante, mi intención nunca fue provocar una polémica, sino exponer mi opinión de que reducir a un castrocomunismo sin base un fenómeno tan complejo como el castrismo ha sido una simplificación que, lejos de beneficiar, ha perjudicado enormemente la lucha contra el castrismo. En primer lugar, porque aparte del Castro comunista, están el Castro anticomunista, el Castro fascista, el Castro jesuita, al Castro agente de la CIA, el Castro agente de los Rockefellers, y otros no mencioné en mis artículos, tales como el Castro santero, el Castro envidioso, el Castro gay, el Castro demente, el Castro psicópata, el Castro gánster, el Castro asesino y muchos más que harían esta lista demasiado larga.

En segundo lugar porque, tal vez sin proponérselo, quienes se han aferrado a la creencia del castrocomunismo — y enfatizo la palabra creencia porque el castrocomunismo no pasa de ser una creencia quasi-religiosa sin base en la realidad —  han sido los mayores aliados de Castro.  

La injerencia nociva del mal llamado imperialismo norteamericano en las naciones al sur de la frontera no es una entelequia creada por los comunistas, sino una verdad innegable. Martí, que no era comunista, lo vio claramente cuando escribió sobre la necesidad de oponerse a “el Norte revuelto y brutal que nos desprecia” y de que conocía bien el monstruo, porque había vivido en sus entrañas.  Si hay alguien que todavía duda la existencia de ese monstruo tan sólo debe leer un corto discurso que pronunció el General Smedley Butler, uno de los oficiales más condecorados en la historia de los Marines, y que tituló “War is a Racket”.

Por otra parte, lo que la mayoría de la gente en América Latina ignora es que el llamado “imperialismo norteamericano” es el realidad el imperialismo de los magnates petroleros y los banqueros que Wall Street que controlan el Gobierno Invisible de este país. También ignoran que el comunismo no es sino una falsa doctrina inventada por los capitalistas monopolistas para mejor explotar a los obreros y los campesinos — Carlos Marx era en realidad un agente de los Rothschilds y otros banqueros internacionales. Esos fueron los mismos banqueros que enviaron a Lenin y a Trotsky a Rusia con mucho oro para crear la revolución e implantar el comunismo en ese país. Esos fueron los mismos que le sirvieron Europa oriental en bandeja de plata a Stalin y los que abandonaron a Chiang Kai-Shek para que Mao tomara el poder en China. Esos fueron los mismos que le quitaron el apoyo a Batista para que Castro tomara el poder en Cuba.

Al tildar a Castro de comunista, los anticastrocomunistas del exilio le hicieron un extraordinario favor al tirano al convertirlo en un héroe en la mente de las masas de los obreros y campesinos de América Latina mezquinamente explotados por la United Fruit y otros monopolios norteamericanos. Si, por el contrario, lo hubieran acusado de ser anticomunista y agente de la CIA[1], aunque no hubiese sido cierto, le habrían causado mucho daño al tirano. Pero no. Al parecer, después de la traición de Bahía de Cochinos el objetivo real de los anticastrocomunistas del exilio nunca ha sido derrocar al tirano, sino probar que ellos siempre han tenido la razón.

Ahora bien, ¿por qué ese anticastrocomunismo furibundo que, lejos de conducir a la derrota del tirano lo que hizo fue darle legitimidad y apuntalarlo en el poder? ¿Cuáles fueron las causas de mantener por tantos años una política errónea que nunca dio resultados positivos?

En mi modesta opinión, todo partió de un error primigenio: los anticastrocomunistas del exilio al parecer se creyeron el cuento de que quienes controlan la política de los Estados Unidos son anticomunistas. Gran error. Y se lo creyeron porque la mayoría de los anticastrocomunistas del exilio nunca han tenido la menor idea de qué cosa es en realidad el comunismo. Si la hubiesen tenido, nunca habrían venido a vivir a este país, uno de los países más comunistas del planeta.

En su Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels enumeraron las condiciones necesarias para que un país pudiera denominarse comunista. Entre ellas,   1. Abolición de la propiedad privada de la tierra. (Impuestos federales creados en 1921). 2. Implementación de un impuesto gradual. (El Internal Revenue Service, creado en 1913). 3. Abolición de derechos de herencia. (impuestos a la herencia en la mayoría de los estados). 4. Centralización del crédito en manos del Estado. (Federal Reserve Bank, creado en 1913). 5. Un sistema de educación pública. (Department of Public Education, establecido in 1964).

Otra de las medidas con que soñaban los creadores del comunismo era la total desaparición de la familia como núcleo social, la eliminación de los pequeños campesinos y el empobrecimiento de los obreros, algo que ha estado ocurriendo en este país por muchos años y cada día se evidencia más.  

Por tanto, si descartamos hipocresía, lo único que explica que los anticastrocomunistas del exilio decidieran residir en uno de los países más comunistas del planeta debe haber sido pura y simple ignorancia. Lamentablemente, esa misma ignorancia, unida a la obcecación de no admitir los errores cometidos, fue lo que tácitamente los convirtió en unos de los mayores aliados del tirano asesino.

Por consiguiente, mi respuesta a la pregunta de si Castro fue o no fue comunista es ambivalente. Si uno cree que, tal como Marx aseguró, el comunismo es una doctrina creada para beneficiar los intereses de los obreros y los campesinos, es obvio que Castro nunca fue comunista.  Pero, si uno considera que el comunismo es en realidad una doctrina falsa creada por los capitalistas monopolistas y los banqueros internacionales para explotas aún más los obreros y los campesinos, no cabe duda de que Castro fue el más comunista de todos los comunistas.

En realidad Castro fue más comunista que Lenin, Stalin y Mao, que lo único que hicieron fue capturar países no desarrollados y evitar que se desarrollaran y le crearan competencia a los monopolistas.[2] Por el contrario, Castro se adueñó de un país en pleno desarrollo — en 1959 la mayoría de los los índices económicos situaban a Cuba sólo debajo de los EE.UU. — y en pocos años lo destruyó económica, social y moralmente, en un experimento exitoso de implementación de lo que luego se dio en llamar el Nuevo Orden Mundial. Esto explica por qué David Rockefeller y otros miembros del Consejo de Relaciones exteriores, después de visitar Cuba en febrero del 2001, declararon que la Cuba de Castro era el modelo que todos los países debían seguir.[3]

Esta opinión de David Rockefeller y sus compinches del CFR, y no el supuesto comunismo de Fidel Castro, es lo único que explica muchas cosas al parecer inexplicables de esta tragicomedia que nos ha tocado vivir a los cubanos, dentro y fuera de la Isla, por demasiados años.

Notas:

1. Hay que ser bien tonto para creer que la CIA, una agencia creada por los Rockefellers para proteger sus intereses internacionales, que fue tan eficiente asesinando a Kennedy en el primer intento, falló decenas de veces cuanto trató de asesinar a Castro.   2. John D. Rockefeller, a quien muchos erróneamente consideran uno de los pioneros del capitalismo, cierta vez declaró que “la competencia es un pecado”.   3. Pascal Fletcher “U.S. Policy Experts Encouraged by Talks in Cuba,” Reuters (Havana), February 18, 2001.

2 comentario sobre “LA RELIGIÓN DEL CASTROCOMUNISMO

  1. Un rotundo desmentido a esta serie de artículos se puede encontrar en un libro recientemente publicado el 1 de abril del presente año del escritor Cesar Reynel Aguilera, titulado El Soviet Caribeño disponible en Amazon. Refuta datos sacados de archivos historicos hasta de los países comunistas la versión que Fidel Castro nunca fue comunista, Este libro sera una fuente de consulta imprescindible cuando de estudiar la historia de Cuba se trata desde 1925 hasta la actualidad. Un saludo.

  2. Usted, señor Servando, comienza este articulo con una soberana MENTIRA, aunque hayan sido pocos los que le rebatimos sus puntos de vista llenos de opiniones personales e irregularidades históricas usted y sus ridículos artículos escritos, en mi opinión, con la intención de quitarle culpas y responsabilidades a los comunistas y a Fidel Castro en especifico por la debacle moral, social, económica y cultural que sufre el pueblo cubano desde hace sesenta años, sumidos, al mismo tiempo, en una dictadura que comenzó el 10 de Marzo del 1952.
    No tiene usted derecho ni le asiste ninguna razón para afirmar que NADIE rebatió o respondió a sus largos y angustiosos artículos. Unos cuantos nos dimos por enterado y le respondimos, estoy seguro que la mayoría que no respondió lo hizo para no alargar un debate que, a todas luces, ponía a los castro y a los comunistas como inocentes bebes de cuna.
    Ahora vuelve usted a las andadas y comienza su nueva campaña de apoyo y ayuda al comunismo diciendo tonterías como que fue creado por “capitalistas, monopolistas y banqueros para explotar mas aun a los obreros”, por favor, le repito algo que le dije en anteriores respuestas que , definitivamente, usted no leyó y si lo hizo las ignoro olímpicamente: no por mucho que se escriba, o, por muchas “fuentes” que se revisen y por mucho repetir lo mismo la mentira se convertirá en verdad.
    Lo único cierto que tiene la afirmación con la que comenzó su nuevo articulo es que antes del comunismo o socialismo no existían ni lo uno ni lo otro, pero, eso no quiere decir que fuera creado por hombres de negocios, aunque no dudo que alguno que otro se apunto al carro comunista, seria como culpar a todos los judíos por la creación del comunismo marxista leninista partiendo de la base de que muchos de los creadores del comunismo eran judíos. La mayoría de los elementos que se reconocen como creadores , fundadores o instigadores del sistema socialista y por ende del comunista fueron gente sin grandes recursos económicos, el mismo Carlos Marx era un pobretón inteligente que vivía de la caridad de su cuñado, Lenin vivía en Paris recibiendo remesas y ayudas familiares o de amistades por mas de treinta años, en realidad los filósofos, sociólogos y pensadores que crearon o trataron de diseñar el sistema socialista que fue, digamos presentado en sociedad, alrededor del año 1762 con lo que se dio a llamar el Socialismo Utópico, eran personas que formaban parte de una media clase, en la mayoría de los casos ligada a las respectivas economías familiares.
    Nunca diga nadie, las generalizaciones son odiosas, despectivas y denotan una total falta de respeto con el que piensa diferente o plantea ideas u opiniones que no concuerdan con su punto de vista.
    Fernando Fernández
    Responsabilidad Absoluta.

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